La mayoría de nosotros tiene poca idea de lo que supone ser un refugiado. La guerra, la violencia o las catástrofes naturales pueden surgir de repente, dando a las personas y sus familias poco tiempo para responder. Hay que tomar decisiones difíciles, normalmente con prisas, que pueden tener repercusiones a largo plazo en sus vidas. ¿Qué llevar? ¿Qué dejar? ¿Adónde iremos? ¿Cómo llegaremos?
La salud emocional de los refugiados puede ser frágil. Pueden estar preocupados, asustados, enfadados o simplemente aburridos. Pueden sentirse indeseados, resentidos y desesperanzados. El trauma de haber sido arrancados de sus países de origen se ve agravado por la dependencia, el desprecio y la pérdida de control que experimentan en cualquier país que los acoja.
Las imágenes de refugiados luchando en medio de crisis humanitarias se han convertido en algo habitual. Conocerlos fuera del caótico contexto de los campos de refugiados nos permite considerar sus necesidades y qué podríamos hacer para ayudarles. Lo que quizá sea más importante es plantearnos cómo resolver las crisis actuales o prevenir las futuras. Nosotros mismos podríamos algún día ser tan dependientes como los refugiados a los que servimos. Podemos crecer para reconocer estas situaciones como oportunidades para la interdependencia, pero ese crecimiento comienza con la exploración de algo tan básico como las necesidades de un refugiado, o lo que podrían traer en su viaje.
- Comienza pidiendo a algunos alumnos que expliquen qué es un refugiado. Comparte esta definición: "Un refugiado es una persona que se ve obligada a abandonar su patria debido a la violencia, a un desastre natural o a alguna otra razón urgente". A continuación, explica: "Los refugiados abandonan su tierra natal a toda prisa, normalmente llevando solo lo que pueden cargar para hacer largas distancias en condiciones penosas".
- Pide a los alumnos que elaboren, por su cuenta y en silencio, una lista de 10 artículos esenciales que llevarían consigo si fueran refugiados. La lista debe incluir las cosas que necesitarán para el viaje, así como los artículos que querrán cuando se establezcan en un campo de refugiados. Estos artículos deben caber en una mochila o en una bolsa de basura de plástico. Dales unos minutos para hacer sus listas y, a continuación, facilita un debate en grupo y elabora una lista en la que se cuenten los artículos que aparecen en las listas de los alumnos. Clasifica los 10 artículos que aparecen con más frecuencia en sus listas.
En grupo, discute lo siguiente:
- Al elegir qué llevar, ¿dimos prioridad a los artículos que favorecen nuestra salud física o a los que sustentan nuestra salud mental, emocional o espiritual?
- ¿Tuvimos en cuenta cuánto durarían los artículos prácticos y si dependeríamos de otros para satisfacer nuestras necesidades físicas?
- ¿Cómo responderías a los retos emocionales que encontrarías como refugiado? ¿Qué dones tienes para ayudarte a ti mismo o a los demás? ¿Qué opinas sobre acudir a extraños en busca de apoyo emocional?
Concluye diciendo: "Las vidas de los refugiados se ven trastocadas por guerras, catástrofes u otras crisis. Cada día puede ser un reto para mantenerse con vida o no caer en la desesperación. Comprender su difícil situación puede ayudarnos a ser más compasivos y a estar mejor preparados para responder."
Jesús, tú mismo fuiste un refugiado,
un bebé vulnerable cuyos padres huyeron para salvarte de un rey asesino.
Ayúdanos a verte en los rostros de los refugiados vulnerables de nuestro tiempo.
Abre nuestros corazones para que comprendamos por qué huyen, qué necesitan y cómo podemos servirles.
Porque sabemos que cuando acogemos al extranjero, te acogemos a ti.
Amén.
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