En el inicio de la Cuaresma, la teóloga Consuelo Vélez interpreta las tentaciones de Jesús en el desierto como desafíos a la fidelidad de su misión frente al poder, la vanagloria y el provecho propio. "La conversión a la que Jesús nos llama no se refiere solo a las actitudes personales, sino también al anuncio del Reino que se nos ha confiado para que no lo traicionemos, rebajemos o distorsionemos", escribe en su comentario al Evangelio del domingo —Mateo 4, 1-11— para la serie Al partir el pan.