"Las personas con autismo no pueden definirse por un diagnóstico. Están llenas de personalidad, curiosidad y potencial. Al optar por la inclusión y la comprensión, podemos construir una sociedad más compasiva y solidaria", escribe la Hna. Christie Udebor, quien trabaja con jóvenes con autismo en Nigeria a través de un programa de las Hermanas de San Luis. En este país, ciertas creencias culturales interpretan el autismo como aflicción espiritual, retrasando la ayuda profesional.