"¿Busca realmente la Iglesia combatir el abuso sexual o busca administrar sus consecuencias?", es una pregunta válida, "honesta y dolorosa" que hoy se hacen muchos creyentes, afirma la Hna. Adriana Pérez. "La Iglesia ha elaborado documentos (…) y protocolos. Sin embargo, la existencia de estructuras no garantiza, por sí sola, una cultura de cuidado [a las víctimas]. La cuestión no es si hay organismos, sino cómo funcionan, a quién escuchan primero y qué frutos producen", escribe.