La Hna. Lourdes López Munguía reflexiona sobre la mujer samaritana, una sobreviviente anónima que se atrevió a dejarse ver y escuchar por Jesús, sin miedo a ser condenada, y que con ello resignificó su historia. Desde ahí, la religiosa franciscana nos invita al encuentro con las personas necesitadas de escucha y a buscar el agua que sacia la sed espiritual. "Cada Cuaresma es un tiempo de escucha y de encuentro con Dios, con otras personas y con una misma", escribe.