Con 40 años de vida religiosa y un bastón como único equipaje, la Hna. Susana Pasqualini reflexiona sobre lo que viven las hermanas al ser enviadas a una misión: dejar vínculos, soltar certezas y servir, a donde quiera que vayan, con la misma ilusión de la primera vez. "He sembrado aquí; ahora me toca sembrar allá. No somos dueños del campo ni de la semilla. Lo nuestro es caminar, confiar, entregar", escribe al comenzar un nuevo peregrinaje.