En un pueblo pesquero surcoreano cuya población ha caído un 35 % respecto a su mayor auge en el pasado, los rostros extranjeros de trabajadores migrantes, en su mayoría vietnamitas, se han convertido hoy en parte del paisaje. La Hna. Fabiola Seon Choi, de las Hermanas de Notre Dame, les enseña coreano para facilitarles la comunicación en sus labores. "Sueño con un mundo en el que no preguntemos: '¿De dónde eres?', sino: '¿Dónde te duele?'", escribe.