En la Sierra Tarahumara, México, hospitales y clínicas administrados por religiosas atienden enfermedades que se agravan por la pobreza, la distancia y la falta de servicios básicos. En Sisoguichi, Norogachi y Creel, las hermanas ofrecen consultas, traslados, medicamentos y prevención, mientras otras trabajan con las comunidades rarámuri en talleres de medicina tradicional.