Tras meses en rehabilitación por la esclerosis múltiple, la Hna. Karen Jean Zielinski descubre que, aunque no hubo una cura definitiva, sí hubo una sanación profunda. "La verdadera esperanza era pedirle a Dios algo que quizá no sucedería", escribe sobre la disciplina, la dependencia y el aprendizaje de cuándo pedir ayuda. "No fue una cura al cien por ciento de mi enfermedad, pero la experiencia de este 'tiempo de prueba' me tocó el corazón y el alma", agrega.