La hermana Leticia Salazar, una de las primeras mujeres en participar en el Sínodo sobre la Sinodalidad del Vaticano, aplica esa experiencia de escucha y acompañamiento con las familias inmigrantes de su diócesis en California, EE. UU., donde el miedo a las redadas ha vaciado las iglesias. "Sí, podemos hacer algo concreto: abrir las puertas de nuestra casa, nuestras escuelas y hospitales a las personas que necesitan en este momento más ayuda", afirma.