El 24 de junio de 2026, dos sismos sacudieron Venezuela con una diferencia de 39 segundos entre ellos. Ninguna religiosa murió, pero sus obras quedaron heridas: colegios agrietados, comedores suspendidos, ancianas evacuadas. Aun así, hermanas de distintas congregaciones se organizaron en red para salir a las calles y coordinar refugios, repartir alimentos y acompañar emocionalmente a las víctimas. "Hemos entendido que solas no podemos", dice una de ellas.