A medida que la población mundial se acerca a los 8300 millones de personas [en febrero de 2026], también aumentan las estimaciones sobre el número de víctimas de la esclavitud moderna. Algunos grupos de defensa de los derechos humanos calculan que hay 50 millones de personas atrapadas en diversas formas de esclavitud moderna —que incluye la trata de personas, el trabajo forzoso, el matrimonio forzado y la servidumbre por deudas—. Haciendo números, esto significa que aproximadamente una de cada 166 personas del planeta es víctima de alguna forma de esclavitud moderna. Aunque solo fuera una de entre miles de millones, sería, por supuesto, intolerable.
Las estadísticas suelen insensibilizar a la gente ante las realidades que ilustran. Es fácil mirar una cifra como 50 millones, sentirse muy superado y perder así la esperanza. Tenemos que evitar esta reacción, especialmente cuando orientamos a los jóvenes a que tengan una incidencia política.
Desde pequeños se nos anima a ser independientes. Aunque no es malo instar a las personas a ser la mejor versión de sí mismas, ese mensaje se convierte a menudo en una llamada a la competitividad. La gente quiere ser 'la mejor', como los superhéroes, y opta por el individualismo extremo.
Las hermanas, que viven en comunidad, comprenden el valor de la interdependencia. Dentro y fuera de sus congregaciones comparten sus dones y desarrollan redes que les permiten hacer juntas mucho más de lo que podrían hacer solas. Es esencial trabajar juntos para prevenir la trata de seres humanos, proteger a sus víctimas y empoderar a sus supervivientes.
Puedes unirte al trabajo de las hermanas para desterrar la esclavitud moderna poniendo atención a las señales de que un estudiante podría ser víctima de la trata de seres humanos.
Pide a los alumnos que, individualmente, hagan una lluvia de ideas en la que enumeren los dones y aptitudes que creen que serían útiles para prevenir la trata de personas, apoyar a las víctimas de la trata o empoderar a sus supervivientes. Diles que las respuestas pueden ser generales o específicas. Prepara el terreno proporcionando algunos ejemplos, como por ejemplo:
- Estoy alerta a las situaciones que se producen a mi alrededor
- Soy activo en las redes sociales y puedo advertir a las personas para que eviten ser víctimas de la trata
- Sé escuchar
- Soy un comprador avispado y elijo artículos que no se fabrican con mano de obra esclava.
- Soy curioso
- Soy buen organizador y puedo ayudar a recaudar fondos para apoyar a los supervivientes.
- Soy buen comunicador
Asigna a los alumnos a equipos de cuatro. Diles que compartan sus listas con sus compañeros de equipo. Los compañeros de equipo pueden añadir elementos a las listas de los demás.
Entrega a cada alumno un trozo de cuerda o hilo de unos 30 cm por cada elemento de su lista. Diles que coloquen sus trozos, junto con los de sus compañeros de equipo, horizontal o verticalmente formando una red. Si el tiempo lo permite, pueden superponer o entrelazar las piezas. A continuación, invita a los equipos a colocar en la red un objeto pequeño, como un teléfono, una cartera o un libro. Por último, pide a los miembros del grupo que elijan un lado de la red, agarren sus bordes y la levanten lentamente junto con el objeto.
Pregunta a los alumnos:
1. ¿Ayudó la red para sostener el objeto que levantaron?
2. En algún momento, ¿desearon tener más cuerdas en su red? ¿Te encontraste deseando haber descubierto más habilidades o dones?
3. ¿Fueron suficientes tus dones para levantar el objeto? ¿Qué otros factores entraron en juego?
Concluye diciendo: "Se necesitan muchos dones y habilidades para abordar cualquier problema, incluido el tráfico de seres humanos. Sin embargo, estos dones por sí solos no bastan. Tenemos que compartirlos y utilizarlos. Si una carga parece demasiado pesada, es hora de extender la mano e involucrar a otras personas y los dones que comparten".
Señor, recuérdanos que allí donde dos o más se reúnen en tu nombre, Tú estás.
Ayúdanos a confiar en que juntos, fortalecidos por tu gracia, podemos hacer grandes cosas.
Permítenos compartir libremente nuestros dones para formar redes de esperanza
para que todos puedan vivir libremente.
Amén.
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