La Cuaresma, como nuestro propio camino de fe, está llena de valles y cimas. Comenzamos con cenizas y terminamos en la gloria. A lo largo del camino, encontramos signos, acciones y palabras que nos humillan o nos elevan. Las palabras tradicionales del Miércoles de Ceniza: "Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás", nos remiten a la historia de la creación, en la que Dios forma a los seres humanos a partir del polvo de la tierra. En el otro extremo, escuchamos en el segundo domingo de Cuaresma la historia de la transfiguración, en la que tres discípulos ven a Jesús brillar como el sol. ¿Qué nos dicen estos altibajos sobre nuestras propias vidas como seguidores?
Jesús no está solo cuando se transfigura. Moisés y Elías —héroes muertos hace tiempo cuya presencia simboliza el cumplimiento de la ley y los profetas por parte de Jesús— aparecen a su lado. Tal vez sean igual de importantes los tres asombrados seguidores —antiguos pescadores con muchos defectos humanos— que presencian este asombroso momento. Jesús les llama desde el polvo para que superen su miedo y bajen de nuevo de la montaña. Pasarán de lo glorioso a lo sangriento, pero de los nuevos miedos y sufrimientos surgirán maravillas y alegrías aún mayores. Nuestros propios días oscuros, de sufrimiento y sacrificio pueden conducirnos a la renovación y la transformación.
Entregue a cada alumno un céntimo, una tarjeta de visita o cualquier objeto sencillo y plano con dos caras distinguibles.
Comience diciendo: "Lo que vamos a hacer es una simulación para reflejar realidades de la vida. Tus resultados serán aleatorios y probablemente no coincidan con lo que realmente ocurre en tu vida. Hablaremos de esto más adelante. Por ahora, asigna un lado 'alto' y un lado 'bajo' al objeto que tienes en la mano y empecemos".
- Invite a los alumnos a dejar caer su objeto. Luego diga: "Si cayó en el lado 'alto', recojan su objeto y levántenlo en alto. Tienes una vida de oración fuerte. Hablas con Dios regularmente para pedirle ayuda, darle las gracias, alabarle o pedirle perdón. Si cayó en el lado 'bajo', recoge tu objeto y levántalo. Tienes una vida de oración débil. Te sientes distante de Dios, quizá incluso incrédulo. No tienes ni idea de cómo mejorar las cosas".
- Invite a los alumnos a dejar caer su objeto. Luego diga "Si cayó del lado 'alto', recoge tu objeto y levántalo bien alto. Nunca pasarás hambre. Tienes toda la comida que necesitas y nunca te preocupas por ella. Si cae en el lado 'bajo', coge tu objeto y levántalo. Vives con inseguridad alimentaria y el hambre a menudo te debilita o te impide pensar con claridad. No estás seguro de dónde vendrá tu próxima comida".
- Invite a los alumnos a dejar caer su objeto. A continuación, diga: "Si ha caído en el lado 'alto', recoge tu objeto y levántalo en alto. Eres rico y el dinero no es un problema para ti. Podrías regalar gran parte de tu riqueza y eso no cambiaría tu forma de vivir. Si cae en el lado 'bajo', coge tu objeto y levántalo. Tienes unos ingresos bajos. No tienes suficiente dinero para salir adelante. Puede que quieras ayudar a los demás, pero tú mismo necesitas ayuda".
Comience diciendo: "Como he dicho antes, tu vida puede ser muy diferente de los resultados de tus volteretas o de las conclusiones que compartí sobre ellas. Mis palabras reflejaban altibajos. La vida está llena de extremos, así como de mucho tiempo y condiciones que caen en algún punto intermedio".
Luego pregunta:
- ¿Conoces a alguien que necesite orar? ¿Por qué es importante rezar por ellos? ¿Qué se puede ganar rezando por ellos?
- Piensa en una persona que conozcas que parezca estar muy cerca de Dios. ¿Qué puedes aprender de ellos sobre la oración?
- A veces ayunamos durante la Cuaresma. Para las personas que tienen suficiente para comer, ¿qué significado tiene el ayuno?
- ¿Cómo puede el ayuno fomentar la solidaridad entre los que tienen comida y los que carecen de ella?
- ¿Qué beneficios espirituales podemos obtener compartiendo nuestra riqueza material?
- ¿Qué pueden dar las personas con bajos ingresos para mejorar la vida de los demás?
Concluye diciendo: "Independientemente de las condiciones que les haya creado esta actividad, todos han tenido que agacharse hasta el suelo unas cuantas veces. Del mismo modo, tuvieron que estirarse para responder a estas preguntas y, a veces, pensar como los demás. Estamos llamados, durante la Cuaresma, a ser humildes y a desafiarnos a nosotros mismos de manera que nos lleve a la renovación y al crecimiento".
Señor, acompáñanos
en los altibajos de la Cuaresma
y de la vida.
Ayúdanos a descubrir
en nuestra hambre y sacrificio
la paz y la abundancia
que solo se encuentran en ti.
Amén.
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