(Foto: Pro Church Media/Unsplash)
Es habitual que los católicos y otros cristianos adopten una disciplina especial durante la Cuaresma. Para algunos, eso significa renunciar a un alimento o pasatiempo favorito, o incluso a un hábito pecaminoso. Otros optan por rezar más, perdonar más o ser más caritativos. A solas o en pareja, discútanlo:
- ¿Qué sacrificio o práctica estás considerando al comenzar la Cuaresma?
- ¿De qué manera esperas que este esfuerzo te acerque a Jesús?
A menudo se dice, en Navidad y en otras ocasiones, que es mejor dar que recibir. San Francisco nos recuerda, en la oración, que es dando como recibimos. Considera cómo puedes esforzarte en esta Cuaresma y cómo podrías beneficiarte de tu esfuerzo extra.
Lo que voy a recibir en Cuaresma
por Christin Tomy
Traducido por Magda Bennásar
La Cuaresma está a punto de empezar y estoy pensando en lo que me van a regalar este año.
Sí, sé que parezco más un niño en Nochebuena que un adulto preparándose para un tiempo de arrepentimiento y conversión. Y aunque la sabiduría convencional me dice que debería elegir a qué voy a renunciar, no lo hago. Esta Cuaresma, esto es lo que voy a conseguir y cómo espero que me ayude a encontrarme con Dios.
En un mundo lleno de necesidades que satisfacer, el descanso puede parecer superfluo, perezoso o incluso egoísta. Sin embargo, cuando nos permitimos hacer silencio —un profundo silencio del alma—, se nos invita a un descanso sagrado. Este tipo de descanso es, paradójicamente, un antídoto contra el egoísmo y la pereza que amenazan con adormecer nuestros corazones ante la necesidad del otro. Al fin y al cabo, es Jesús mismo quien nos ofrece este descanso, tal como invitó a sus discípulos: "Venid vosotros solos a un lugar desierto y descansad un poco" (Mc 6, 32). En este descanso, se me invita a renunciar a mi necesidad de tener éxito, de ser útil y de estar ocupada.
Esta Cuaresma me voy silenciando
La llamada cuaresmal que siento más profundamente este año es la invitación a entrar en el silencio. Aunque los dones que recibo de la quietud son múltiples, dos en particular están en mi corazón este año: el descanso y la escucha.
Recuerdo haber leído una vez que el ajetreo es en realidad una forma de pereza existencial. Cuando soy sincera conmigo misma, reconozco que es cierto. A veces, estar ocupada me permite sentirme importante y comprometida, mientras ignoro la pequeña voz interior del Espíritu. Estar ocupada me tienta a reaccionar en lugar de responder. Me permite hacer 'algo', pero no necesariamente hacer lo correcto, o lo valiente, o lo bien discernido. Solo cuando dejo de defenderme con el ajetreo (incluso del ajetreo que pretende ayudar a los demás) puedo descansar de verdad en Dios y empezar a escuchar. "Nuestros corazones están inquietos", escribe san Agustín, "hasta que descansan en Dios".
No me hago ilusiones de estar menos ocupada esta Cuaresma. No renunciaré a mis compromisos ni me trasladaré al desierto, pero intentaré dar pequeños pasos para cambiar mi actitud, para pasar de la ocupación centrada en mí misma a la determinación centrada en los demás. Hacer silencio es el primero de esos pasos.
Esta Cuaresma voy a salir
Por supuesto, silenciarme no me servirá de nada si estoy viviendo en un capullo. En su mensaje de Cuaresma de 2017, el papa Francisco nos insta a "favorecer la cultura del encuentro en nuestra única familia humana". Si mi Cuaresma va a ser algo más que unos pocos momentos acogedores de yo-y-Dios, si va a invitarme más a esta cultura del encuentro, entonces tengo que salir: fuera de mi propia cabeza, fuera de mis prejuicios, fuera de mi zona de confort.
Esto requiere que me mueva. Formo parte de una comunidad que nombra la itinerancia como parte de nuestro carisma; santo Domingo era un predicador itinerante que viajaba allí donde le llamaban para llevar la Buena Nueva. En nuestros tiempos y en mi propia vida, creo que la llamada a la itinerancia tiene más matices. Estamos llamados no solo a movernos, sino a 'ser movidos': a dejarnos encontrar por Dios en los demás y en lugares inesperados, y a dejar que eso nos cambie.
Como nos recuerda Eclesiástico 1, 9-10, Dios "ha derramado [sabiduría] sobre todas sus obras / sobre todo ser viviente". Si quiero encontrar la sabiduría de Dios en otros seres vivos, primero tengo que ponerme en situación de encontrarlos. Para mí, esto incluye: tratar de conocer de verdad a mis vecinos, pasar tiempo en la naturaleza y salir de Facebook para entablar conversaciones reales.
"El don de perderme es soltar mi agarre
de la certeza autosuficiente y dejar algo de espacio para la fe".
Esta Cuaresma me pierdo
Si 'realmente' salgo de mi zona de confort, es normal que me desoriente un poco. Solo cuando sobrepaso los límites de lo conocido puedo empezar a dejar de lado mis prejuicios, mis opiniones sesgadas y quizá incluso algunas de mis creencias. Puede que me sienta perdida durante un tiempo, y creo que eso está bien... quizá sea incluso bueno.
No me es extraño perderme. Tengo un pésimo sentido de la orientación y, como orgullosa propietaria de un teléfono móvil, no tuve acceso a la tecnología de navegación hasta que me compré un GPS este año. Perderme es simplemente una parte rutinaria de mi existencia, y aunque sería exagerado decir que 'disfruto' de la experiencia (especialmente cuando llego tarde), debo admitir que me ha enseñado algunas cosas.
Perderme me hace vulnerable, porque a menos que quiera seguir explorando sin rumbo lo que me rodea, en algún momento tengo que parar y pedir indicaciones a un desconocido. Debo admitir que no conozco el camino y confiar en que la otra persona tiene algo que ofrecerme. El don de perderse es liberarse de la seguridad en uno mismo y dejar espacio para la fe.
Abrirme a la sabiduría del otro —'especialmente' del otro con el que discrepo tajantemente— no significa que pierda mis fundamentos o mis convicciones. Mi 'no' puede seguir significando 'no', pero es más probable que mi respuesta esté arraigada en la autenticidad y no en el miedo.
Quizás centrándome en este tipo de 'recibir' aprenda a dar más desinteresadamente. Rezo para que, a lo largo de estos 40 días, le deje a Dios que me conduzca más profundamente al encuentro y más cerca de la alegría de la Pascua.
Al igual que los propósitos de Año Nuevo, las disciplinas cuaresmales pueden ser difíciles de mantener. Plantéate estas preguntas para ver qué es lo más eficaz para ti:
- ¿Cómo podría esta práctica sacarme de mi zona de confort?
- ¿Es probable que continúe con esta forma de vida, o tendré ganas de volver a lo de antes después de la Cuaresma?
- ¿Cómo me convertirá esto en una discípula más fuerte?
El Evangelio del primer domingo de Cuaresma nos recuerda que, como Jesús, debemos luchar contra la tentación.
En aquel tiempo Jesús fue conducido por el Espíritu al desierto
para ser tentado por el diablo.
Ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches,
y después tuvo hambre.
El tentador se acercó y le dijo,
"Si eres el Hijo de Dios,
manda que estas piedras se conviertan en pan".
Jesús respondió,
"Está escrito:
'No sólo de pan vive el hombre,
sino de cada palabra que sale
de la boca de Dios'".
Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa,
y le hizo subir al alero del templo,
y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo.
Porque está escrito:
'Mandará a sus ángeles para que te cuiden
y con sus manos te sostendrán,
no sea que tropieces con tu pie en una piedra'".
Jesús le respondió:
"Otra vez está escrito:
'No pondrás a prueba al Señor, tu Dios'".
Entonces el diablo lo llevó a una montaña muy alta,
y le mostró todos los reinos del mundo con su gloria,
y le dijo: "Todo esto te daré,
si te postras y me adoras".
Al oír esto, Jesús le dijo:
"¡Aléjate, Satanás!
Está escrito: '
Al Señor, tu Dios, adorarás
y solo a él servirás'".
Entonces el diablo lo dejó y entonces,
vinieron unos ángeles y le sirvieron.
Solo o con un compañero, reflexiona sobre las siguientes ideas y preguntas:
- ¿Qué te tienta a ti y a tus compañeros hoy en día (por ejemplo, los traficantes de drogas o la tecnología)? ¿Cómo puede perjudicarte a ti, a tus amigos y a los que te rodean ceder a estas tentaciones?
- La hermana Christin Tomy escribe: "El ajetreo me tienta a reaccionar en lugar de responder". ¿Cómo te resistes al ajetreo? ¿Reaccionas sin pensar o te retraes y consideras las consecuencias antes de responder?
- ¿Cómo puede la escucha de Dios, que habita en tu conciencia, equiparte para responder mejor a las tentaciones?
El papa Francisco comparte esta reflexión sobre cómo crece la tentación:
"Jesús mismo habló de esto cuando contó la parábola de las semillas y la cizaña. Las semillas crecían, pero también crecía la cizaña plantada por el enemigo. Así crece la tentación, crece y crece. Si uno no la detiene, entonces lo ocupa todo".
Papa Francisco, 18 de febrero de 2014
Preguntas para la reflexión:
El papa Francisco habla de los enemigos que plantan las semillas de la tentación.
- ¿Quiénes son estos sembradores?
- ¿Qué tipo de semillas están plantando?
- ¿Cómo alimentan la ira, la desconfianza y el miedo entre familias, vecinos, comunidades y naciones?
- ¿Cómo podrías animar a los sembradores de la tentación a trabajar por el bien común?
La hermana Christin Tomy, cuyo artículo nos anima a pasar más tiempo en la naturaleza, ayuda a las personas que quieren convertirse en agricultoras. Coordina una granja colaborativa en los terrenos de su congregación en Wisconsin, Estados Unidos, donde la gente tiene acceso a la tierra, las herramientas y los conocimientos que necesitan para llegar a ser agricultores y producir alimentos sanos. Obtenga más información aquí sobre la granja colaborativa de Sinsinawa Mound y vea este vídeo en el que explica las raíces espirituales de la granja.
Descubre las oportunidades de huertos comunitarios en tu zona con la ayuda de este mapa, y considera la posibilidad de implicarte para ayudar a la gente de tu zona a cultivar sus propios alimentos. Si no hay ningún huerto comunitario cerca, explora con los responsables de tu parroquia o escuela si se puede utilizar un terreno de tu campus para ayudar a la gente a cultivar alimentos.
- Acompaña a la hermana Christin Tomy en su invitación a explorar nuevos enfoques para acercarnos a Dios. Termina el día con este vídeo: https://www.youtube.com/watch?v=KkewBNpSz_o
- Siguiendo la práctica de la Hermana Christin Tomy, procura conocer de verdad a tus vecinos, pasa tiempo en la naturaleza, apaga las redes sociales y entabla conversaciones reales con amigos, familiares e incluso con completos desconocidos.
Dios de muchas oportunidades, tu misericordia nunca me falla.
Desde el instante en que despierto, hasta el momento en que mi día termina para irme a dormir, permaneces fiel.
Cuando priorizo al tentador antes que a tí, permaneces fiel.
Cuando uso tu nombre en vano, permaneces fiel.
Cuando me niego a dejar que brille mi verdadero yo, tú permaneces fiel.
Cuando hablo mal o intimido a los demás, permaneces fiel.
Cuando no ofrezco hospitalidad al forastero, permaneces fiel.
Cuando hago daño a la tierra y malgasto sus recursos, permaneces fiel
Cuando estoy agotado por el peso de mis propias luchas y desatinos, tú permaneces fiel.
Cuando estoy enterrado en la vergüenza, permaneces fiel.
Cuando recaigo en tomar malas decisiones, tú permaneces fiel.
Dios de muchas oportunidades, eres lento para la ira y abundante en amor.
Tu misericordia nunca me falla.
Amén.
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