Las panelistas de La Vida de septiembre reflexionaron sobre estas interrogantes: ¿Tienen algún plan para celebrar el Tiempo de la Creación este año? ¿De qué maneras creativas, alegres o inesperadas ustedes o sus comunidades honran y cuidan la creación? (Foto: Unsplash/Lucas Pezeta)
Para las religiosas católicas, el cuidado de la creación forma parte de una responsabilidad más amplia hacia las personas, las comunidades y el mundo que compartimos. Durante el Tiempo de la Creación, ese compromiso toma formas concretas: desde talleres de ecología emocional y caminatas para observar la biodiversidad, hasta la siembra de árboles, el cuidado del agua y la recuperación de espacios comunitarios.
Nuestras panelistas de La Vida reflexionan este mes sobre cómo sus comunidades buscan fortalecer una conciencia ecológica que se traduzca en acciones cotidianas. Sus experiencias muestran que cuidar la casa común no siempre requiere grandes proyectos; también puede comenzar con decisiones sencillas, como reducir residuos, reutilizar recursos, proteger los espacios verdes o ayudar a otros a comprender mejor su relación con la naturaleza.
Este mes les preguntamos: ¿Tienen algún plan para celebrar el Tiempo de la Creación este año? ¿De qué maneras creativas, alegres o inesperadas ustedes o sus comunidades honran y cuidan la creación?
En el Tiempo de la Creación, religiosas de México y Venezuela cuentan en el #panelLaVida cómo con talleres de ecología emocional, siembra de árboles y cuidado del agua cuidan de "nuestra casa común". #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
La Vida, testimonios de la vida consagrada
Ada Mabel Mier Núñez es una religiosa de María Inmaculada, estudió Ciencias Religiosas en Roma, Italia, y se formó en la Escuela para Formadores en Morelia, Michoacán, México. Tiene una maestría en Desarrollo Humano por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (Iteso). En su congregación ha atendido directamente a jóvenes empleadas del hogar, actuando como intermediaria con sus empleadoras. Ha sido superiora local y maestra de novicias; y colaborado en la pastoral parroquial en Guadalajara, así como en asambleas y capítulos generales. Actualmente se prepara para una misión.
La profunda conexión con la creación y conciencia ecológica a nivel personal me ha acompañado casi toda mi vida religiosa. El compromiso con el cuidado de la tierra y de nosotros mismos se ha ido fortaleciendo año con año.
Esta Temporada de la Creación que se acerca tenemos algunos planes. El primero de ellos es convocar un Taller de Gestión Ecológica de las Emociones para las jóvenes de nuestra residencia. Conscientes de que la vida es un proceso activo, vamos a echar mano de este modelo llamado "Ecología Emocional" para ponernos en contacto con nosotras mismas, con los demás y con la naturaleza. Equilibrio, ecosistema, sostenibilidad, diversidad, interdependencia, energía, reservas, espacios, especies, reciclaje… y muchos más términos tendrán una doble finalidad: aprender —desde la naturaleza y en contacto con la naturaleza— a aplicarlo en nuestra propia energía personal para que podamos fluir en emociones, ideas, experiencias, conocimientos y, sobre todo, compromiso de autocuidado y de cuidado de todo lo que nos rodea.
También, aprovechando la cercanía del río de San Antonio, haremos caminatas para descubrir cómo en un pequeño espacio se da una gran biodiversidad en flora y fauna. La naturaleza es creativa y siempre nos sorprende. Pero a veces pasamos 'dormidos' sin darnos cuenta de tantos elementos diferentes que conviven en pequeños ecosistemas. Haremos un concurso por grupos para ver qué equipo descubre una diversidad mayor.
Un río rodeado de árboles, imagen de los ecosistemas que invitan al cuidado de la creación. (Foto: Unsplash/Reid Needham)
Y para honrar más la creación, tendremos un paseo a un lugar de campamento llamado Blanco, en Texas [Estados Unidos]. Allí, en esa zona boscosa, podremos sellar nuestro compromiso de amor y cuidado a la naturaleza, de la que nosotros somos parte y que tiene un poder sanador.
La finalidad es crecer en conciencia de que cada uno somos un microcosmos; que somos seres interrelacionados, interconectados, interdependientes y que desde nuestra vinculación afectiva y efectiva con la creación podemos aportar cambios significativos.
¿Puede el aleteo de una mariposa en Brasil provocar un tornado en Texas? (Edward Lorenz, 1972).
Un pequeño cambio ahora puede dar lugar a un cambio gigantesco e impredecible en el futuro. (Richard A. Anthes).
No necesitamos hacer 'grandes cosas' para cambiar el curso del 'cambio climático' y de la sobreexplotación-contaminación de la naturaleza. Una acción pequeña —la mía, la tuya, la de cada persona que se comprometa con algo tan sencillo como separar la basura, reutilizar objetos o consumir menos— puede estar evitando un caos o defendiendo una especie. Así estamos 'honrando' la Tierra. Ese compromiso lo he realizado en las últimas tres comunidades a las que he pertenecido. Pequeñas acciones con las que, sin duda, la creación entera —y nosotros con ella— podemos seguir alabando al Señor.
"La naturaleza es creativa y siempre nos sorprende": Hna. Ada Mabel Mier sobre las caminatas con las que su comunidad en #México descubre la #biodiversidad en el #TiempoDeLaCreación. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #panelLaVida
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Maura Aranguren, originaria de Venezuela, es miembro de la Congregación de Hermanas de Nuestra Señora de la Consolación. Tiene una licenciatura en Educación con mención en Ciencias Religiosas. Actualmente vive en la comunidad del Colegio Nuestra Señora del Valle, en Porlamar, Venezuela, donde coordina la pastoral escolar. Ha sido docente de Educación Religiosa y maestra de primaria, y también ha trabajado en pastoral vocacional, acompañando a grupos de adolescentes y jóvenes. Actualmente coordina el coro Siempre con María en la parroquia San Nicolás de Bari. Disfruta la lectura, el silencio, la contemplación, la naturaleza y los animales.
La encíclica sobre la creación Laudato Si' escrita por el papa Francisco en 2015 vino a fortalecer en nuestra congregación y de manera personal en mí, el amor entrañable y el respeto que profesamos hacia la creación. La invitación siempre de fondo ha sido que "cuidemos la casa común", nuestra casa, la de todos.
Ante este llamado, en 2019 mi congregación religiosa elaboró, en el seminario de la dimensión social del carisma en todas nuestras presencias, un documento llamado "Los pobres y la tierra claman consuelo" que recoge los caminos que nos llevan hacia una conversión ecológica integral y pastoral. Este documento nos traza un camino a seguir, al recordarnos que la educación es la clave del cambio.
Cuidar el tejido relacional es parte de nuestra dimensión carismática y este cuidado de la casa común se concreta en nuestros espacios cotidianos: comunidad, casa, lugar de trabajo y barrio donde habitamos. Desde entonces, nuestro compromiso urgente ha sido entrar en una etapa de discernimiento pastoral con el fin de cambiar en nuestros estilos de vida y en el uso que estamos dando a nuestros recursos.
Desde estas llamadas, como comunidad educativa promovemos acciones que llevan hacia la sensibilización de nuestra población estudiantil por el cuidado de los árboles, playas, animales y la vida en toda su existencia.
La siembra de árboles es una de las formas con las que algunas comunidades religiosas honran la naturaleza durante el Tiempo de la Creación, que se celebra del 1 de septiembre al 4 de octubre. (Foto: Pexels/Mikhail Nilov)
También ejecutamos proyectos de sensibilización sobre el cuidado del agua, un recurso escaso en la isla: como nos llega desde tierra firme, podemos pasar hasta tres meses sin recibirla y debemos comprarla, lo que agrava nuestra situación económica.
A nivel de comunidad de hermanas, mantenemos el compromiso por cuidar de la naturaleza, favoreciendo que nuestros espacios verdes se mantengan a pesar de la sequía y del calor que se vive en el lugar. Hemos sembrado árboles alrededor del colegio, y actualmente se está haciendo un vivero donde ya contamos con seis árboles de guayacán, el árbol típico de esta isla, que queremos luego trasplantar a los alrededores de nuestro barrio.
También junto al grupo de líderes de jóvenes del proyecto "Paz, justicia y reconciliación", en alianza con la alcaldía del municipio Mariño, se pudo recuperar un espacio recreativo para la comunidad. Para ello se pintó un mural con mensajes positivos, se instalaron máquinas de hacer ejercicio físico, y además se colocaron tres recolectores de basura, para que la gente del barrio pudiese dejar su basura allí, ya que solían tirarla y los perros de la calle solían romper las bolsas, y aquello estaba siempre muy sucio.
Con estas iniciativas nos llenamos de gozo al colaborar con el cuidado de la tierra y además ayudamos a nuestra comunidad de vecinos a tomar conciencia sobre el mismo.
Sembrar árboles, cuidad el agua escasa en su lugar de misión en #Venezuela y recuperar espacios con un mural es también honrar la creación, afirma la Hna. Maura Aranguren. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #TiempoDeLaCreación #panelLaVida
