Apoyo a los solicitantes de asilo en Texas

Migrantes centroamericanos que fueron dejados en una estación de autobuses en El Paso, Texas, Estados UNidos, hacen fila para recibir alimentos el 25 de diciembre de 2018, mientras esperan ser transportados a refugios de emergencia. (Foto: CNS/Reuters/Jose Luis González)

Migrantes centroamericanos que fueron dejados en una estación de autobuses en El Paso, Texas, Estados UNidos, hacen fila para recibir alimentos el 25 de diciembre de 2018, mientras esperan ser transportados a refugios de emergencia. (Foto: CNS/Reuters/Jose Luis González)

Antes de leer

Piensa en cómo te preparas para la Navidad. Reflexiona solo o en pareja:

  1. ¿Qué tipo de cosas especiales se hacen en tu casa en cuanto a decoración, comida o música? ¿Te preparas para recibir invitados o para viajar tú mismo?
     
  2. ¿Cómo cambian tus hábitos personales? ¿Eres más generoso, más festivo, más sentimental, más espiritual o simplemente  te portas mejor?
Ten en cuenta mientras lees

La Navidad celebra el nacimiento de un niño conocido tanto como Jesús o como Emmanuel, que significa "Dios está con nosotros". Observa cómo la autora experimenta a Emmanuel entre aquellos con los que se encuentra.

Recibir a los ángeles en la frontera

por Caroljean Willie
traducido por Magda Bennásar

14 de enero de 2019

No se olviden de mostrar hospitalidad a los extraños, porque al hacerlo la gente ha recibido a ángeles sin darse cuenta.
Hebreos 13, 2
 

Pasar tiempo en la frontera entre Estados Unidos y México, en Texas, trabajando con quienes buscan asilo durante la temporada de Adviento fue, tal vez, una de las mejores preparaciones para la Navidad. En los ojos de los hombres, mujeres y niños que buscaban refugio, podía ver claramente el rostro de Jesús, cuyos padres también buscaban un lugar donde refugiarse.

Cientos de padres y madres que acuden diariamente a los refugios, huyendo del hambre y la violencia, solo buscan un lugar donde criar a sus hijos en paz, un lugar donde haya suficiente comida y oportunidades para aprender. Han caminado durante días y meses, han sacrificado todo lo que han conocido por amor a sus hijos, solo para acabar hacinados en centros de detención, durmiendo en el suelo.

 

asilo: la protección concedida por una nación a alguien que ha abandonado su país de origen como refugiado político. Los solicitantes de asilo no pasan por el proceso de refugiados de la ONU y deben estar ya en Estados Unidos cuando solicitan asilo. Los solicitantes de asilo deben demostrar que han sido perseguidos o temen ser perseguidos por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política.

desprevenido: sin preparación; inesperadamente. 

Sus historias te desgarran el corazón. Me preguntaba continuamente: ¿Cómo podemos tratar así a la gente? ¿Cómo podemos llamarnos cristianos y, sin embargo, negar a otros derechos humanos básicos? No tengo respuestas porque no lo entiendo. Sigo preguntándome si cambiaría algo si los demás conocieran realmente sus historias. Por eso, me siento obligada a compartir solo algunas de las historias que me han contado:

  • Fernanda tiene 22 años y un bebé. Huyó de Honduras tras ver cómo mataban a su marido de 23 años delante de ella amenazándola con que ella sería la siguiente.
  • Katerina se marchó de Guatemala con tres hijos para protegerlos de la violencia que la rodeaba. Sabía que si no se marchaba, sus hijos pequeños se verían obligados a convertirse en miembros de bandas o serían asesinados. Me contó que cuando estaba en Guatemala soñaba con venir a Estados Unidos, pero ahora que está aquí, solo piensa en su tierra natal. "Quiero volver", dijo, "pero sé que ahora no es seguro; pero algún día, espero poder coger a mis hijos y volver a casa".
  • Guadalupe viajó durante meses desde su Guatemala natal con un niño de 5 años, otro de 2 y otro de 7 meses para escapar de la violencia y ofrecer un futuro mejor a sus hijos. Era difícil comunicarse con Guadalupe porque hablaba muy poco español. Su lengua materna es el mam, una de las más de 20 lenguas indígenas de su país.

Estos, y tantos otros, no vienen porque quieran abandonar su tierra natal, sino porque no ven otra forma de proteger a sus familias. Todos ellos son solicitantes de asilo y están siendo liberados de los centros de detención para reunirse con familiares o amigos en Estados Unidos mientras sus casos están pendientes.

En un día que podríamos considerar como bueno, los agentes de la patrulla fronteriza se ponen en contacto con los centros que los acogen para que preparen su llegada. Los migrantes llegan sin nada más que la ropa que llevan puesta y una dirección y número de teléfono de alguien dispuesto a pagarles un billete de autobús o avión hasta su destino. Otros días, la Patrulla Fronteriza se limita a dejar a cientos de personas en la estación de autobuses sin avisar a los centros. Esto crea situaciones de caos absoluto y agobia a personas ya traumatizadas.

El personal de los centros está formado principalmente por voluntarios laicos y religiosos que han venido de todo el país para ayudar. Religiosas de muchas congregaciones han respondido generosamente. Llegan casi a diario para ofrecer sus servicios. En un centro trabajé con hermanas de seis congregaciones diferentes, procedentes de Pensilvania, Iowa, Dakota del Sur, Ohio, Nueva York y California.

Los que hablan español entrevistan a la gente para determinar cuáles son sus necesidades y adónde van. Otros llaman a las familias o amigos que proporcionarán los billetes de autobús o avión. Los que no hablan español también son esenciales, ya que hay que preparar las comidas, clasificar la ropa donada, preparar bolsas 'para llevar' con bocadillos, bebidas y tentempiés, y organizar el transporte al aeropuerto y a la estación de autobuses.

A pesar de los meses de viaje y los días y semanas en los centros de detención, las personas que conocí no ofrecieron más que sonrisas y gratitud por lo poco que podíamos hacer por ellos. Se ofrecieron voluntarios para barrer y fregar el suelo, cortar verduras para las sopas, fregar los platos y cualquier otra tarea necesaria. Cuando emprendían el siguiente tramo de su viaje, abrazaban a los voluntarios y les agradecían su ayuda. No había amargura ni enfado, solo gratitud. Me pregunté muchas veces si yo podría responder con sonrisas y agradecimientos si hubiera soportado lo que ellos.

Mientras sigo reflexionando sobre la venida de Jesús en este tiempo de Navidad, sigo viendo las caras de aquellos con los que me había encontrado: Johanna, Edgar, Félix, Jaime, Elena, Amanda y tantos más. También los padres de Jesús buscaron refugio y seguridad. Rezo a diario para que cada uno de ellos haya llegado sano y salvo a su destino.

"No os olvidéis de dar hospitalidad a los extraños, porque así se hospeda a los ángeles desprevenidos". Esta cita ha adquirido un gran significado en mi vida. Rezo para que pueda seguir estando abierta a recibir a los ángeles que han entrado y seguirán entrando en mi vida. Rezo también por la gente de nuestro país, cuyas actitudes y políticas causan tanto dolor y pena a tantas personas. Jesús ha venido y sigue viniendo cada día. ¿Qué más estoy llamada a hacer y cómo responderemos como país al Niño Jesús que está entre nosotros?

Después de leer

La hermana Caroljean Willie no está segura de cuál es la mejor manera de ayudar a las personas que han cruzado fronteras en busca de una vida mejor. Compartir sus historias es una de las formas en que espera marcar la diferencia.

  1. Ve a Jesús en los ojos de los solicitantes de asilo. Describe algunas de las emociones que puede ver en sus ojos.
     
  2. ¿De qué manera las historias que comparte pueden afectar a quienes las escuchan?
Las Escrituras en primer plano

María y José sabían que su hijo recién nacido era especial. El rey Herodes sabía que Jesús era una amenaza para su poder. El Evangelio de Mateo relata el riesgo que corrieron para protegerlo:

"El ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y quédate allí hasta que yo te diga. Herodes va a buscar al niño para destruirlo'".

José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre y partió para Egipto.

                                                                                                                                                                                                                  Mateo 2, 12-14

  1. Al buscar refugio, la familia de Jesús se libró del horror del genocidio de Herodes. ¿De qué tipo de amenazas huyen hoy las familias migrantes?
     
  2. Piensa en los millones de niños asesinados en el Holocausto y en otros genocidios modernos. ¿Cuánto dolió  a sus familias su pérdida? ¿Qué dones se perdieron para el mundo?
La llamada de la Iglesia

Los obispos de Estados Unidos y México colaboraron hace casi dos décadas en una carta pastoral centrada en la inmigración y las necesidades de los migrantes. Escribían:

"La fe en la presencia de Cristo en el migrante conduce a una conversión de la mente y del corazón, que lleva a un renovado espíritu de comunión y a la construcción de estructuras de solidaridad para acompañar al migrante. Parte del proceso de conversión de mente y corazón consiste en enfrentarse a actitudes de superioridad cultural, indiferencia y racismo; aceptar a los emigrantes no como extranjeros, presuntos terroristas, o como una amenaza económica, sino como personas con dignidad y derechos, que revelan la presencia de Cristo".

                                                                            De Ya no somos extranjeros, carta pastoral sobre migración de los obispos de Estados Unidos y México, 2003

  1. ¿Cuáles de las actitudes negativas mencionadas por los obispos siguen contaminando nuestra perspectiva sobre los migrantes hoy en día? 
     
  2. ¿Por qué es importante ser conscientes de la presencia de Jesús cuando nos encontramos con migrantes?
Sinergia con las hermanas

La Hna. Caroljean Willie concluye mencionando el dolor y la pena que causan las políticas de inmigración estadounidenses. Su congregación apoya las iniciativas de reforma de la inmigración de Network, un grupo católico nacional de presión a favor de la justicia social inspirado por  hermanas. Infórmate aquí sobre las prioridades de Network y cómo puedes apoyarlas.

Actúa

Los solicitantes de asilo a menudo cruzan las fronteras con poco dinero o posesiones. Sus necesidades continúan una vez que llegan a su destino final. Póngase en contacto con la oficina diocesana de Caridades Católicas, una congregación local de religiosas u otros grupos que apoyan a los inmigrantes en su comunidad. Piensa qué tipo de ayuda puedes proporcionar. La ayuda podría incluir:

  • Ropa adecuada para el clima local
  • Comida sana, incluidas frutas y verduras
  • Ayuda para aprender inglés
  • Ayuda para orientarse por las calles y el transporte público
  • Dinero para transporte, alquiler y otras necesidades
Reza

Emmanuel, Dios con nosotros,

Tú conoces el miedo y la duda que empujan a las familias a huir con la esperanza de una vida más segura y libre.

Guía y protege a las familias migrantes mientras recorren los caminos hacia nuevos hogares y las complejas vías legales para empezar de nuevo

Dios, acompáñales a ellos y a  todos los que les ayudan en su camino.

Amén.

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