Las hojas otoñales descansan sobre el suelo del bosque. (Foto: Unsplash/Vision Webagency)
Asómate a la ventana o simplemente recuerda la última vez que estuviste al aire libre.
- ¿Hace (o hacía) calor, la temperatura es agradable o hace frío, está soleado o nublado, hay brisa o no, hay humedad o sequedad?
- ¿Qué puedes observar (ver, oír o sentir) que no haya sido obra de las personas?
- ¿Qué influencia tiene la naturaleza en tu vida?
- ¿Qué influencia tienes tú en la naturaleza?
El cambio climático invita a dedicar tiempo
por Nancy Sylvester
traducido por Purificación Rodríguez
El viento sopla fuerte. El aire es fresco. El sol se cuela por las ramas de los árboles, que siguen vestidas pero ahora con una paleta de colores vibrantes: dorado, rojo, morado, naranja, rosa, magenta, azul y marrón. Dentro de poco, estas hojas revolotearán hasta el suelo y cautivarán de un modo distinto. Los montones de hojas te invitan a volver a tus años de juventud mientras corres hacia ellas y las haces crujir bajo tus pies. Tus sentidos se despiertan ante la belleza de la naturaleza y de nuestro hogar, la Tierra.
Detenerse y dedicar tiempo a contemplar la belleza del otoño, cuando las hojas nos regalan su belleza y nos invitan a acercarnos y ver la naturaleza de un modo nuevo, puede ser una forma clave de responder a la urgencia del cambio climático.
El informe de la ONU del 8 de octubre de 2018 del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma que un aumento de la temperatura global de 1.5 grados Celsius (2.7 grados Fahrenheit) es el límite que el planeta no puede cruzar sin sufrir algunos de los peores efectos del cambio climático. Las temperaturas ya han subido 1 grado Celsius (desde la época preindustrial) y, a menos que se produzcan cambios significativos en el compromiso global de modificar políticas y prácticas, el planeta podría rebasar el límite en 2030.
Incluso ante una previsión tan alarmante basada en datos objetivos, sigue habiendo personas que no aceptan esta realidad. Los datos están muy claros, pero a muchos no les impresionan. Para algunos, es demasiado complejo. Otros creen a algunos dirigentes que dicen que no es un problema tan grave. Y otros están tan asustados ante tal posibilidad que simplemente se niegan a verla.
Quizá una de las mayores razones para resistirse sea que la realidad del cambio climático exige:
- Cambiar el estilo de vida al que nos hemos acostumbrado.
- Dejar de depender de los combustibles fósiles, lo que a su vez reduce los beneficios y el poder de todas las industrias y empresas relacionadas con ellos.
- Cambiar nuestros hábitos de consumo y de gestión de residuos.
- Transformar nuestra visión del papel del ser humano en esta empresa a la que llamamos vida.
Para asimilar la amenaza del cambio climático, debemos reconocer nuestra conexión con los demás en este planeta Tierra, vivamos donde vivamos. Debemos ver que lo que hacemos como humanos afecta a todos los demás seres sensibles y no sensibles, así como a la propia química de la atmósfera. Debemos reconocer que servimos a las generaciones futuras de todas las especies y al planeta.
Estas conclusiones no se obtienen únicamente a partir de los datos.
Puede parecer contraintuitivo, pero creo que lo que estamos aprendiendo sobre el cambio climático y la urgencia de abordarlo en realidad nos invita a detenernos y tomar conciencia de nuestro entorno terrenal:
- Dedicar tiempo a salir a la calle, pasear por los parques y sentarnos junto al agua.
- Oír el sonido de las hojas o el canto del viento.
- Sentir la caricia de la brisa o el frío del aire.
- Contemplar el cambio de las hojas o las bandadas de gansos que vuelan hacia el sur, recordándonos el ciclo de la vida y la muerte y el valor de la migración a través de las fronteras.
- Ser uno con lo que nos rodea.
El cambio climático es el indicador de que lo que le ocurre a nuestra atmósfera nos ocurre a cada uno de nosotros y de que nuestro futuro depende de la salud del planeta.
Me parece que invitar a las personas —a aquellas para quienes el cambio climático no es importante— a 'echar un buen vistazo cariñoso a lo real' que nos rodea en nuestro hábitat natural, es un primer paso para entender por qué hay que abordar el cambio climático ahora.
Tenemos que animar a la gente a relacionarse con la naturaleza (quizá a través de un bosque) de forma contemplativa:
- Sentarse en la catedral de la naturaleza.
- Sentarse o tumbarse para que el cuerpo sienta la Tierra y pueda enraizarse de verdad.
- Relajarse y respirar profundamente, sentir las distintas sensaciones del suelo alfombrado de la naturaleza.
- Observar la respiración.
- En el silencio del espacio, dejar de lado todas nuestras ideas preconcebidas sobre la naturaleza y los seres humanos, todas las formas en que nos han dicho que estamos tan lejos y somos tan diferentes, dejarnos llevar y simplemente encontrarnos con lo que es.
Creo que ese encuentro, donde se unen nuestras 'raíces', nos llevará a descubrimientos sorprendentes. Tenemos que permanecer en ese lugar profundo para oír lo que nunca se puede oír en el ajetreo de un mundo que ve principalmente los árboles, las plantas, los insectos, los animales, los minerales y los metales preciosos como meras mercancías para uso de los humanos.
Nos llevará a comprender que nuestros futuros están conectados. Tanto los seres humanos como la naturaleza quieren vivir plenamente en el futuro. Ambos deben hacer lo que puedan para garantizar un planeta sano. Parece que la naturaleza está intentando cumplir con su parte. A nosotros nos incumbe ahora cumplir con la nuestra.
Los debates sobre el cambio climático suelen estar cargados de estadísticas alarmantes y llamamientos urgentes al cambio.
- ¿Te sorprende que este artículo te anime a tumbarte en el suelo y contemplar la naturaleza?
- ¿Disminuir la velocidad y contemplar la naturaleza supondría un cambio en tu forma de pasar el tiempo?
- ¿Cómo podría cambiar el mundo si todos (incluidos los altos cargos responsables de las decisiones que afectan a nuestro medio ambiente) nos tomáramos tiempo para encontrarnos con la creación?
La Biblia comienza con dos relatos sobre la creación. En ambos es común el hecho de que Dios confiere una responsabilidad a los seres humanos.
"El Señor Dios tomó al hombre y lo puso en el jardín de Edén, para que lo cultivara y lo cuidara".
Génesis 2, 15
- ¿Por qué crees que Dios eligió a los seres humanos, de entre todas las criaturas, para otorgarles la responsabilidad de velar por todos los demás y por la propia Tierra?
- Cultivar significa tanto preparar la tierra para sembrar semillas como nutrir lo que brota del suelo. ¿Cómo podría la forma en que se presenta este artículo fomentar un debate constructivo sobre el cambio climático?
El papa Francisco eligió su nombre pontificio en honor a san Francisco de Asís, patrón de quienes promueven la ecología. Estudió ciencias antes de hacerse sacerdote. El cuidado de la creación de Dios es importante para él y para la Iglesia. En 2015, Francisco escribió Laudato Si': Sobre el cuidado de nuestra casa común, un mensaje que llama a todas las personas del planeta a hablar sobre cómo estamos dando forma a su futuro. En él decía:
"Hay un consenso científico muy consistente que indica que nos encontramos ante un preocupante calentamiento del sistema climático. En las últimas décadas, este calentamiento ha estado acompañado del constante crecimiento del nivel del mar, y además es difícil no relacionarlo con el aumento de eventos meteorológicos extremos, más allá de que no pueda atribuirse una causa científicamente determinable a cada fenómeno particular. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de producción y de consumo, para combatir este calentamiento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan".
- El papa Francisco se une a muchos científicos, así como a la hermana que escribió este artículo, a la hora de instar a la gente a cambiar sus estilos de vida y comportamientos. ¿Por qué es importante su intervención en este debate?
- ¿Cuáles son algunos de los cambios (pequeños y grandes) que los católicos y sus parroquias y escuelas pueden hacer para frenar los efectos del cambio climático?
Algunas hermanas de la congregación de las Siervas del Inmaculado Corazón de María (IHM), entre ellas la Hna. Nancy Sylvester, se esfuerzan por ser conscientes de cómo su modo de vida afecta al medio ambiente. Una encuesta entre las hermanas mostró que la mayoría lo hace a través de actividades como las siguientes:
- Reducir, reutilizar y reciclar
- Conservar la energía
- Aprender más sobre cómo sus acciones afectan al medio ambiente
- Estudiar la encíclica Laudato Si' del papa Francisco
- Descubrir su conexión espiritual con el medio ambiente
Algunas hermanas, aunque menos, cultivan sus propios alimentos o siguen dietas vegetarianas.
- ¿Qué haces tú para vivir en armonía con el medio ambiente?
- ¿Cuál es una de las prácticas de las hermanas IHM que puedes intentar?
- La Alianza Católica por el Clima ofrece ideas prácticas para que tu parroquia o escuela cuide de la creación. Echa un vistazo a esta lista y luego visita a tu párroco, director u otro líder para analizar una o más ideas con el fin de ponerlas en práctica.
- Lee este artículo sobre lo que dicen los líderes católicos sobre el cambio climático. Piensa en escribirle una carta a un líder nacional para hacerle llegar tu opinión.
Dios de toda la creación, Tú nos das todo buen don para que lo cuidemos y lo utilicemos.
Guíanos para ser mejores cuidadores de la Tierra y danos el valor y la sabiduría para hacer sacrificios y descubrir soluciones a los desafíos que debemos afrontar por el bien de todas las criaturas.
Amén.
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