Protegiendo a los niños haitianos de la trata

Niños en Santa Teresita del Niño Jesús, un refugio gestionado por la Iglesia dedicado a niños potencialmente víctimas de la trata y menores no acompañados que intentan cruzar la frontera entre Haití y la República Dominicana. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

Niños en Santa Teresita del Niño Jesús, un refugio gestionado por la Iglesia dedicado a niños potencialmente víctimas de la trata y menores no acompañados que intentan cruzar la frontera entre Haití y la República Dominicana. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

Antes de leer

En todo el mundo encontrarás jóvenes necesitados que están tan desesperados por encontrar oportunidades para mejorar sus vidas, que dejarán atrás a sus familias y sus hogares. Y por todas partes hay gente dispuesta a aprovecharse de ellos. Solo o con un amigo, reflexiona:

  1. ¿Qué factores pueden influir en la decisión de una persona de buscar una vida mejor en un nuevo país?
     
  2. ¿Qué podría inspirar a alguien a tratar a otra persona como algo que se puede utilizar o vender?
Ten en cuenta mientras lees

Ten en cuenta las similitudes y diferencias entre tú y la niña que aparece en la historia. 

  1. ¿Qué ventajas o seguridades podrían protegerte de los peligros a los que ella se enfrenta?
     
  2. ¿Qué obligación podrías tener hacia personas como ella?

Un refugio protege a los niños haitianos de la trata

por Chris Herlinger
traducido por Carmen Notario

5 de febrero de 2018  
 

Ouanaminthe, Haiti 

En septiembre, Prospélanda Aimé, de 15 años, intentó cruzar la frontera entre Haití y la República Dominicana con una mujer mayor que, según dijo, era su tía.

Prospélanda dijo que la mujer pensó que lo mejor sería que las dos salieran de Haití, cruzaran la frontera con dos primos y probaran suerte en la vecina República Dominicana. Allí viven cientos de miles de haitianos con la esperanza de una vida mejor.

Su objetivo era encontrar trabajo —"comercio", dijo Prospélanda—, posiblemente vendiendo en la calle pequeños artículos como chicles.

Llegar a fin de mes fue en parte lo que les llevó a tomar la decisión de abandonar la región de Artibonite, en el oeste de Haití, eminentemente agrícola. Pero los problemas familiares también influyeron en la decisión de dejar a sus padres, cruzar el país y acabar en la frontera del noreste de Haití.

"Tenía muchas ganas de irme", dice Prospélanda.

explotador(a): que utiliza injustamente a otra persona o grupo para lucrarse

buscón(a): persona que se lucra reclutando o atrayendo a jóvenes para que realicen trabajos forzados

obtención de órganos: extracción de partes sanas del cuerpo para su venta, incluidos riñones, ojos, pulmones y corazones, que a menudo provoca la invalidez o la muerte de las víctimas

antítesis: lo directamente opuesto

lengua criolla: lengua única que evolucionó a partir del francés y otras influencias y que habla la mayoría de los haitianos.

Pero Prospélanda dice que los planes se torcieron: los primos decidieron no ir. Un dominicano que debía ayudarles a cambio de una cantidad de dinero no revelada, estaba a punto de llevarles al otro lado de la frontera cuando la policía del lado haitiano les detuvo.

Prospélanda acabó en Santa Teresita del Niño Jesús, un refugio gestionado por la Iglesia, dedicado a niños que podrían haber sido víctimas de trata y menores no acompañados que intentan cruzar la frontera. Más tarde, una mujer que dijo ser la tía de Prospélanda intentó reunirse con ella fuera del albergue, pero no tenía la identificación necesaria para sacarla de allí. Eso hizo temer que la mujer no fuera realmente la tía de Prospélanda, sino alguien implicado en la trata de seres humanos.

La historia de Prospélanda ilustra los peligros de la trata de seres humanos y por qué es tan importante para las hermanas de todo el mundo y para otros miembros de las redes humanitarias católicas que trabajan con ellas.

"El problema de la trata es muy, muy real", afirma Michel Edouard Alcimé, director adjunto del Servicio Jesuita de  Refugiados en Ouanaminthe.

Según él, la trata de personas en Haití debe considerarse en el contexto de la actual vulnerabilidad económica del país, que afecta a los haitianos a todos los niveles, pero que es especialmente cruel y explotadora para los niños.

Resultó que la mujer que decía ser tía de Prospélanda era una buscona, una persona que no tenía ningún parentesco con Prospélanda, dijo la hermana Alexandra Bonilla Leonel, miembro de las Hermanas de San Juan Evangelista, también conocidas como las juanistas. La congregación colombiana dirige un ministerio para mujeres y niños en Haití desde hace 22 años y coordina el funcionamiento del refugio. En 2017, las hermanas asistieron a 500 niños en situación de deportación no acompañada, trata y violencia sexual, dijo Leonel.

Finalmente, las hermanas se pusieron en contacto con la madre de Prospélanda, que viajó a Ouanaminthe con los documentos adecuados y se llevó a su hija a casa.

Leonel explicó que los peligros que enfrentan los jóvenes que corren el riesgo de ser víctimas de la trata explican por qué las hermanas tienen que ser tan estrictas con la identificación de quienes recogen a los niños en el refugio.

"Los traficantes dicen cosas a los niños como: 'Métete en la cabeza que soy tu tío'", dijo Leonel.

Además de la confusión que subyace a estas experiencias,  hay  a menudo una falta de claridad sobre las cifras.

Cornelia Walther, portavoz de Unicef en Haití, dijo que "es difícil dar una cifra" sobre los niños que son víctimas de la trata en Haití, y declaró a Global Sisters Report que hermanas como las juanistas trabajan "para atender las necesidades de las diferentes categorías de niños no acompañados identificados en los puntos fronterizos oficiales y no oficiales", [porque] "no todos son víctimas de trata".

En 2017, se contabilizaron  1109 niños haitianos afectados por la migración o las deportaciones, dijo Walther, y el 15 % "vivía con adultos con los que no tenían parentesco". Esto no significa que hayan sido víctimas de trata, pero ha llevado a Unicef a investigar más a fondo su situación. "Es importante subrayar que no estamos hablando de tráfico de personas. Hay pocos casos que se hayan calificado como tales", indicó.

No obstante, incluso la amenaza de la trata es preocupante. Leonel y otros que se centran en los esfuerzos contra la trata tienen aliados, incluidas las hermanas que realizan labores de defensa en las Naciones Unidas (ONU); muchas de las religiosas están haciendo de la trata de personas un tema clave de sus esfuerzos.

Leonel elogió la atención prestada por la ONU al problema de la trata y dijo que su congregación y otras congregaciones de América Latina siguen con regularidad la evolución de los acontecimientos en el organismo mundial sobre la trata y otras cuestiones.

En septiembre de 2017, Prospélanda Aimé, de 15 años, intentó cruzar la frontera entre Haití y República Dominicana con una mujer mayor que dijo ser su tía. Terminó en Santa Teresita del Niño Jesús, un refugio gestionado por la Iglesia, dedicado aniños potencialmente víctimas de trata y menores no acompañados que intentan cruzar la frontera. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

En septiembre de 2017, Prospélanda Aimé, de 15 años, intentó cruzar la frontera entre Haití y República Dominicana con una mujer mayor que dijo ser su tía. Terminó en Santa Teresita del Niño Jesús, un refugio gestionado por la Iglesia, dedicado aniños potencialmente víctimas de trata y menores no acompañados que intentan cruzar la frontera. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

La hermana colombiana dijo que cree que la incidencia en la ONU solo puede ayudar a sus esfuerzos locales. El Servicio Jesuita a Refugiados, Catholic Relief Services, la red humanitaria Cáritas y Unicef también prestan su apoyo.

"Es muy importante que el trabajo de la Iglesia se haga visible", dijo.

El 28 de septiembre, poco después de que Prospélanda intentara cruzar la frontera, las Naciones Unidas adoptaron una declaración que reafirma un plan de acción mundial contra la trata de personas, una postura necesaria para "erradicar esta práctica abominable", dijo el secretario general de la ONU Antonio Guterres. Entre otras cosas, el plan de acción, adoptado originalmente en 2010, pide a los Estados miembros que adopten "medidas urgentes para prevenir la trata de personas, proteger a sus víctimas y enjuiciar a sus autores".

La reafirmación, dijo la Hna. Margaret O'Dwyer, de la Compañía de las Hijas de la Caridad, reforzó el documento de la ONU de 2010 al pedir "una mayor protección y apoyo a las víctimas, especialmente mujeres y niños; abordar el tráfico para la obtención de órganos; reducir la demanda; mejorar los enjuiciamientos; y reforzar el apoyo financiero a los esfuerzos contra la trata", entre otras cosas.

Sin embargo, añadió O'Dwyer, "la prueba de fuego de la eficacia de la declaración no es el logro de un documento firmado o una resolución aprobada. Estará en las acciones coordinadas que se traduzcan en una reducción efectiva de la trata de seres humanos combinada con un enérgico enjuiciamiento de la atrocidad", afirmó. "No podemos descansar hasta que ningún ser humano sea sometido a este horrendo crimen".

La Hna. Winifred Doherty, que representa a la Congregación de Nuestra Señora de la Caridad del Buen Pastor y que intervino durante las reuniones de la ONU en septiembre, señaló que "las mujeres, las niñas y los niños se ven desproporcionadamente afectados" en la trata de seres humanos, y muchos son explotados sexualmente. La religiosa instó a las Naciones Unidas a examinar las causas subyacentes a la trata.

"Una economía de explotación y consumismo es la antítesis de los derechos humanos y la dignidad humana", afirmó.

La Hna. Alexandra Bonilla Leonel es miembro de las Hermanas de San Juan Evangelista, también conocidas como juanistas, una congregación colombiana que lleva 22 años dirigiendo un ministerio para mujeres y niños en Haití y coordina el funcionamiento de un refugio para niños en Ouanaminthe, Haití. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

La Hna. Alexandra Bonilla Leonel es miembro de las Hermanas de San Juan Evangelista, también conocidas como juanistas, una congregación colombiana que lleva 22 años dirigiendo un ministerio para mujeres y niños en Haití y coordina el funcionamiento de un refugio para niños en Ouanaminthe, Haití. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

 

La hermana Angela Reed, que coordina el trabajo de Mercy Global Action en la ONU, se refirió a las preocupaciones planteadas por O'Dwyer y Doherty. Reed elogió al organismo mundial por su acción, pero señaló que un "enfoque basado en los derechos humanos" hacia la trata de personas no es necesariamente popular entre los Estados miembros de la ONU, porque "los Estados-nación tienen que asumir la responsabilidad" de tomar medidas para prevenir la trata.

"Si no se abordan aspectos como la educación, la protección de la infancia y el empleo, las personas seguirán siendo vulnerables a la trata", afirmó.

En su informe de 2017 sobre la trata internacional de personas, el Departamento de Estado de EE. UU. dijo que aunque Haití "no cumple plenamente las normas mínimas para la eliminación de la trata", el país "está haciendo esfuerzos significativos para hacerlo." Los logros señalados en el informe incluyen el fortalecimiento de las asociaciones entre una comisión gubernamental contra la trata y las organizaciones internacionales, así como el aumento de las investigaciones y los procesamientos de los condenados por delitos de trata.

A pesar de estos avances, las niñas siguen siendo especialmente vulnerables. Leonel dijo que la experiencia de Prospélanda de dejar a su familia y la escuela para buscar trabajo es muy común.

"En las zonas más periféricas de Haití, los niños tienen dificultades para acceder a las escuelas", dijo Leonel.

Afirmó que en ese entorno, las adolescentes suelen quedarse embarazadas a una edad temprana, lo que fomenta un ciclo de pobreza que las lleva a intentar emigrar a la vecina República Dominicana. Este país es más próspero económicamente que Haití. Pero los haitianos de lengua criolla sufren discriminación en la República Dominicana de habla hispana y, en los últimos años, la República Dominicana ha deportado a un número cada vez mayor de haitianos.

"En la República Dominicana no hay una vida estable para los migrantes haitianos", afirma Alcimé, del Servicio Jesuita a Refugiados.

Personas en el lado haitiano de la frontera entre Haití y la República Dominicana, cerca de Ouanaminthe, en el noreste de Haití. Este punto de entrada es para que la gente se reúna con amigos o familiares que regresan a Haití desde la República Dominicana o para que la gente pase la frontera legalmente. Pero muchos haitianos cruzan la frontera por otros lugares con la esperanza de ir a la República Dominicana a buscar trabajo sin documentación legal. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

Personas en el lado haitiano de la frontera entre Haití y la República Dominicana, cerca de Ouanaminthe, en el noreste de Haití. Este punto de entrada es para que la gente se reúna con amigos o familiares que regresan a Haití desde la República Dominicana o para que la gente pase la frontera legalmente. Pero muchos haitianos cruzan la frontera por otros lugares con la esperanza de ir a la República Dominicana a buscar trabajo sin documentación legal. (Foto: GSR/Chris Herlinger)

la vida en la frontera también es incierta, ya que no existe un patrón consistente en cuanto al número de deportaciones.

"Es muy inestable. No sabemos qué va a pasar de un día a otro", dijo Alcimé sobre las deportaciones, que según grupos como Human Rights Watch son "arbitrarias" y se dirigen contra quienes viven en la más profunda pobreza.

Si las cifras de los deportados pueden fluctuar, también lo hacen las del tráfico de niños haitianos.

Las hermanas  juanistas son conscientes de estas dinámicas y se centran en proporcionar refugio a mujeres y niños víctimas de la trata. Pero el programa también atiende a niños haitianos que han salido de la República Dominicana y regresan a Haití, así como a niños haitianos de la calle que viven en Ouanaminthe y sus alrededores.

Además de refugio, las hermanas proporcionan apoyo que incluye "alimentos, ropa, atención médica, apoyo psicológico, apoyo escolar y apoyo familiar después de que regresan con sus familias", dijo Leonel.

La congregación también ha desarrollado un programa de formación en liderazgo para jóvenes adultos, así como un programa vocacional para quienes estén interesados en realizar labores humanitarias, dada la vulnerabilidad de Haití a las catástrofes. Los fenómenos naturales, como huracanes y terremotos, se ven agravados por la pobreza y la fragilidad de las infraestructuras del país.

Esta labor encaja con el carisma de las juanistas, que se centra en las necesidades de las mujeres y los niños e históricamente también en las de los trabajadores, explica Leonel.

En Ouanaminthe, el trabajo de las hermanas se realiza en silencio y sin mucho alarde. Leonel señala que las redes de traficantes son habituales a lo largo de la frontera que Haití comparte con la República Dominicana.

"Este problema es muy real", afirma.

Es demasiado real para jóvenes como Prospélanda, que, antes de reunirse con su madre, se encontró a medio camino de Haití, separada de su familia, sin escolarizar y sin saber cuál sería su futuro.

Dijo que se sentía abandonada y que estaba deseando reunirse con su familia.

"Aquí no tengo a nadie", dijo.

Después de leer

Tómate un momento para contemplar la foto de Prospélanda y reflexionar sobre su historia. 

  1. ¿Qué factores la hicieron vulnerable a la trata de seres humanos?
     
  2. ¿Cuáles de ellos puede ella controlar?
     
  3. ¿Cuáles puedes controlar tú?
     
  4. Identifica una manera en la que las hermanas han logrado un cambio en su vida.
Las escrituras en primer plano

Jesús tiene un amor especial por los niños. Animó a sus seguidores a ser humildes como niños. Leemos en el Evangelio de Mateo:

«En aquel tiempo, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: "¿Quién es el mayor en el Reino de los Cielos?". Él llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: "Os aseguro que si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino de los Cielos. El que se humille como este niño es el mayor en el Reino de los Cielos. Y el que reciba en mi nombre a un niño como éste, a mí me recibe. Al que haga pecar a uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran al cuello una gran piedra de molino y lo hundieran en el fondo del mar"».

Mateo 18, 1-6

  1. Las piedras de molino son piedras pesadas que se utilizan para moler el trigo y otros granos. Pesan cientos o a menudo miles de kilos. ¿Por qué sugeriría Jesús un castigo tan extremo para las personas que tientan a otros a pecar?
     
  2. Los eruditos dicen que Jesús, tras haber dicho a sus discípulos que se hicieran como niños, utiliza "pequeños" para referirse tanto a sus seguidores como a personas insignificantes. ¿Cómo crees que respondería Jesús a las víctimas de la trata de seres humanos? 
     

    Reflexiona y responde: 
    ¿De qué manera la falta de humildad, o la falta de respeto a los demás, fomenta la trata de seres humanos?

La llamada de la Iglesia

El papa Francisco sensibiliza constante y sistemáticamente sobre la trata de seres humanos. He aquí una de sus reflexiones:

"Cada año, miles de hombres, mujeres y niños inocentes son víctimas de la explotación laboral, del abuso sexual y del tráfico de órganos, y parece que nos hemos acostumbrado tanto a ello que lo consideramos algo normal. Es deplorable, es cruel, es criminal. Deseo recordar a todos el deber de combatir esta abominable plaga, una forma de esclavitud moderna".

Papa Francisco, Ángelus, 30 de julio de 2017

El papa usa palabras fuertes (deplorable, cruel, criminal, aborrecible) para contrastar una palabra que le perturba: normal. ¿Se ha convertido la trata de personas en algo normal para ti? ¿Cómo puedes evitar volverte conformista ante esta realidad y sus víctimas?

Sinergia con las hermanas

El 8 de febrero es el Día Internacional de Oración y Sensibilización contra la Trata de Seres Humanos y la fiesta de santa Josefina Bakhita, monja canossiana y antigua esclava. La fecha se eligió a petición de las religiosas para llamar la atención sobre su vida. Visite este sitio web para obtener más información sobre este día y hacer planes para celebrarlo con su clase o grupo. O utilice los recursos de oración en cualquier momento para solidarizarse con las víctimas de la trata y las hermanas que las atienden.

Actúa

La trata de seres humanos parece a menudo lejana u oculta, pero la tecnología nos ayuda a concienciarnos. Lee más sobre el trabajo de las juanistas en su refugio de Haití y las agencias que colaboran con ellas, como el Servicio Jesuita a Refugiados, Catholic Relief Services, la red humanitaria CáritasUnicef. Explora cómo puedes apoyar a estos grupos y dar a conocer sus esfuerzos.

Oración

Reza esta oración pidiendo la intercesión de santa Josefina Bakhita:

Santa Josefina Bakhita, fuiste vendida como esclava cuando eras niña y sufriste muchas dificultades y sufrimientos indecibles. Una vez liberada de tu esclavitud física, encontraste la verdadera redención en tu encuentro con Cristo y su Iglesia. 

Oh santa Bakhita, asiste a todos los que están atrapados en un estado de esclavitud; intercede ante Dios en su favor para que sean liberados de sus cadenas de falta de libertad. A los que el ser humano esclaviza, que Dios los libere.

Proporciona consuelo a los supervivientes de la esclavitud y deja que te miren como ejemplo de esperanza y fe. Ayuda a todos los supervivientes a encontrar la curación de sus heridas. Te pedimos tus oraciones e intercesiones por los que están esclavizados entre nosotros. 

Amén.

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