El buen samaritano, óleo de Julius Schnorr von Carolsfeld, 1833. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?". Jesús le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los profetas"» (Mateo 22, 34-40).
Todos los domingos de octubre nos han presentado controversias de Jesús con las autoridades religiosas de su tiempo. Ellas intentan acorralarlo con diferentes preguntas, pero también él, a través de parábolas, los cuestiona por su cerrazón a acoger la Buena Noticia del Reino.
En el Evangelio de hoy, un doctor de la Ley es quien le va a hacer una pregunta que no parece tener nada de capciosa, pero ya sabemos que esos diálogos no son para abrirse a las respuestas de Jesús sino para ponerlo a prueba. En concreto así lo expresa este Evangelio. La pregunta se refiere a cuál es el mandamiento más grande de la Ley. Para los doctores de la Ley, esta supone el centro de su fe y de ahí el interés por hacer una pregunta que tal vez deje en problemas a Jesús.
¿Qué significa amar al prójimo? La teóloga Olga Consuelo Vélez recuerda que nadie debe quedar excluido y que la fe se expresa en una solidaridad concreta. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #serieAlPartirElPan
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En esta ocasión, Jesús contesta correctamente, pero en su respuesta hay algunos implícitos que, de alguna manera, buscan interpelar a quien le hace esta pregunta.
Por una parte, la noción de prójimo. Para Israel el prójimo es otro judío. No es el extranjero o, incluso, el judío que no cumple la ley o por alguna razón ostenta una condición que lo excluye del pueblo elegido. La novedad de Jesús será agrandar esta noción del prójimo: todo ser humano es nuestro prójimo sin importar etnia, condición social o cualquier otra característica.
Por otra parte, la forma como concluye Jesús su respuesta es bien importante: En esos dos mandamientos se concentra toda “la Ley y los profetas”. Para los doctores de la Ley esta expresión significa toda la Sagrada Escritura. De ahí que Jesús está afirmando lo fundamental de la revelación de Dios.
Aunque no lo diga en este pasaje, sabemos por la vida histórica de Jesús que el amor al prójimo está por encima de la Ley y que el Reino de Dios no es cumplimiento de normas sino solidaridad afectiva y efectiva para con todos. Por lo tanto, estos dos mandamientos son el centro, núcleo y razón de ser de toda nuestra experiencia de fe. Todo lo demás está supeditado y al servicio del amor a Dios y al prójimo.
