El tributo al César, óleo sobre tabla de Peter Paul Rubens, hacia 1610-1615. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: "Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?". Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: "Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto". Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: "¿De quién es esta figura y esta inscripción?". Le respondieron: "Del César". Jesús les dijo: "Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios"» (Mateo 22, 15-21).
En este Evangelio, los fariseos se reúnen con los herodianos para poner a prueba a Jesús. En primer lugar, lo reconocen como alguien sincero, que enseña con fidelidad el camino de Dios y no excluye a nadie. Pero, en un segundo lugar le hacen una pregunta con la que quieren acorralarlo.
La pregunta se refiere a si "está permitido pagar el impuesto al César". Si Jesús responde que sí, los fariseos lo van a cuestionar porque no aceptan pagar impuestos al imperio que los oprime. Si responde que no, los herodianos también lo cuestionarán porque ellos esperan que se cumpla con las obligaciones señaladas por el imperio.
Para la teóloga Consuelo Vélez, el #EvangelioDelDomingo (Mt 22, 15-21) no excluye a los cristianos de la política: es la fe, en su dimensión social, la que exige defebnder el bien común. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #serieAlPartirElPan
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Jesús, no se deja acorralar, los llama "hipócritas" y los acusa de querer tenderle una trampa. Y no se queda ahí, sino que les responde pidiéndoles que le muestren la moneda con la que pagan el impuesto. Al tener el denario en sus manos, pregunta sobre la imagen y la inscripción de la moneda: es la imagen del César, y la inscripción afirma su divinidad. Para los judíos toda imagen es idolatría y no hay sino un único Dios.
Por eso Jesús les dice: "Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios". Sin necesidad de apoyar o de ponerse en contra, les está diciendo que le devuelvan al César lo que es suyo y que la pregunta no tiene razón de ser para quienes se sienten hijos del Dios de Israel.
Hay que tener cuidado de no creer que este pasaje significa que los cristianos no se tienen que meterse en política. Por el contrario, la dimensión social de la fe lo exige, y como escribió el papa Francisco en su encíclica Fratelli tutti, "la caridad es la mejor política" (n. 182). El texto nos invita a tener claro los valores del Reino, y son estos los que debemos apoyar y exigir en las opciones políticas de nuestros pueblos. No significa 'cristianizar' los Estados, sino velar porque prime el bien común, la justicia y la paz.
