La parábola del padre y sus dos hijos en la viña, de la serie La historia de Cristo; grabado de Georg Pencz, 1534-1535. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«"¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: 'Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña'. Él respondió: 'No quiero'. Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: 'Voy, Señor', pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?". "El primero", le respondieron. Jesús les dijo: "Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él"» (Mateo 21, 28-32).
El Evangelio de hoy nos ofrece una parábola muy sencilla, pero de la que conviene saber el contexto anterior y posterior para entenderla mejor. Previamente los sumos sacerdotes y los ancianos le preguntan a Jesús con qué autoridad hace sus obras. Él también los interroga sobre qué creían del bautismo de Juan, pero ellos se niegan a contestar porque, si lo hacen, estarían aceptando el actuar de Jesús.
"Ojalá no seamos de los que dicen conocer la voluntad de Dios y, sin embargo, no la ponen en práctica": teóloga Consuelo Vélez, comentario al #EvangelioDelDomingo, Mateo 21, 28-32, #serieAlPartirElPan. #GSRenEspañol #HermanasCatólicas
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Entonces Jesús les dice una parábola sobre un padre que tenía dos hijos. Al primero le dice que vaya a trabajar a la viña, pero él no quiere. Sin embargo, después se arrepiente y va. Al otro hijo también le pide que vaya a trabajar a la viña y él dice que irá, pero al final no va. Ahí termina la historia y Jesús les pregunta cuál de los dos cumplió la voluntad del padre. Rápidamente, ellos contestan que el primero. A continuación, Jesús les dice que con toda certeza los publicanos y prostitutas llegarán antes que ellos (se refiere a los sumos sacerdotes con quienes tenía el diálogo) al Reino de los cielos. Y retoma la pregunta que les había hecho sobre Juan, haciéndoles caer en cuenta que Juan vino y no le creyeron, en cambio los que, muy posiblemente, no van al templo si le creyeron.
En otras palabras, Jesús se enfrenta directamente con las autoridades religiosas de su tiempo y les cuestiona el no acoger la buena nueva que él les trae, siendo ellos los que conocen la Ley y podrían reconocerlo como el Mesías esperado. Por eso, ellos están actuando como el segundo hijo que dice que va a trabajar a la viña y, al final, no va. En efecto, cuidan del Templo, pero no cumplen la voluntad del Padre.
Precisamente, por esa confrontación directa con los sumos sacerdotes, Jesús es consciente de que se va ganando la muerte y por eso les cuenta otra parábola, la de los viñadores asesinos. Las autoridades religiosas del tiempo de Jesús no solamente no acogen la palabra que se les predica, sino que llegarán a matar al propio Mesías, es decir a Jesús mismo. Ojalá no seamos de los que dicen conocer la voluntad de Dios y, sin embargo, no la ponen en práctica.
