Un joven escucha al papa León XIV durante un encuentro entre el pontífice y jóvenes participantes en el "Go! Franciscan Youth Meeting 2026" (¡Vamos! Encuentro Juvenil Franciscano 2026), celebrado en la plaza de Santa María de los Ángeles, en Asís (Italia), el 6 de agosto de 2026. (Foto: OSV News/Vatican Media/Simone Risoluti)
Los jóvenes de la generación Z de todo el mundo están protestando contra la negligencia de los Gobiernos, las políticas poco realistas, la corrupción y las elevadas tasas de desempleo juvenil, así como contra los deficientes sistemas educativos y sanitarios que afectan a toda la población. En algunos países, están consiguiendo derrocar Gobiernos injustos.
Inspirado por las victorias de los movimientos de la generación Z en Sri Lanka, Nepal y Bangladés, el movimiento de la generación Z en la India se puso en marcha a raíz de unas declaraciones del presidente del Tribunal Supremo de la India: "Hay jóvenes que son como cucarachas, que no encuentran trabajo ni tienen un lugar en el ámbito profesional. Algunos se dedican a los medios de comunicación, otros a las redes sociales, otros son activistas del derecho a la información (RTI) y otros se convierten en activistas de distintas causas, y empiezan a atacar a todo el mundo".
Nacidos en la era de las redes sociales, los jóvenes de la generación Z están bien informados, poseen virtudes singulares y constituyen la generación más estudiada y analizada, con numerosas preguntas que plantear. Están enfadados, detestan la hipocresía y buscan honestidad e integridad en unos líderes cuyas palabras no se corresponden con sus actos.
La Hna. Margaret Gonsalves llama a la #Iglesia a escuchar a jóvenes y mujeres y darles voz en la toma de decisiones, siguiendo el ejemplo de san Francisco de Asís. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Me inclino a pensar que san Francisco de Asís fue un joven de la generación Z, hijo de un próspero comerciante perteneciente a la élite emergente de Asís. La opulencia de su familia lo situaba entre los privilegiados de la clase urbana.
Tras ser testigo de los peligros que genera la riqueza —rivalidades, segregación y aversión hacia los demás, que agrandan la brecha entre quienes tienen y quienes no tienen—, Francisco renunció a la herencia familiar y rechazó el estilo de vida elitista de su familia. Optó por anteponer la moralidad a los cálculos del realismo y la objetividad, rompiendo con la cultura económica que había marcado su educación.
Mientras oraba ante el crucifijo en la destartalada capilla de San Damián, Francisco oyó una voz que le decía: "Francisco, repara mi Iglesia, que está en ruinas". Aunque al principio interpretó estas palabras en sentido literal, más tarde comprendió que la Iglesia es un cuerpo humano y no una estructura institucional.
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El papa León XIV declaró un año jubilar especial con motivo del octavo centenario de la muerte del santo e invitó a los fieles a seguir el ejemplo de Francisco: su sencillez, su cuidado de la creación y su búsqueda de una paz auténtica y de la reconciliación con todos los seres.
Durante su visita pastoral a Asís, León respondió a las preguntas de los jóvenes y afirmó que la religión no debe utilizarse con fines políticos y que el liderazgo debe contribuir a liberar a todas las personas.
Su profética encíclica Magnifica Humanitas promueve una civilización del amor, la paz y la justicia. Dirige nuestra atención hacia una cultura de la supremacía que favorece a unos pocos y domina a la mayoría. ¿Es consciente de que la generación Z actual desconfía de quienes no predican con el ejemplo? León, ¿demostrará que están equivocados actuando de acuerdo con sus palabras?
¿Puede el Vaticano seguir el ejemplo de san Francisco de Asís, renunciando a las herencias y a la prosperidad material y abrazando voluntariamente la pobreza para hacer tambalear los valores de una burocracia injusta en la jerarquía de la Iglesia?
¿Puede allanar el camino para rechazar la violencia que supone excluir a las mujeres de los puestos de liderazgo y de la participación activa en la toma de decisiones?
La manera de abordar estas cuestiones consiste en entablar un diálogo con las mujeres y los jóvenes y darles el lugar que legítimamente les corresponde como discípulos de Jesús.
Los jóvenes de la generación Z hablan con una sola voz y están dotados de razón y conciencia. Lo mismo sucede con las mujeres.
"Doblemente pobres son aquellas mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia, pues con frecuencia tienen menos posibilidades de defender sus derechos", escribió el papa Francisco en Evangelii gaudium.
¿Puede el Vaticano reconocer que las mujeres de todo el mundo están deseosas de acoger el cambio y la reforma? Ampliar las posibilidades de ordenar mujeres no provocará una ruptura de la unidad ni supondrá perder las tradiciones.
Quizá, si León ampliara los límites de su propio mundo incorporando a las mujeres a la toma de decisiones, ellas también ampliarían sus propios horizontes. Así podría surgir un movimiento de las mujeres de la generación Z, capaz de devolver a la Iglesia todo su esplendor.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 23 de septiembre de 2026.
