Hna. Indra Monterroso Padilla, de las Hermanas Betlemitas, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, enciende una vela junto a la laica Martha Calderón en una capilla en El Paraíso, El Salvador, donde religiosas y laicas se reunieron el 12 de septiembre de 2026 para mantener vivo el trabajo del Sínodo sobre la Sinodalidad. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
María Elena Ventura había escuchado sobre el proceso de consulta de la Iglesia católica conocido como el Sínodo sobre la Sinodalidad, pero hasta el 12 de septiembre no tenía claro qué significaba o de qué manera pudiera afectar su vida como católica salvadoreña.
Ese día se unió a más de dos docenas de mujeres, entre ellas religiosas, que se reunieron en el norte de El Salvador para hablar sobre algunas frustraciones, pero también de sueños, y sobre posibles puestos de liderazgo para las mujeres en la Iglesia.
"He oído cómo se usa la palabra, pero no he tenido una vivencia de la sinodalidad", afirmó Ventura, quien pasó la mañana profundizando en la vida de algunas mujeres del Antiguo y el Nuevo Testamento: Rut, Judit, Isabel y María Magdalena.
En un pequeño grupo, ella y otras participantes leyeron en voz alta lo que se sabe de estas cuatro mujeres en la Biblia, y luego compartieron una reflexión sobre cómo las mujeres han participado en la historia de la salvación, desde los inicios del cristianismo; cómo han sido, durante mucho tiempo, ejemplo de lealtad y valentía; y cómo fueron las primeras en reconocer a Jesús como Señor antes de su nacimiento, al recibir y usar dones de profecía, contó Ventura.
Y aún hoy, las mujeres siguen desempeñando un papel importante en esa historia, aunque no siempre se les reconozca, añadió.
"Para nosotras es importante sentirnos parte de una historia, de una lucha, como mujeres en la Iglesia y, en particular, como mujeres de El Salvador", afirmó la Hna. Zaira Gutiérrez, de las Apostólicas del Corazón de Jesús.
En #ElSalvador, religiosas y laicas se reúnen para vivir la sinodalidad. En sus encuentros, organizados por #Confres, son las laicas quienes guían las reflexiones, no las hermanas. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
La Hna. Ivania Blandón Montenegro, de la Inmaculada Concepción, a la izquierda, camina junto a una laica en un centro de retiros en El Paraíso, El Salvador, el 12 de septiembre de 2026, durante un encuentro de "Nuevas Mujeres y Sinodalidad", un grupo en el que religiosas y laicas practican la sinodalidad para aprender qué significa. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
Gutiérrez, junto con la Hna. Concepción Marroquín, de las Hermanas del Ángel de la Guarda, forma parte del equipo de la Conferencia de Religiosos de El Salvador (Confres) que organiza los encuentros "Nuevas Mujeres y Sinodalidad" y que han ganado gran popularidad en el país.
En compañía de Marroquín, Gutiérrez afirmó sentirse inspirada por el primer documento publicado en octubre de 2023 tras el Sínodo sobre la Sinodalidad, denominado síntesis, en el que se hablaba de algunas mujeres que han sufrido por el clericalismo y el machismo dentro de una "Iglesia que hiere".
Como parte de la comisión de paz y justicia de la Confres, Gutiérrez y Marroquín se propusieron crear espacios similares a los que se usaron en el proceso de consulta sinodal del Vaticano (incluyendo el uso de mesas redondas) para dar la oportunidad de escuchar lo que personas que se encuentran al margen de la Iglesia salvadoreña, en este caso las mujeres, tienen que decir.
"Nosotros dijimos: 'Nadie está convocando a nada' en El Salvador en relación con el sínodo; entonces, nosotros como comisión decidimos: 'Vamos a hacerlo'" recordó Gutiérrez.
El 2 de diciembre de 2023 se llevó a cabo el primero de los encuentros "Nuevas Mujeres y Sinodalidad". La fecha es recordada en algunos círculos de religiosas en El Salvador porque ese mismo día de 1980 tres religiosas católicas estadounidenses y una misionera laica fueron violadas y asesinadas durante la guerra civil del país: la hermana ursulina Dorothy Kazel, las hermanas de la congregación Maryknoll Maura Clarke e Ita Ford, y Jean Donovan.
Así como las hermanas compartieron con la misionera laica Jean Donovan la misión de ayudar a las personas heridas durante la guerra, Marroquín explicó que ahora ellas, como religiosas, también habían decidido compartir con las laicas la misión del Sínodo sobre la Sinodalidad.
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El año pasado, el grupo organizó un 'jubileo para las mujeres' al que asistieron algo más de 80 personas, explicó Gutiérrez.
"La gente tiene cosas que contar y quiere que se le escuche", añadió Marroquín.
Por eso limitaron el encuentro de septiembre a unas 20 participantes, algunas de la ciudad y otras de zonas rurales, para poder escucharse mejor y compartir sus experiencias sin perderse en un grupo más numeroso. Sin embargo, en lugar de que las hermanas dirigieran las sesiones, fueron las laicas quienes guiaron las reflexiones y las oraciones, y también marcaron el rumbo del encuentro. Así mostraron que ningún grupo de la Iglesia está por encima de otro.
A nivel mundial, muchos obispos han respaldado públicamente el sínodo, mientras que otros han criticado su llamado a una Iglesia más representativa. En la asamblea celebrada en El Salvador en septiembre, la mayoría de las mujeres afirmaron que, aparte de los encuentros organizados por la Confres, nunca habían participado ni habían oído hablar de otros eventos en el país que explicaran la sinodalidad a los fieles.
En una entrevista realizada en mayo en Colombia, el padre Alfonso Borrás, experto internacional en el proceso sinodal y colaborador en iniciativas en América Latina, afirmó que el miedo está detrás de la resistencia a poner en práctica las propuestas del sínodo en regiones como América Latina.
"El mayor problema es el miedo: el miedo al cambio, el miedo a modificar o transformar las prácticas personales, la cultura local o la cultura eclesial", declaró a Cebitepal, un centro de formación pastoral del Consejo Episcopal de América Latina y el Caribe.
En abril, la Confederación de Religiosas y Religiosos de América Latina y el Caribe (CLAR) pidió a la vida religiosa de América Latina que rescataran los esfuerzos para poner en práctica el sínodo en la región.
Marroquín afirmó que aunque ella y Gutiérrez ya habían emprendido ese camino, redoblaron sus esfuerzos tras el llamado de la CLAR a las conferencias religiosas regionales.
La Hna. Indra Monterroso Padilla comparte una reflexión bíblica sobre María Magdalena con un grupo de laicas el 12 de septiembre de 2026 en El Paraíso, El Salvador. La conferencia de religiosos del país comenzó a organizar sesiones por todo el territorio para que las mujeres puedan aprender y practicar la sinodalidad. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
La Hna. Indra Monterroso Padilla, de las Hermanas Bethlemitas, Hijas del Sagrado Corazón de Jesús, cuya congregación acogió el encuentro en su centro de retiros, afirmó que las reuniones le hicieron sentir que la Iglesia "es un lugar abierto para todos".
"Jesucristo nos dio el ejemplo al acoger no solo al hombre, sino también a la mujer", señaló.
Monterroso dijo estar agradecida por los esfuerzos de la Confres para ayudar a otros a comprender cómo es, en la práctica, una Iglesia sinodal.
La Hna. Ivania Blandón Montenegro, de las Hermanas de la Inmaculada Concepción, señaló que ha observado cómo las reuniones han ayudado a las mujeres de su parroquia rural a alzar su voz y a ocupar el lugar que les corresponde como lideresas y protagonistas en la vida de la Iglesia.
Y, sin embargo, la sinodalidad supone un reto para algunos en la Iglesia, algo que sigue siendo "un sueño" y no una realidad, afirmó. Pero estos encuentros producen frutos que, a largo plazo, pueden beneficiar a toda la Iglesia, construyendo comunidad y cumpliendo su misión de salvación, añadió Blandón.
"Las mujeres no caminamos solas; juntas vamos marcando esa historia para ayudar a otras mujeres a liberarse, a hacer comunidad. La sinodalidad es precisamente eso: no caminamos solas, sino que la sinodalidad es el propio camino", afirmó y agregó: "En el camino, nadie camina solo, ni siquiera Jesús. Jesús siempre contó con un buen número de discípulos, discípulas. Sabemos que había discípulos, pero sabemos que había muchas más discípulas".
Al preguntársele si el Sínodo sobre la Sinodalidad había ayudado a la comunidad católica en El Salvador a caminar unida, en particular mediante la participación significativa de las mujeres en el día a día de ser Iglesia, respondió que no.
"Pero nunca es demasiado tarde para empezar", añadió.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 12 de octubre de 2026.
