Miembros de la Confederación de Religiosas y Religiosos de América Latina y el Caribe, con banderas de los diferentes países de la región, cantan dentro de una capilla durante una reunión de la junta directiva el 21 de marzo del 2026 en la República Dominicana. La CLAR afirmó su compromiso con el proceso que el papa Francisco denominó un "caminar juntos", o la sinodalidad (Foto: GSR/ Rhina Guidos)
Líderes de las conferencias religiosas de América Latina y el Caribe reafirmaron su compromiso con el proceso de escucha, discernimiento y participación entre laicos, religiosos y prelados para hacer realidad lo que el papa Francisco denominó un "caminar juntos": la sinodalidad.
"Tenemos que rescatarlo y sacarlo adelante; darle, como dicen, un pequeño empujón" al proceso, dijo el padre escolapio Ricardo Alberto Sola, presidente de la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas, al hablar sobre el proceso de la sinodalidad durante una reunión de la junta directiva de la Confederación de Religiosos y Religiosas de América Latina y el Caribe (CLAR) el 21 de marzo.
Algunos miembros de la CLAR y ponentes que se dirigieron al grupo durante su encuentro de varios días a mediados de marzo en la República Dominicana expresaron su preocupación al constatar que el proceso de implementación de la sinodalidad no está avanzando o, si lo está haciendo, su avance es marginal y periférico.
La reunión de presidentes y secretarios de las 21 conferencias que conforman la CLAR usaron la dinámica de animación comunitaria denominada "Conversaciones en el Espíritu": grupos pequeños que escuchaban una pregunta, guardaban momentos de silencio y luego participaban en un debate que, en algunos casos, dio lugar a discusiones sobre relaciones de poder, cultura y estructuras en la Iglesia.
Ese tipo de conversaciones se usaron en el Vaticano durante el proceso global de consulta sinodal 2021-2024 con la esperanza de promover la sinodalidad en toda la Iglesia.
Hna. Daniela Cannavina, de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto, habla sobre la importancia de la sinodalidad el 21 de marzo del 2026 con miembros de la junta directiva de la Confederación de Religiosas y Religiosos de América Latina y el Caribe reunidos en la República Dominicana. Cannavina dice que el proceso de escucha, discusión, y acción de la sinodalidad "es el camino" para la Iglesia. (Foto: GSR/ Rhina Guidos)
Aunque la vida consagrada en América Latina ha participado en el proceso junto con otros grupos, como el Consejo Episcopal Latinoamericano y del Caribe (Celam), un organismo de obispos, "no es suficiente esa participación", afirmó la Hna. Daniela Cannavina, de las Hermanas Capuchinas de la Madre Rubatto.
Como secretaria general de la CLAR, del 2020-2024, Cannavina —religiosa de Argentina— fue una de las primeras mujeres en la historia de la Iglesia en participar en un proceso sinodal global. Desde entonces, se ha convertido en una de las mayores promotoras de la sinodalidad en América Latina.
Y no es la única.
"El proceso de sinodalidad dentro de la vida religiosa tiene que ser la gran opción de la CLAR", afirmó el presidente de la organización, el padre José Luis Loyola, quien también es presidente de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de México. "Es donde debemos poner énfasis y releer todo", añadió.
Para Cannavina, Loyola y otros religiosos que apuestan por la sinodalidad, el proceso de caminar juntos es clave para la reforma de estructuras de la Iglesia.
Al dar la bienvenida a los participantes del IV Congreso Latinoamericano y del Caribe de Vida Religiosa de la CLAR en Bogotá, Colombia en 2023, la Hna. Liliana Franco Echeverri, entonces presidenta de la organización, afirmó: "Nuestras estructuras están urgidas de renovación", porque "hay estructuras que asfixian y modos de proceder que niegan lo humano".
Esas estructuras producen un sentimiento de fracaso que es desalentador y, en algunos casos, su poder se ha usado para controlar y encasillar, por lo que la necesidad de renovación es evidente debido al "horror" de los "abusos" en la Iglesia, que han negado a otros la dignidad y han disminuido la fe y la alegría. añadió.
En esa reunión, la hermana benedictina Maricarmen Bracamontes ofreció un ejemplo de por qué esas estructuras necesitan replantearse: comentó el caso de un grupo de hermanas a las que se les encomendó dirigir un centro de escucha para posibles víctimas de abusos en una diócesis y quienes, como parte de su trabajo, le presentaron al obispo tres casos de presuntos abusos.
"Se cuidaba más al victimario que a la víctima, y como es el mismo, entre ellos mismos, entonces pues ahí se quedaban las cosas", expresó la religiosa benedictina sobre la falta de acción por parte del prelado. Las hermanas renunciaron a sus cargos.
Loyola, que ha seguido los pasos de Franco y cuya presidencia da continuidad a la visión de cambio, con otros de la CLAR, busca ofrecer a los 150 000 miembros de CLAR un camino a seguir en ese proceso.
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En un documento llamado Horizonte Inspirador "Nacer de nuevo", publicado a finales de 2025, la organización reconoció que incluso dentro de sus propios miembros hay quienes temen al cambio. Pero la Iglesia debe romper con patrones tradicionales, afirma el documento, y propone el proceso de escucha, participación y acción como camino a seguir.
"No es tiempo de miedo ni de indiferencia. Es tiempo de asumir nuestra responsabilidad histórica, de ponernos en camino, de salir al encuentro, de abrazar las causas justas, de construir puentes de paz y de sembrar esperanza donde parece no haber futuro", afirmó la CLAR en el documento.
La vida religiosa de la CLAR se encuentra en una región que lucha contra la explotación de personas y recursos, la degradación medioambiental, bandas criminales y cárteles de la droga, alto desempleo, cambio climático, autocracias, democracias bajo ataque y un éxodo de personas que huyen de esas condiciones.
Cuando se le pidió que escribiera lo que sentía en su corazón, durante la reunión en Santo Domingo, la Hna. Graciela Laino, de las Hermanas Auxiliares Parroquiales de Santa María, escribió: "Incertidumbre y esperanza".
Hna. Graciela Laino, de las Hermanas Auxiliares Parroquiales de Santa María, a la derecha, habla con la Hna. María Inés Castellaro, secretaria general de la Confederación de Religiosas y Religiosos de América Latina y el Caribe durante una reunión en la Republica Dominicana el 21 de marzo del 2026. (Foto: GSR/ Rhina Guidos)
Los 47 años de vida religiosa de Laino han supuesto muchos cambios y una rápida adaptación. Cuando comenzó su vida como religiosa, le dijo a Global Sisters Report que nunca habría imaginado trabajar con congregaciones distintas a la suya —lo que ahora hace— en misiones compartidas y en retos sociales rápidos y monumentales que enfrentan las poblaciones con las que camina.
En el documento más reciente de la CLAR para la vida religiosa, el "Nacer de Nuevo", que toma la figura de Nicodemo, ella encuentra un modelo a seguir para la vida religiosa.
Nicodemo era un fariseo, un judío culto, que sabía mucho sobre la ley y los profetas, explicó Laino, pero llegó un momento en que todas esas cosas que sabía ya no funcionaban y, Nicodemo empezó a prestar atención "a ese Jesús de Nazaret".
Nicodemo, detalle de un cuadro de 1899 de Henry Ossawa Tanner (Academia de Bellas Artes de Pensilvania)
Al igual que Nicodemo, que se encuentra hablando con Jesús en la noche, en un momento de oscuridad, religiosas y religiosos que enfrentan diversos momentos de oscuridad, diferentes "noches", —debido a la disminución del número de miembros de sus congregaciones o a los difíciles problemas sociales a los que se enfrenta América Latina— también deben empezar a hablar con Jesús, dijo.
"Aplicado a nosotros, que estamos acostumbrados a caminar con Jesús o tratamos con la gente, llega un momento en que las respuestas que teníamos ya no nos sirven; entonces, como Nicodemo, en esta noche hablamos con Jesús, hablamos con nuestros hermanos en las realidades y buscamos nacer de nuevo para anunciar la buena noticia", dijo Laino, secretaria ejecutiva de la Conferencia de Religiosos de Argentina.
Permanecer en la oscuridad, permanecer en medio de problemas o desafíos que quizá los religiosos y religiosas no llegan a comprender, es una situación difícil, admitió Loyola durante la misa con el grupo el 19 de marzo, en la fiesta de San José.
Entre los miembros de la CLAR, algunos se encontraban sin poder regresar a su país porque el Gobierno no les dejó ingresar de nuevo; otros no habían llegado a reuniones previas por cuestiones de seguridad, algunos enfrentaban fuertes situaciones sanitarias en los países donde forman parte de misiones.
Líderes de la CLAR proclamaron la sinodalidad como prioridad urgente tras constatar que su avance en América Latina es marginal. Sus 150 000 miembros apuestan por transformar las estructuras de la Iglesia.
Pero la CLAR está comprometida a acompañar, dijo Loyola, y a seguir animando el camino que enfrentan.
"Nuestra junta directiva está muy orientada a este proceso de sinodalidad que tiene que ver con nacer de nuevo, con esta invitación del Espíritu que nos va tocando en lo profundo [e invitando] a hacer procesos de transformación", dijo Loyola durante su homilía. "Me parecía que José nos pone unas pautas muy bonitas, porque José también enfrentó una noche con muchas incertidumbres", agregó.
Pensó huir, separarse de María, pensando que Dios pedía demasiado, dijo Loyola.
"Era bueno, justo, pero el Espíritu le pide ese más, ese más que va más allá solamente de cumplir, de una justicia. Lo que le pide es que en medio de la noche, que tenga confianza, que dé espacio para que el sueño de Dios se pueda cumplir", dijo Loyola.
"Yo creo que estamos invitados también como José, que en las noches que vivimos, en nuestras congregaciones en nuestra iglesia, en este panorama mundial que de veras es de noche y de bastante caos, como José, no huyamos, pero permanezcamos. Y que en ese dormir, en esos sueños profundos donde Dios se revela, tenemos la oportunidad nuevamente para que nos haga custodios de la vida, custodios de la memoria de Jesús", apuntó. .
