El amor que sustenta sus votos

La hermana Colleen Gibson, a la derecha, vestida de verde, junto a otras hermanas de San José (Foto: cortesía)

La hermana Colleen Gibson, a la derecha, vestida de verde, junto a otras hermanas de San José (Foto: cortesía)

Antes de leer

Por tu cuenta, piensa en:

  • Los tres alimentos que más te gustan.
  • Las tres cosas que más te gusta hacer.
  • Las tres personas que amas más que a nadie.

Elige un elemento de cada categoría y piensa qué es lo que lo hace tan especial para ti. ¿Cómo hace que seas más feliz? Si puedes, comparte tus reflexiones con alguien.

Ten en cuenta lo siguiente

La palabra 'amor' aparece dos docenas de veces en la reflexión de la Hna. Colleen Gibson. Es fundamental en su vida y en las decisiones que toma. Considera el papel del amor en tu vida y las formas en que amas a las personas y cosas que son especiales para ti.

Cuenta atrás para el compromiso final

por Colleen Gibson
traducido por Carmen Notario

6 de septiembre de 2019

Dentro de poco más de una semana haré mis votos finales como una de las Hermanas de San José. Con casi una década de formación formal en mi haber y muchos años más de discernimiento informal, es difícil creer que he llegado a este punto en mi viaje como religiosa. Sin embargo, a través de alegrías y sufrimientos, risas y lágrimas, ahora me encuentro en la cúspide del compromiso final.

profesión perpetua: compromiso público y permanente que hace una religiosa o un religioso de amar a Dios y a los demás, y de vivir  sus votos a lo largo de toda su vida. 

novicia: persona admitida como miembro inicial de una comunidad religiosa. Los novicios pasan un año o más profundizando en su relación con Jesús.

aura: energía o sensación que irradia una persona o cosa. 

Este último año ha sido de intenso discernimiento sobre lo que significa decir 'sí' para siempre. Mi tercer año, año anterior a la profesión perpetua, ha sido de recordar por qué vine a esta vida, de refinar mi relación con Jesús y de reconciliar las imperfecciones de la vida religiosa con los deseos más profundos de mi corazón. Verdaderamente, el año ha sido un bendecido tiempo de discernimiento. Mirando hacia atrás, veo caminos que se forjaron en la confianza y compañeras que han inspirado esperanza, ofrecido sabiduría y dado testimonio, una y otra vez.

Mirando hacia delante, veo un horizonte esperanzador y una promesa de cambio que comprometerá activamente todos los ángulos de mi fe. Y a pesar de todas estas miradas al pasado y al futuro, me encuentro sólidamente plantada en el presente, dispuesta a comprometerme y a dejarme consumir por las verdades fundamentales de la vida religiosa que estoy llamada a vivir.    

En una de mis primeras columnas para Global Sisters ReportConsiderando el compromiso, escribí: "Cuando vuelvo a la pregunta de por qué —por qué elegiría hacer un compromiso con votos ahora— mi corazón grita: ¡amor! Eso es a lo que me comprometo". Ahora, más de cinco años después, sé que este sentimiento es aún más cierto. Hay cosas que sé ahora sobre lo que exige ese amor que no podría haber sabido cuando era una novicia considerando los primeros votos, e imagino que, con el tiempo, mi comprensión y mi experiencia se profundizarán aún más.       

Resulta que el amor es algo complicado. Es sostener a los que están de duelo mientras lloran. Es decir verdades duras para tu propia liberación y la de los demás. Es confiar en Aquel que te llama, incluso cuando el camino no está claro y el consuelo no llega fácilmente. El amor es hacerse presente, callarse y dar un paso adelante. El amor es un Dios que me conoce mejor de lo que yo me conozco, que me ama más de lo que puedo comprender y que me llama a la versión más auténtica de mi ser. El amor es un compromiso, y tanto como yo estoy comprometida con el amor, también he llegado a comprender  y creer que el amor está comprometido conmigo.    

Vivir para siempre en unión con ese amor es parte de lo que me atrajo a la vida religiosa en primer lugar. Hace poco, en la celebración de los votos perpetuos de una querida amiga y hermana, tuve una conversación con una compañera. "No puedo vivir de otra manera", me dijo. "Mi amor es demasiado grande". 

La Hna. Colleen Gibson en la Capilla de la Unidad y la Reconciliación en la Catedral de Cristo, en Orange, California [Estados Unidos], dedicada a las Hermanas de San José e inscrita con palabras fundacionales del carisma y de la espiritualidad de la comunidad. (Foto: cortesía)

La Hna. Colleen Gibson en la Capilla de la Unidad y la Reconciliación en la Catedral de Cristo, en Orange, California [Estados Unidos], dedicada a las Hermanas de San José e inscrita con palabras fundacionales del carisma y de la espiritualidad de la comunidad. (Foto: cortesía)

Es un amor de Dios que está más allá y dentro de todas las demás relaciones, que es parte integrante de este compromiso para siempre. Ninguno de las dos negamos que nos hubiéramos enamorado de una persona y que aún pudiéramos hacerlo. "Eso es humano", coincidimos, "pero nuestros votos... nuestro compromiso es vivir un amor, que es más grande".

El amor al que estamos llamadas es inclusivo y sin distinciones. Encuentra a Dios en cada prójimo; anhela la unidad y soporta todo por el bien de la verdad evangélica. En teoría, hay un aura hermosa en torno a ese amor. Cuando entré por primera vez en la vida religiosa, imaginé que en el fondo este amor perfecto era lo que yo llegaría a vivir y que, a su vez, me perfeccionaría. Pronto me di cuenta de que la realidad dista mucho de ser ideal.

El amor que vivo es, de hecho, perfectamente imperfecto, como lo es mi congregación religiosa (y cualquier otra). Reconocer y reconciliar este hecho solo se consigue con tiempo y compromiso. En lugar de que el amor perfecto de las personas perfectas produzca la perfección, es el amor imperfecto de las personas que se esfuerzan al máximo el que nos lleva a una unión más perfecta con Dios y entre nosotras. Por eso, decir "para siempre" es comprometerse con una comunidad, con debilidades y todo, y reconocer que somos parte de la imperfección con la que a menudo entramos en contacto. Todos somos humanos, y cuando lo aceptamos, el amor puede florecer.

Reivindicar nuestro compromiso y el de aquellos con los que nos comprometemos es fundamental en esta etapa del viaje. Reivindico  esta congregación. Reivindico esta vocación. Reivindico mi fe y proclamo que Dios me reclama. Para todos los pasos que tengo por delante, reivindico lo que es esencial en mi ser: el amor hasta la médula.

Cada paso que doy ahora es un paso de confianza. Confío en un Dios que me ama inconfundiblemente y sin reservas. Confío en Jesucristo y rezo cada día para imitar su compasión y entregar mi vida a la buena nueva del Evangelio que proclamó. Confío en el Espíritu, a cuyos impulsos espero estar siempre atenta y que me ha guiado hasta ahora por la gracia. Confío en que Dios actúa en y a través de la congregación, a la que me comprometo para crear unión en el mundo por el don de la gracia misma y el don de nuestra humanidad e imperfección.

Mientras camino en confianza, mi único deseo se ha convertido en la unión con Dios y una vida dedicada al amor al prójimo vivida en castidad, pobreza y obediencia. Este deseo me ha llamado hasta aquí, y rezo para que sea el deseo de mi vida mientras vivo esta vida religiosa consagrada cada día, para ahora y para siempre.

Después de leer

Aunque la Hna. Colleen Gibson describe el amor que conoce como maravilloso e inmenso, también lo llama "perfectamente imperfecto". A pesar de sus defectos, dice que el amor puede llevar a las personas a una unión más perfecta con Dios y con los demás.

1 ¿Has encontrado esto ser  cierto en tu vida? ¿Cómo has llegado a amar más profundamente a Dios o a otras personas a pesar de los retos?

2. ¿Qué dones tiene la Hna. Colleen, o qué ideas comparte, que te inspiren a amar a Dios y a los demás más profunda o puramente?

Las Escrituras en primer plano

Es posible que María no considerara perfecto el plan de Dios para ella y, de hecho, se sintió turbada y dudosa. Explora la historia de su llamada

En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David, y el nombre de la virgen era María. Y acercándose a ella, le dijo: "¡Alégrate, favorecida! El Señor está contigo". Pero ella se turbó mucho por lo que se le decía y se preguntaba qué clase de saludo sería este. Entonces el ángel le dijo: "No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios. He aquí que concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande y se llamará Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su Reino no tendrá fin". Pero María dijo al ángel: "¿Cómo puede ser esto, puesto que no tengo relaciones con varón?". El ángel le respondió: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el niño que va a nacer se llamará Santo, Hijo de Dios. Y he aquí que Isabel, tu pariente, también ha concebido un hijo en su vejez, y este es el sexto mes para la que fue llamada estéril; porque nada hay imposible para Dios". María dijo: "He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra".

Lee la historia completa aquí, en Lucas 1, 26-38

  1. ¿Qué preguntas necesitas hacerte sobre la vocación de tu vida? 
     
  2. ¿Cómo te inspira María a discernir la vocación de tu vida? 
     
  3. Gabriel presenta a María una opción, no una orden. Al considerar la vocación de tu vida, ¿qué ayuda o dificulta tu capacidad de elegir libremente?
La llamada de la Iglesia

El papa Francisco compartió estas palabras con los jóvenes que se preparan para la Jornada Mundial de la Juventud 2019: 

... [El]tema es la respuesta de María a la llamada de Dios: "Yo soy la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra" (Lc 1, 38). Sus palabras son un "sí" valiente y generoso. Es la respuesta positiva de quien comprende el secreto de la vocación: ir más allá de uno mismo y ponerse al servicio de los demás. Nuestra vida solo encuentra sentido en el servicio a Dios y a los demás. Estar al servicio de los demás no significa solo estar dispuesto a la acción. Significa también estar en conversación con Dios con una actitud de escucha, como María. Ella escuchó lo que le dijo el ángel y respondió. Es relacionándonos con Dios en el silencio de nuestro corazón como descubrimos nuestra identidad y la vocación a la que Dios nos llama. … Lo importante es descubrir lo que Dios quiere de nosotros y tener la valentía de decir "sí".  

Videomensaje con motivo de la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud, papa Francisco

  1. ¿Cómo es tu relación con Dios? 
     
  2. ¿Cuál es el sueño de Dios para ti? Cómo te está llamando Dios a una vida de amor enraizada en el servicio al bien común y en un compromiso que no reclama atención? ¿Eres lo suficientemente valiente como para decir "sí" al plan de Dios para ti? 
     
  3. ¿Cómo podría una vocación a la vida religiosa sacar la mejor versión de ti misma para Dios y para los demás? 
Sinergia con las hermanas

La congregación de la Hna. Colleen Gibson, las Hermanas de San José, ofrecen muchos videos para ayudar a las personas a discernir una llamada de Dios. La Hna. Rita Woehlcke ofrece una guía sencilla para las personas que están pensando en convertirse en hermanas. Echa un vistazo a este vídeo y piensa en cómo sus ideas pueden ayudarte a tomar decisiones en tu vida, sea cual sea el camino que sigas.

Actúa

Crea un rincón de oración con imágenes de María 'en acción' que te inspiren. Considera la posibilidad de sustituir las imágenes típicas de María por las de hermanas comprometidas activamente en el ministerio. Estas imágenes pueden tomar la forma de una hermana sosteniendo a un niño migrante en la frontera de Texas; una hermana respondiendo a las necesidades básicas de las víctimas de la trata en Nigeria; una hermana llamando a las puertas del Congreso de Estados Unidos exigiendo un cambio en la reforma penitenciaria; una hermana sirviendo comidas calientes a las familias vietnamitas pobres de los hospitalizados; una hermana enjugando las lágrimas de un refugiado que huye de la guerra en Siria; un grupo de hermanas trabajando con las mujeres locales en la creación de sostenibilidad en las aldeas tribales de la India; o hermanas de pie en solidaridad con las mujeres indígenas pidiendo el fin de la quema del Amazonas en Brasil. (Para encontrar imágenes, visite el sitio web de Global Sisters Report  en español)

1 . Detente un momento y observa las imágenes que has seleccionado. ¿Qué tienen en común estas mujeres con María y entre ellas? ¿Cómo viven su "sí" a Dios? ¿Qué emociones parecen comunicarse en estas imágenes? ¿De qué manera sus ministerios te llaman a una relación más profunda con Cristo en medio de nosotros?

2. ¿Qué imagen te recuerda un lugar de tu propia vida o tu camino en la vida? ¿Qué imagen "invita" a considerar una vocación a la vida religiosa? 

Oración

Desde hace siglos, María lleva muchos nombres que representan su "sí" a la misión de Dios. Acude a María para que te guíe a decir "sí" a la llamada de Dios en tu vida al elevar esta oración:

María, Estrella de la Mañana, inspírame para estar abierta  al amanecer de Dios en mi vida y para vivir una vida centrada en el Evangelio.  

María, la que muestra el camino, guíame en la oración para ver con claridad y discernir la llamada de mi vida. 

María, Estrella del Mar, inspírame para afrontar las olas de la vida y reunir el valor para comprometerme a  una vida de servicio. 

María, Sede de la Sabiduría, inspírame para buscar la guía y la luz  de aquellos que pueden guiarme por el camino al que Dios me llama.

María, Madre de Misericordia, inspírame a aceptar mi ceguera para reconocer el gran amor de Dios en las heridas de Jesús.

María, Causa de nuestra Alegría, inspírame a proclamar con alegría mi "sí" a una vida centrada en la justicia y a utilizar los dones que Dios me ha dado para el bien común. 

Amén.