Imagen de un nativo americano tomada el 20 de noviembre de 2018 en un autobús cerca del Capitolio de los Estados Unidos en Washington. (Foto: CNS/Reuters/Jonathan Ernst)
Todo el mundo ofrece una perspectiva única de las situaciones que experimenta u observa. Respondemos a las cosas que se nos presentan en los pasillos de la escuela o a través de las pantallas de nuestros dispositivos digitales en función de una serie de factores como la raza, la riqueza y el poder. Demasiado a menudo, no somos conscientes de estas tendencias y prejuicios hasta que ya hemos actuado.
En este artículo, una hermana blanca milenial reflexiona sobre cómo la comodidad y los privilegios con los que creció influyen en su visión de las relaciones raciales. Se invita a sí misma, así como a sus lectores, a ser más consciente de los propios prejuicios y a estar abierta a comprender cómo los demás pueden juzgar las experiencias compartidas.
- ¿Cómo afectan mi raza, religión y situación económica a mi forma de interpretar los acontecimientos de mi vida y las noticias de todo el mundo?
- Independientemente de mi origen o de las diferencias con el de la autora, ¿qué tan dispuesto estoy a modificar mi punto de vista sobre las cuestiones raciales?
- Tómate todo el tiempo que puedas para explorar algunos de los enlaces de este artículo.
Queridos blancos: Ser amable no es suficiente
por Tracy Kemme
traducido por Purificación Rodríguez Campaña
Tenía 14 años cuando el agente Stephen Roach disparó y mató a Timothy Thomas en mi ciudad. Unos días después, nuestro profesor de español intentó abrir un debate sobre el incidente. No recuerdo todos los detalles, pero sí sé que yo era descaradamente ignorante.
Nuestro instituto católico, urbano y mixto, tenía una mayor diversidad racial y económica que otros colegios como el Covington Catholic, pero seguía siendo mayoritariamente blanco. Aquel día de abril de mi primer año, había dos chicas de color en clase. Mientras que yo me desplazaba desde muy lejos, ya que había elegido el colegio por una importante beca académica, ellas crecían cerca del Timothy Thomas, en las calles donde me enseñaron a cerrar las puertas del coche.
Todavía puedo recordarlas tratando de educarnos sobre la realidad de la vida en sus barrios, voces valientes en un mar de oposición mal informada y apatía. Todavía puedo sentir la expresión de mi cara, una sonrisa santurrona, mientras regurgitaba la opinión de los suburbios blancos sobre el asesinato.
"Lo siento", dije condescendiente, "¡pero huyó de la policía! Si se hubiera limitado a obedecer, todo esto se habría evitado".
Como si eludir el arresto por una lista de infracciones menores y no violentas mereciera la muerte. Como si yo supiera algo sobre la relación con la policía en el centro de la ciudad. Como si tuviera idea de lo que se siente al caminar con la piel negra o morena. Como si mi posición me diera autoridad para opinar.
Mirando hacia atrás, enrojezco de vergüenza. ¿De dónde salió mi osadía?
Mi arrogancia es un síntoma de la cultura blanca, la misma cultura que asomó la cabeza en el encuentro de la semana pasada en el Washington Mall y lo que siguió. No conozco a los estudiantes implicados, pero pude ver a mi yo adolescente en su comportamiento. Yo era felizmente privilegiada, criada en el seno de una familia acomodada y una comunidad segura. Mis padres y profesores me animaban a soñar a lo grande; las posibilidades estaban al alcance de mi mano si me esforzaba.
Me veía como una buena persona. Una persona agradable. Cantaba en la iglesia, trabajaba duro en la escuela, me relacionaba con compañeros de clase de muchos grupos sociales diferentes y hacía voluntariado. De hecho, fui a D. C. a la Marcha por la Vida, un viaje escolar tan popular que requería solicitudes y selección, sin conocer la amplia doctrina provida de la Iglesia, pero segura de que marchar era lo que hacía la gente buena, simpática y católica.
Juzgaba el mundo desde mi posición, una perspectiva con buenas intenciones pero gravemente limitada. Creo que sabía que era afortunada hasta cierto punto, pero no podía atar cabos. Si yo podía triunfar, ¿por qué no podían hacerlo los demás? Si yo podía evitar encontronazos con la ley, ¿por qué no Timothy Thomas? En el fondo, en algún lugar de mi oscuridad humana, probablemente pensaba que yo era mejor. Antes incluso de entrar en el instituto, interioricé inconscientemente una narrativa de legitimidad, superioridad e invencibilidad.
Me atrevería a decir que muchos de los chicos de Covington Catholic siguen la misma mentalidad. Independientemente de cómo se valore el enfrentamiento de Washington, cuestiones profundamente arraigadas salen a la luz. Como señalan el obispo John Stowe y John Gehrig, llevar parafernalia de Trump en un evento supuestamente provida es inherentemente problemático y provocativo. Como señalan la Dra. Marlene Lang y Marcia Mount Shoop, llamar a todo esto un malentendido hace caso omiso de la historia llena de pecado de nuestro país y de la continua y sistemática opresión que sufren las personas de color. Mientras estos jóvenes se preocupan por su reputación mancillada, otros jóvenes de color son difamados, encarcelados y asesinados injustamente.
El hecho de que los chicos procedan de una escuela católica le añade complejidad al asunto. En la carta pastoral Open Wide Our Hearts [Abrir Nuestros Corazones], los obispos estadounidenses admiten que la Iglesia es cómplice del mal del racismo desde hace mucho tiempo hasta hoy. Los papas de los siglos XV y XVI consintieron y perpetuaron la colonización y la esclavitud mediante la Doctrina del Descubrimiento; los teólogos europeos consideraban a los africanos y a los indígenas americanos de naturaleza inferior. La conquista violenta en nombre de la evangelización dio paso a un racismo institucionalizado que ha evolucionado pero nunca desaparecido, y a la Iglesia aún le queda mucho camino por recorrer.
Son realidades con las que ni yo en mi adolescencia, ni probablemente los estudiantes de secundaria en cuestión, tuvimos que contar. La cultura blanca nos nubla y genera actitudes que a menudo perduran mucho más allá de la juventud.
He oído a gente blanca 'amable' decir: "Estoy harta de todo eso del 'racismo'. Yo no tuve esclavos. Yo no decreté el Sendero de Lágrimas". Al abordar el racismo, nadie está acusando a los blancos contemporáneos de crear el sistema. Están señalando que somos nosotros los que nos hemos beneficiado del sistema y seguimos beneficiándonos de él a costa de los demás.
He oído a gente blanca 'amable' decir: "Es que no me gusta la política". Esa frase en sí misma denota privilegio. Significa: "Me va bien, así que no tengo por qué involucrarme". La verdad es que si vivo y respiro en esta sociedad, soy una persona política. Elegir no informarme o no participar es en sí mismo un acto político que permite que continúe la injusticia.
He oído a gente blanca 'amable' decir: "He trabajado duro para llegar donde estoy". Probablemente sea cierto. El problema es que la gente de color trabaja igual de duro, y normalmente más, y ni siquiera se acerca a la prosperidad de la que disfrutan los blancos. Se enfrentan a barreras sistémicas en casi todas las facetas de la vida.
He oído a gente blanca 'amable' criticar la forma en que la gente de color protesta contra el racismo. Recuerdo que en los días posteriores al tiroteo de Timothy Thomas, miramos con desaprobación desde la distancia cómo se desarrollaban los 'disturbios'. Los toques de queda limitaban nuestras actividades escolares y nuestros planes sociales. ¿Cómo se atrevían estos 'disturbios' a interrumpir nuestro agradable mundo blanco?
Martin Luther King Jr. escribió desde la cárcel de Birmingham que los blancos no pueden "dedicarse más al orden que a la justicia" ni preferir "una paz negativa, que es la ausencia de tensión, a una paz positiva, que es la presencia de la justicia".
En lugar de aceptar el statu quo, tenemos que hacer frente a nuestros prejuicios intrínsecos; comprender la dinámica de poder que conlleva ser blanco; tomar la iniciativa de aprender los aspectos de la historia que nuestra educación nos ha permitido ignorar; escuchar con humildad cuando alguien está dispuesto a hacer el trabajo emocional necesario para iluminarnos con nuevas perspectivas; respaldar los movimientos por la justicia racial liderados por personas de color; votar por el bien común; y trabajar para cambiar la cultura a todos los niveles.
Gente blanca, ser 'amable' y 'bueno' no es suficiente. Tenemos que ser intencionadamente parte de la solución.
- La Hna. Kemme reconoce que aunque la gente tiene opiniones diferentes sobre lo que ocurrió el 18 de enero de 2019 en el Lincoln Memorial, esto saca a la luz muchas preocupaciones históricas y sociales. Gran parte de las cosas que salieron mal ese día estaban arraigadas en problemas de mucho tiempo atrás. Identifica al menos tres cuestiones que alimentaron las tensiones en aquel encuentro.
- Martin Luther King Jr. comparó el sentido negativo y positivo de la paz. En pocas palabras, decía que las personas no pueden simplemente evitar enfadarse unas con otras, sino que deben hacer el trabajo más difícil de elevar la dignidad de los demás. Menciona algunos pasos básicos que debemos dar para vivir en paz positiva unos con otros.
San Pablo dedicó mucho tiempo a intentar resolver los conflictos entre los primeros cristianos. Los animaba a que, con la gracia de Dios, superaran las discordias y se amaran unos a otros:
"Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias. Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre".
La Hna. Kemme recuerda las valientes voces de los compañeros de clase que intentaron corregirla en cuestiones raciales cuando era una estudiante de secundaria "descaradamente ignorante". Como adulta, nos anima a escuchar con humildad cuando alguien se esfuerza por arrojar luz sobre nuevas formas de ver las cosas.
- Piensa en alguna ocasión en la que uno de tus padres, un profesor o un amigo te haya dicho algo que quizá no querías oír, pero que necesitabas oír. ¿Cómo abordaron ellos la conversación y cómo respondiste tú?
- Hace falta valor para decir la verdad con amor, y humildad para aceptar las verdades incómodas. Nombra algunas de las virtudes que Pablo considera esenciales para las relaciones cristianas e indica cuál es la más importante para ti.
En Open Wide Our Hearts, su carta pastoral contra el racismo, los obispos católicos estadounidenses nos recuerdan que estamos hechos para vivir en relación con los demás y con Dios. Citan al papa Benedicto XVI, que escribió:
"La criatura humana, en cuanto de naturaleza espiritual, se realiza en las relaciones interpersonales. Cuanto más las vive de manera auténtica, tanto más madura también en la propia identidad personal. El hombre se valoriza no aislándose sino poniéndose en relación con los otros y con Dios".
De Caritas in Veritate (2009), n.º 53
Piensa en cómo son tus relaciones con tu familia y amigos, así como con los conocidos y desconocidos que puedas encontrar.
- ¿Hasta qué punto es auténtica tu convivencia con tus allegados? ¿Te sientes libre de compartir tu punto de vista sobre los temas, aunque eso provoque ciertas tensiones? ¿Estás dispuesto a decir lo que piensas si alguien hace un chiste inapropiado o un comentario con el que no estás de acuerdo?
- ¿Estás dispuesto a cambiar de perspectiva acercándote a personas de diferentes razas, religiones o entornos económicos? ¿Cómo puede esto ayudarte a crecer como persona?
El racismo es un asunto prioritario para la congregación de la Hna. Kemme, las Hermanas de la Caridad de Cincinnati. En su página web aparece este vídeo en el que la novelista nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie advierte del peligro de basar nuestra comprensión de otras culturas en una sola historia.
Tómate tu tiempo para escuchar su charla y, a continuación, piensa en un grupo de personas sobre el que te gustaría saber más: tal vez los afroamericanos o los nativos americanos mencionados en el artículo de la Hna. Kemme. Haz una lista de algunos libros para leer sobre ellos y, con un calendario realista y la ayuda de tu biblioteca local, desarrolla tu comprensión leyendo estas historias.
- La Hna. Kemme anima a la gente a votar por el bien común. Los obispos de Estados Unidos hacen lo mismo cada cuatro años cuando emiten su llamada a la "ciudadanía fiel". Los obispos no apoyan a ningún candidato político, pero recuerdan a los votantes la doctrina católica sobre diversos temas y les animan a votar con la conciencia bien formada. Consulta lo que dice el documento más reciente de la Ciudadanía Fiel sobre los temas de actualidad y luego visita las páginas web de los candidatos para ver cómo concuerdan sus posturas con la doctrina católica. Si eres demasiado joven para votar, comparte el documento de Ciudadanía Fiel con tus padres u otros adultos.
- Visita la página del Project Implicit y haz el test racial. Tus resultados podrían sacar a la luz una actitud racial de la que no eres consciente. Aunque tu preferencia no indica que tengas prejuicios, es útil ser más consciente de tu actitud hacia las personas en función de su raza.
Dios amoroso, bendícenos con el don de la comprensión
no solo para entender nuestros propios corazones, sino para entender los corazones y las vidas de los demás.
Y bendícenos con el don del valor
mientras desafiamos los obstáculos que habitan en nuestro interior y a nuestro alrededor.
Que tu paz nos llene a nosotros y al mundo.
Amén.
Cuéntanos lo que te ha parecido este recurso o envíanos ideas sobre otros recursos que te gustaría que incluyéramos poniéndote en contacto con nosotros a través de [email protected].
