Las hermanas buscan la sostenibilidad cuidando la creación

Estudiantes de las universidades Siena Heights y Barry plantan un jardín pluvial en los jardines de permacultura de los dominicos de Adrian como parte del programa de Educación para el Liderazgo Ambiental. El jardín recoge el agua de lluvia que se escurre del estacionamiento, la filtra y permite que se filtre en el suelo. (Foto: cortesía dominicas de Adrian/Ashley LeVigne)

Estudiantes de las universidades Siena Heights y Barry plantan un jardín pluvial en los jardines de permacultura de los dominicos de Adrian como parte del programa de Educación para el Liderazgo Ambiental. El jardín recoge el agua de lluvia que se escurre del estacionamiento, la filtra y permite que se filtre en el suelo. (Foto: cortesía dominicas de Adrian/Ashley LeVigne)

Antes de leer

Es fácil alarmarse y sentirse abrumado al enterarse de noticias sobre el medio ambiente. Es imposible huir de las imágenes de glaciares que se derriten, vertederos desbordados y criaturas —animales y humanos por igual— que se desplazan a causa del cambio climático. Es difícil mantener la esperanza en tiempos así. Por tu cuenta o con un compañero, reflexiona:

  1. ¿Cómo influye la preocupación por el medio ambiente en tu comportamiento de cada día? Por ejemplo, ¿utilizas un recipiente rellenable para el agua potable? ¿Apagas las luces cuando sales de una habitación? ¿Compartes coche o utilizas el transporte público? ¿Qué te preocupa y cómo reaccionas? 
     
  2. ¿Dónde, si es que hay algún lugar, encuentras la esperanza de que la gente pueda generar un cambio  a la hora de detener o revertir el deterioro medioambiental?
A tener en cuenta durante la lectura

Hay casi 8000 millones de personas en este planeta y ese número crece cada día. Solo esto ya bastaría para preocuparse. Piensa en la esperanza y las ideas originales que han aportado las poquitas personas que aparecen en este artículo. ¿Te ves a ti mismo sumándote a sus iniciativas?

Las congregaciones buscan la sostenibilidad mediante la reducción de residuos y la agricultura ecológica

por Dan Stockman

traducido por Purificación Rodríguez

6 de diciembre de 2018 

Nota de la  editora: Las religiosas llevan mucho tiempo dedicadas al cuidado de la Tierra. Con motivo de la 24.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebrará en Katowice (Polonia) del 2 al 14 de diciembre, este artículo analiza los proyectos de tres congregaciones, cada una de ellas centrada no solo en la protección del medio ambiente, sino también en garantizar la sostenibilidad de sus actividades.
 

Cuando las Hermanas de la Caridad de Nazaret (Kentucky, Estados Unidos) actualizaron su declaración de misión en 1995, decidieron en el último momento añadir cuatro palabras al final: "y cuidar la Tierra".

Aunque en aquel momento se trataba de una idea de última hora, esas cuatro palabras se han convertido en una parte esencial de todo lo que hace la congregación internacionalmente.

A medida que pasaban los años y la pregunta se convertía en algo cotidiano, las hermanas se dieron cuenta de que con frecuencia no sabían la respuesta. O cuando creían conocerla, temían que fuera incompleta o basada en suposiciones más que en pruebas: los vehículos eléctricos parecen una buena alternativa, pero pueden no serlo si tu electricidad procede de la quema de combustibles fósiles.

"Nos lo tomamos muy en serio", afirmó la Hna. Susan Gatz. "Empezamos a preguntarnos en todos los niveles: ¿Cómo estamos ayudando o perjudicando a la Tierra?".

"Si quieres ayudar a la Tierra en lugar de dañarla, la pregunta pasa a ser: '¿Y cómo lo hacemos?'", explicó Gatz. "Queríamos analizarlo todo: el agua, la electricidad, el reciclaje".

combustibles fósiles: combustibles, como el carbón, el petróleo o el gas natural, producidos en la tierra a partir de restos vegetales o animales.

casa madre: casa principal de una comunidad o congregación religiosa.

enfermería: lugar dentro de una gran institución donde las personas enfermas o heridas reciben cuidados y tratamiento.

noviciado: edificio donde se forma a las mujeres para convertirse en miembros de congregaciones religiosas.

red: sistema de distribución de energía eléctrica.

barbecho: describe la tierra que se deja sin cultivar, normalmente para acondicionarla para futuras temporadas de siembra.

ecológica: describe la agricultura realizada sin fertilizantes químicos, herbicidas ni insecticidas, así como la producción de carne realizada con antibióticos o estimulantes del crecimiento.

Las hermanas llevan décadas trabajando para proteger el medio ambienteenseñando a otrosprotegerlo. En los últimos años, muchas comunidades han actuado de forma permanente protegiendo sus propios terrenos de la explotación.

Pero en 2014, las Hermanas de la Caridad de Nazaret se dieron cuenta de que querían ir más allá. También sabían que, con el tiempo, tendrían que tomar decisiones sobre los terrenos y edificios de su propiedad: las instalaciones de la casa madre que antaño albergó a cientos de hermanas, el Nazareth College y la Academy, la enfermería, el noviciado y una gran explotación agrícola. ¿Cuál debería ser el futuro de esos terrenos y edificios y, lo que es más importante, cómo podrían utilizarse para ayudar a cuidar la Tierra?

"Habíamos hecho cosas muy buenas, pero nos dimos cuenta de que queríamos pasar al siguiente nivel", explicó Gatz. "Necesitábamos a alguien en la comunidad cuyo enfoque fuera solo ese", apuntó.

Carolyn Cromer fue nombrada directora de la Oficina de Sostenibilidad Ecológica de las hermanas en 2017. Enseguida se puso manos a la obra: en cuestión de pocos meses ya había establecido el objetivo de que la división occidental de la congregación (Estados Unidos y Belice) no emitiera gases de efecto invernadero en 2037 y que la división oriental (India, Nepal y Botsuana) lograra lo mismo en 2047.

"Ese objetivo no es en absoluto extremo", señaló Cromer. "Pero queríamos fijarnos ese objetivo, porque si no lo hacemos nosotros, ¿entonces quién?".

También hay oportunidades en ámbitos que quizá resulten sorprendentes. La división oriental de la congregación tiene 10 años más para alcanzar su objetivo de cero emisiones de gases de efecto invernadero, pero puede que lo consiga antes que la división occidental.

En la India, Nepal y Botsuana, donde las hermanas ejercen su ministerio, las infraestructuras suelen ser escasas o inexistentes, por lo que no solo es más fácil empezar a utilizar energías sostenibles como la solar que reconvertirse, sino que a veces el método sostenible es el único disponible, explicó Cromer. "No puedes conectarte a la red si no hay red a la que conectarse".

Recientemente, Cromer encargó a algunas hermanas que examinaran todos los residuos que generaban sus instalaciones en un solo día para que las hermanas y el personal pudieran comprender la cantidad de residuos que se generan y ver lo que se considera residuo y podría reutilizarse o reciclarse.

Cromer también ha ayudado a la comunidad a examinar su uso de vehículos que funcionan con combustibles fósiles.

"El comité de atención al ciudadano analizó detenidamente el número de kilómetros que recorremos", comentó Cromer. "Las emisiones son considerables. Así que este año vamos a comprar uno o dos vehículos eléctricos".

Y como la quema de combustibles fósiles genera casi dos tercios de la electricidad en Estados Unidos, anulando gran parte de los beneficios medioambientales de los coches eléctricos, la comunidad espera poder contar en algún momento con una estación de carga alimentada por energía solar para los nuevos vehículos eléctricos.

Cromer, licenciada en ecología y ciencias forestales, señaló que muchas de las cuestiones relacionadas con la sostenibilidad no tienen una respuesta fácil. El recinto de la casa madre, por ejemplo, ha sido cultivado, acondicionado y manipulado durante más de un siglo, por lo que devolverlo a su estado natural no es tan sencillo como dejar de cortar la hierba.

Carolyn Cromer, directora de la Oficina de Sostenibilidad Ecológica de las Hermanas de la Caridad de Nazaret, habla de los esfuerzos de la orden por proteger el medio ambiente en su casa madre de Nazaret, Kentucky, Estados Unidos. (Foto: GSR/Dan Stockman)

Carolyn Cromer, directora de la Oficina de Sostenibilidad Ecológica de las Hermanas de la Caridad de Nazaret, habla de los esfuerzos de la orden por proteger el medio ambiente en su casa madre de Nazaret, Kentucky, Estados Unidos. (Foto: GSR/Dan Stockman)

Contar con Cromer en el equipo ha convertido incluso proyectos sencillos en transformaciones estudiadas. Cuando hubo que cambiar el suelo de vinilo de uno de los edificios, las hermanas pensaron en instalar moqueta [alfombra o tapiz textil], hasta que Cromer señaló que la moqueta puede emitir sustancias químicas al aire durante años. En su lugar, se pintó el suelo con pintura de bajas emisiones.

"Nazaret no es algo aislado", aseguró. "Estamos en una cuenca hidrográfica y en una región, y todo ello está interconectado. Así que no podemos planificar nada de forma aislada".

El cambio a través del enfoque de la permacultura

La planificación también ha sido clave para las Hermanas Dominicas de Adrian, que practican la permacultura desde 2012. La permacultura es una estrategia para trabajar en armonía con la tierra en lugar de intentar luchar contra las fuerzas de la naturaleza.

La Hna. Corinne Sanders, directora de sostenibilidad de la congregación, explicó que la permacultura (una fusión de las palabras "permanente" y "agricultura") es en el fondo un concepto de diseño, pero también se ha convertido en parte de la cultura de la comunidad.

"Muchos consideran que la permacultura es agrícola o que solo está pensada para la tierra, pero se puede practicar en todos los aspectos", afirmó Sanders. "Lo abarca todo, desde cómo nacen los edificios hasta la salud y el bienestar espiritual de las personas que viven y trabajan en ellos".

La Hna. Carol Coston, dominica de Adrian, camina por la zona de permacultura de la comunidad, diseñada para que la agricultura esté en armonía con la naturaleza, en lugar de luchar contra ella. (Foto: cortesía dominicas de Adrian)

La Hna. Carol Coston, dominica de Adrian, camina por la zona de permacultura de la comunidad, diseñada para que la agricultura esté en armonía con la naturaleza, en lugar de luchar contra ella. (Foto: cortesía dominicas de Adrian)

La iniciativa que mejor refleja los esfuerzos de la comunidad son los Jardines de Permacultura, que antes eran siete acres [2.83 hectáreas] de césped cortado, pero que ahora cuentan con un bosque de alimentos; cuatro tipos diferentes de compostaje; un jardín comunitario; un jardín en bancales elevados sobre asfalto permeable para que sea accesible a quienes utilizan sillas de ruedas, andadores o scooters; una cooperativa de hortalizas; unas instalaciones de recogida de agua de lluvia para regar los jardines; y terraplenes y canales para ralentizar, esparcir y filtrar la escorrentía [flujo de agua que circula sobre la superficie del terreno cuando el suelo está saturado, congelado o es impermeable] del agua de lluvia.

"La permacultura existe desde hace mucho tiempo", señaló Sanders. "En realidad es un concepto de diseño para trabajar con la naturaleza y en armonía con ella, por lo que se basa en tres principios éticos: el cuidado de la Tierra, el cuidado de las personas y el reparto justo".

Ahora, cualquier tipo de renovación, mejora o proyecto de construcción para las dominicas de Adrian se mira a través del enfoque de la permacultura, indicó, con el objetivo de no producir residuos y utilizar la menor cantidad de energía posible de la forma más eficiente.

"Nos hemos comprometido a analizar nuestro propio estilo de vida y nuestro impacto en el cambio climático y el deterioro de la Tierra, y consideramos los principios de la permacultura como una guía para lograrlo", afirmó Sanders.

Al lado del recinto de la casa madre está la Siena Heights University que la congregación patrocina. Además de los estudiantes y profesores que trabajan como voluntarios en el emplazamiento de permacultura, las clases se reúnen allí una vez a la semana para aprender in situ.

Estudiantes de las universidades de Sienna Heights y Barry preparan montículos de hugel en los jardines de permacultura de las dominicas de Adrian, en el marco del programa de Educación para el Liderazgo Medioambiental. En los montículos de hugel se utilizan restos de madera en descomposición y otro tipo de compost para crear un lecho elevado para plantar. (Foto: cortesía dominicanas de Adrian/Ashley LeVigne)

Estudiantes de las universidades de Sienna Heights y Barry preparan montículos de hugel en los jardines de permacultura de las dominicas de Adrian, en el marco del programa de Educación para el Liderazgo Medioambiental. En los montículos de hugel se utilizan restos de madera en descomposición y otro tipo de compost para crear un lecho elevado para plantar. (Foto: cortesía dominicanas de Adrian/Ashley LeVigne)

La congregación también patrocina la Barry University en Miami Shores, Florida, y los estudiantes de Barry y Siena Heights se reúnen en el lugar durante dos semanas de educación intensiva sobre permacultura. Las hermanas esperan tener pronto un centro de permacultura en Barry y realizar allí otro programa de dos semanas centrado en los ecosistemas en peligro y la agricultura de esa zona.

"Durante años hemos estado muy implicadas en nuestra relación con la Tierra, pero ahora la necesidad es tan inminente ante nuestros ojos", declaró Sanders. "La permacultura va más allá de la agricultura".

La tierra trae "vida abundante"

La granja denominada Villa Farm de las instalaciones de las Hermanas de la Humildad de María en New Bedford, Pensilvania, ha sido el sustento de las hermanas y sus vecinos desde 1864. El trabajo del administrador de tierras John Moreira es asegurarse de que pueda seguir haciéndolo durante los próximos 154 años.

"Hay un viejo dicho que se remonta al Dust Bowl", explicó Moreira. "Si no intentas cultivar tu suelo, perderás tu suelo".

Moreira afirmó que plantar continuamente cultivos en hilera sin la cobertura adecuada y sin dejar que la tierra quede en barbecho de vez en cuando no solo agota los nutrientes del suelo, sino que agota el propio suelo.

John Moreira, director de gestión de tierras de la granja Villa María Farm, lleva el tractor a uno de sus numerosos campos. (Foto: cortesía Hermanas de la Humildad de María)

John Moreira, director de gestión de tierras de la granja Villa María Farm, lleva el tractor a uno de sus numerosos campos. (Foto: cortesía Hermanas de la Humildad de María)

"Si se cultiva maíz tras maíz tras maíz, se observa una diferencia demostrable en el suelo", señaló. "Pero se puede hacer materia orgánica simplemente con rotaciones de cultivos adecuadas y años de barbecho".

Pero esa dedicación requiere una visión a largo plazo, en lugar de una búsqueda constante de beneficios cortoplacistas. La semana pasada, según Moreira, la granja de enfrente recogió su cosecha de soja, pero la de Villa Farm esperó porque la tierra estaba demasiado húmeda y el tractor la compactaría, causando daños permanentes. El resultado fue una cosecha no tan buena, pero un suelo que sigue sano.

Esa visión a largo plazo ha llevado a las hermanas a pasar por un proceso de varios años para certificar la granja como ecológica. El año que viene, 150 de los 280 acres [60.7 hectáreas de un total de 113.3 hectáreas] de la explotación deberían estar certificados como ecológicos, y el resto el año siguiente. Una vez que los cultivos estén certificados, afirmó Moreira, duplicarán y a veces triplicarán su valor.

"Hay una gran demanda en Estados Unidos", señaló. "Estamos importando alimentos ecológicos de Europa porque los agricultores de aquí no pueden satisfacer la demanda".

"Nuestra misión es llevar una vida más abundante al pueblo de Dios, especialmente a los pobres", aseguró la hermana Barbara Wincik. "La tierra es una parte muy importante para ello".

Aunque los cultivos en hilera se venden, gran parte de los productos se donan a bancos de alimentos.

La Hna. Linda Valasik, de la Humildad de María, a la izquierda, supervisa a algunos voluntarios que replantan las hortalizas en el invernadero de la Villa María Farm. (Foto: cortesía Hermanas de la Humildad de María)

La Hna. Linda Valasik, de la Humildad de María, a la izquierda, supervisa a algunos voluntarios que replantan las hortalizas en el invernadero de la Villa María Farm. (Foto: cortesía Hermanas de la Humildad de María)

Según Wincik, la explotación puede ser sostenible desde el punto de vista agrícola y ecológico, pero actualmente no es autosuficiente desde el punto de vista económico. Esto podría cambiar una vez obtenida la certificación ecológica.

El recinto de 759 acres [unas 307 hectáreas] también cuenta con 400 acres [162 hectáreas] de bosque que se tratan con esmero.

Wincik afirmó que la armonía con la tierra va más allá de los esfuerzos por la sostenibilidad: las hermanas llevan siglo y medio viviendo, rezando, trabajando y ejerciendo su ministerio en la tierra, y esa espiritualidad se palpa. Según ella, los visitantes del centro educativo y de retiro del recinto comentan que, cuando entran en la propiedad, sienten inmediatamente una sensación de paz.

"Creo que eso es lo que siente la gente cuando viene a la Villa", afirma. "Es un lugar tranquilo".

Después de leer

Reflexiona sobre si el modo de vida de las hermanas ayuda o perjudica a la Tierra.

  1. ¿Cómo cambiaría tu vida si guiaras tus decisiones y acciones por este concepto?
     
  2. ¿Qué te resultaría difícil? ¿Qué tendrías que sacrificar?
     
  3. ¿Qué cosas serían positivas? ¿Qué cambio te gustaría hacer en tu vida?
Scripture spotlight

Juan el Bautista envió a algunos de sus seguidores a descubrir lo que estaba haciendo Jesús. Jesús les dice que compartan esta esperanzadora noticia:

"Vayan a contar a Juan lo que han visto y oído: los ciegos ven, los paralíticos caminan, los leprosos son purificados y los sordos oyen, los muertos resucitan, la Buena Noticia es anunciada a los pobres".

Lucas 7, 22

  1. Jesús habla de cómo ha respondido ante algunas situaciones en las que parecía no haber esperanza. ¿Qué podemos descubrir sobre Jesús y sus preocupaciones a través de estas palabras?
     
  2. ¿Qué tienen en común estas intervenciones de Jesús? ¿Cuál te parece más sorprendente?
     
  3. ¿Cómo podría responder Jesús a las necesidades del planeta? ¿A qué están llamados sus seguidores?
El llamado de la Iglesia

En Laudato si', su encíclica sobre el cuidado de la Tierra, el papa Francisco escribe:

"En algunos países hay ejemplos positivos de logros en la mejora del ambiente, como la purificación de algunos ríos que han estado contaminados durante muchas décadas, o la recuperación de bosques autóctonos, o el embellecimiento de paisajes con obras de saneamiento ambiental, o proyectos edilicios de gran valor estético, o avances en la producción de energía no contaminante, en la mejora del transporte público. Estas acciones no resuelven los problemas globales, pero confirman que el ser humano todavía es capaz de intervenir positivamente. Como ha sido creado para amar, en medio de sus límites brotan inevitablemente gestos de generosidad, solidaridad y cuidado".

Laudato Si: Sobre el cuidado de la casa común [58]

  1. ¿Qué rasgos y habilidades comunes ve el papa Francisco entre las personas que comparten esta casa común?
     
  2. ¿Los esfuerzos como los mencionados en el artículo y los citados por el papa Francisco tienen el mismo peso que los que Jesús comparte en el pasaje de la Escritura? ¿Por qué sí o por qué no?
Sinergia con las hermanas

La granja Villa Farm es solo una de las formas en que las hermanas ayudan a la gente a conectar con la creación. Cultivan, donan y venden productos ecológicos. La gente también puede ensuciarse las manos trabajando como voluntaria en la granja. Averigua si tu escuela o iglesia está dispuesta a dedicar parte de su terreno (incluso a instalar huertos elevados en un aparcamiento) para cultivar alimentos para su propio uso o para donarlos a vecinos necesitados. Investiga también la disponibilidad y los costes de la agricultura financiada por la comunidad en tu zona y comprueba si los productos cultivados localmente pueden utilizarse en la cafetería o en los actos parroquiales.

Actúa

Prueba el siguiente ejercicio, similar al que hicieron las hermanas del artículo:

  1. Haz una lista de todos los residuos que generas cada día. Incluye elementos como envoltorios de bocadillos, papel higiénico, botellas de agua de plástico, utensilios desechables y pajitas para beber. Anota dónde va a parar cada cosa (reciclaje, vertedero, depuradora, etc.).
     
  2. Lleva un diario durante un día en el que registres los residuos que generas y dónde acaban. Compáralo con la lista original.
     
  3. Hazte las siguientes preguntas:
  • ¿Me sorprende la cantidad de residuos que genero?
  • ¿Cambiaron mis hábitos ese día? ¿He derrochado menos?
  • ¿Qué cambios puedo hacer para generar menos residuos en mi vida diaria? ¿Cuáles son los tres a los que puedo comprometerme ahora mismo?
Oración

Dios de toda la creación, que das dones grandes y pequeños,

gracias por la inmensa bendición de la casa común que llamamos Tierra.

Haz que nos asombremos y nos divirtamos, que nos conmovamos y nos entristezcamos ante las maravillas y los males que se encuentran en la tierra, el mar y el cielo.

No nos dejes caer en la desesperación, sino anímanos a ser buenos administradores de nuestra casa común.

Y que no nos quedemos ciegos ante los dones de quienes comparten este hogar y la fortaleza que encontramos cuando trabajamos juntos para proteger y sanar Tu creación.

Amén.