La hermana Jennifer Wilson con dos de sus alumnas. (Foto: Jennifer Ness)
Solo o con un compañero, piensa en lo siguiente:
- ¿Cuándo fue la última vez que te sentiste inseguro o incluso temeroso de probar algo nuevo?
- ¿Quién te metió en esa situación? ¿Fue tu decisión o alguien te convenció?
- ¿Qué aprendiste de la experiencia? ¿Te sentiste agradecido por haberlo intentado?
Se ha dicho que "la vida sin reflexión no vale la pena ser vivida". Eso significa que es importante reflexionar sobre nuestras decisiones, cuestionar nuestras motivaciones y aprender de nuestros errores y nuestros aciertos. La hermana en esta historia ayuda a sus alumnos a reflexionar sobre sus elecciones y experiencias y, en el proceso, aprende sobre sí misma y sobre lo que la motiva.
¿Habrá allí solo gente blanca?
por Jennifer Wilson
traducido por Caermen Notario
Las preguntas se sucedieron rápidamente como suele ocurrir con los alumnos de octavo curso. ¿Qué ropa debemos llevar? ¿Podemos tener nuestros teléfonos móviles? ¿Podemos llevar chucherías? Algunos de mis alumnos de octavo se preparaban para asistir a un retiro de fin de semana sobre justicia social y servicio.
La última pregunta me hizo detenerme para encontrar las palabras adecuadas. Una alumna dijo: "Hermana, no quiero ser grosera, pero, ¿solo habrá gente blanca?".
Le respondí que era una posibilidad.
Otra estudiante dijo: "Bueno, será una buena práctica para el instituto".
Había visto el anuncio del retiro y pedí a algunos de mis alumnos que asistieran. Me alegré de que aceptaran ir. Aprenderían sobre justicia social y tendrían la oportunidad de participar en un proyecto de servicio.
No había pensado mucho en la cuestión de la diversidad, de quién estaría en el retiro con ellos, cuando les pedí que fueran. Los alumnos a los que enseño son todos niños de color de diversos orígenes étnicos. Proceden principalmente de familias que viven por debajo del umbral de pobreza.
Quiero que mis alumnos salgan de la escuela secundaria con una educación sólida y una buena actitud. Quiero que vayan al retiro para que puedan seguir desarrollándose como buenos ciudadanos a medida que se convierten en líderes de sus comunidades. Por eso, cuando surgió la cuestión del color, me hice varias preguntas.
¿Por qué tienen que practicar siendo los únicos niños de color?
¿Por qué van a ser uno de los pocos chicos de color en sus institutos privados?
¿Por qué tenemos que seguir haciéndonos estas preguntas sobre la desigualdad?
Me encuentro en un lugar privilegiado y desgarrador. A menudo soy testigo de la inocencia de mis alumnos y de los momentos en que parte de esa inocencia les es arrebatada.
Mis alumnos, de entre 10 y 14 años, a menudo no se ven a sí mismos como pobres. Proceden de familias con dificultades, pero no suelen pasar hambre ni carecer de acceso a alguna tecnología. Algunos de ellos viven en barrios donde los traficantes de droga suelen protegerlos al bajar del autobús. No ven esto como un problema. No saben que hay un camino diferente. Viven en comunidades donde todo el mundo se encuentra en circunstancias similares. Nuestra escuela les ofrece a menudo experiencias de algo diferente.
El retiro al que asistieron fue uno de esos momentos. La charla animada y las preguntas tras el retiro fueron momentos en los que parte de su inocencia desapareció. Las experiencias del fin de semana les proporcionaron una comprensión más amplia de su realidad.
Cada uno había ido a un lugar de servicio en el East Side. El East Side es una comunidad económicamente desfavorecida. Resulta que es exactamente la comunidad donde viven mis alumnos. Prestaron servicio en un huerto comunitario, en una residencia de ancianos y en un centro de acogida.
Me contaron que a algunos de los chicos les gustaban los lugares donde prestaban servicio, pero que les asustaba estar en el East Side. Mis alumnos intentaban entender por qué tenían miedo. Ambos grupos procedían de diferentes ambientes. Ambos se esforzaron por comprender la realidad del otro.
Pasando un fin de semana juntos, los participantes empezaron, casi sin darse cuenta, a derribar barreras. Casi al final del retiro, hablaban entre ellos, se reían juntos y compartían música. Me acuerdo de algo que dijo Martin Luther King Jr: "Los hombres se odian porque se temen. Se temen porque no se conocen, y no se conocen porque no se comunican entre sí, y no se comunican entre sí porque están separados unos de otros".
Estos chicos se apuntaron a un retiro de "Jóvenes Cristianos en Acción" y, al hacerlo, tuvieron sin duda la oportunidad de poner su fe en acción. Los organizadores habían planeado muchas actividades para ayudar a los chavales a entender la justicia social, para ayudarles a aprender a derribar barreras. Aprendieron sobre los 'dos pilares' de ser cristiano: ser consciente de los problemas de justicia social e intentar cambiarlos, y también prestar servicio.
Un regalo del fin de semana y algo que los organizadores podrían no haber previsto fue la singularidad de cada uno de los presentes, su disposición a aceptar las diferencias. A pesar de su corta edad, los participantes se presentaron y se escucharon unos a otros. No estaban separados unos de otros: un recordatorio de que la unión puede producir el cambio.
A menudo pienso en cómo puedo contribuir al cambio. Rezo y reflexiono sobre cómo vivir mi vida de manera que mejore la vida de los demás. Puedo estar muy ocupada ayudando y olvidarme de preguntarme si lo que estoy haciendo es realmente lo que la persona necesita.
Mis alumnos me dieron la oportunidad de reflexionar y recordar una lección importante. Puedo ser más intencionalmente solidaria con los demás. Puedo colaborar con los marginados y no limitarme a hacer cosas por ellos. Puedo ayudarles a sentirse capaces de levantarse y trabajar por la igualdad y contra las injusticias.
Envié a mis alumnos al retiro para que aprendieran sobre la doctrina social católica, sin saber que yo también aprendería de su experiencia.
Esta historia comenzó con algunas preguntas honestas e importantes que los alumnos hicieron a su profesora. Concluye con ella reflexionando sobre algunos aspectos importantes de su propia vida.
1. ¿Cuál crees que es la lección más importante que la Hna. Jennifer Wilson aprendió de esta experiencia?
2. Ella menciona su deseo de vivir su vida de manera que mejore la vida de los demás. ¿Es ese deseo firme y constante en su vida, o puede desarrollarse con el tiempo?
3. ¿Qué personas y prácticas influyen en el crecimiento de la Hna. Jennifer Wilson?
Siguiendo su camino, entró en una aldea donde lo recibió una mujer que se llamaba Marta. Tenía una hermana llamada María [que] estaba sentada junto al Señor, a sus pies, escuchándole hablar. Marta, agobiada por tener que servir, se acercó a él y le dijo: "Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me ayude". El Señor le respondió: "Marta, Marta, estás inquieta y preocupada por muchas cosas. Solo hay necesidad de una cosa. María ha escogido la mejor parte y no le será quitada".
¿Crees que a Jesús le importaba más ser alimentado o alimentar a los demás?
1. ¿Cómo describirías la "mejor parte" que María ha elegido?
2. ¿En qué se parece la situación de Marta a la que vivió la Hna. Jennifer Wilson con respecto a su servicio?
3. ¿Qué nos dicen historias como las de Marta y la Hna. Wilson sobre nuestras propias llamadas al servicio?
Tanto Marta como la Hna. Wilson siguieron y sirvieron a Jesús con dedicación, pero fueron llamadas de diferentes maneras a servir con un enfoque más profundo.
"Por supuesto, el racismo no terminará de la noche a la mañana. Aun así, nos comprometemos a llevar a cabo estas acciones y esperamos que sigan más. Encomendamos a nuestros sacerdotes, diáconos, religiosos y religiosas, líderes laicos, al personal de nuestras parroquias y a todos los fieles que se esfuercen por ser discípulos misioneros que lleven el mensaje de la caridad fraterna y la dignidad humana. Les pedimos que luchen contra el mal del racismo educándose a sí mismos, reflexionando sobre sus pensamientos y acciones personales, escuchando la experiencia de quienes se han visto afectados por el racismo, y desarrollando y apoyando programas que ayuden a reparar los daños causados por la discriminación racial".
De Open Wide Our Hearts: The Enduring Call to Love, de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, 2018.
- La hermana Wilson responde a su llamada como religiosa reflexionando sobre sus propios pensamientos y escuchando a sus alumnos. ¿Qué puedes aprender de su experiencia para ayudar a tu propia respuesta al racismo?
- Ella admite que necesita ser más intencional en sus esfuerzos. ¿Qué medidas puedes tomar que sean más contundentes para hacer frente al racismo?
La congregación de la Hna. Wilson, las Hermanas de la Misericordia, empezaron sirviendo a los pobres en Irlanda y continuaron ese ministerio en Estados Unidos hace más de 175 años. Hoy en día, participan en una amplia variedad de servicios en todo el mundo. Haz clic aquí para saber más sobre las cinco áreas acuciantes identificadas por las hermanas.
Los retiros de justicia social y servicio, como el que vivieron los alumnos de la Hna. Wilson, son excelentes maneras de centrarse más claramente en la llamada de Dios para ti. Averigua si tu parroquia, escuela católica o diócesis patrocinan actividades de justicia y servicio. Si no es así, trabaja con tu profesor, capellán de pastoral universitaria o líder del ministerio juvenil de la parroquia para explorar oportunidades. “Jóvenes Vecinos en Acción” y “Solo 5 Días” son dos buenas opciones.
Señor, tú estás siempre con nosotros,
pero a veces te perdemos de vista.
Nos enseñas que te servimos cuando servimos al más pequeño de nuestros hermanos y hermanas,
pero a menudo erramos el camino, yendo hacia lo que mejor nos sirve a nosotros en lugar de lo que realmente les sirve a ellos.
Danos la sabiduría para examinar lo que nos mueve, y para escuchar las necesidades de aquellos a quienes esperamos ayudar.
Guíanos, Señor, para que elijamos lo mejor.
Amén.
Dinos lo que piensas de este recurso, o danos ideas sobre otros recursos que te gustaría que ofreciéramos, poniéndote en contacto con nosotros a través de [email protected].
