La Hna. Geraldine Denoga, a la derecha, es una de las tres religiosas de las Hijas de la Caridad que presentaron una denuncia de destitución contra la vicepresidenta Sara Duterte el 9 de febrero de 2026. La acompaña la Hna. Nieves Servito, segunda por la izquierda, que acudió para apoyar a sus compañeras de la congregación. (Foto: cortesía de la oficina de la diputada Leila de Lima)
A sus 65 años, la hermana Geraldine Denoga aún recuerda las palabras de su padre durante la cena: "Acábate la comida del plato… No dejes ni un solo grano de arroz".
Fue su primera lección sobre la administración responsable: que los dones de Dios nunca deben desperdiciarse.
Décadas más tarde, esta monja filipina, que es contable pública colegiada, ve el dinero público de la misma manera. Cada peso malgastado por la corrupción es un recurso robado a los pobres.
Hoy, esta religiosa de las Hijas de la Caridad, junto con otras dos monjas, se encuentra entre las 13 personas —incluidos cuatro sacerdotes católicos y un pastor cristiano— que presentaron el 9 de febrero una denuncia de destitución de gran repercusión mediática contra la vicepresidenta de Filipinas Sara Duterte, acusándola de corrupción.
Duterte, de 48 años, se enfrenta a acusaciones de malversación de aproximadamente 9,9 millones de dólares estadounidenses en fondos confidenciales, de haber amasado una fortuna inexplicable, de sobornar a funcionarios públicos y de presuntamente conspirar para asesinar al presidente Ferdinand Marcos Jr. y a dos de sus familiares.
La vicepresidenta se encuentra actualmente en juicio ante el Senado, que actúa como tribunal de destitución, después de que la Cámara de Representantes, compuesta por 318 miembros, la sometiera a un proceso de destitución el 11 de mayo.
Si el tribunal de destitución del Senado la declara culpable, la hija del expresidente Rodrigo Duterte será destituida de su cargo y se le prohibirá presentarse a las elecciones presidenciales de 2028.
Tres religiosas de las #HijasDeLaCaridad están entre las 13 personas que denunciaron por destitución a la vicepresidenta de #Filipinas Sara Duterte, acusada de malversar fondos públicos. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Siguiendo el rastro del dinero
Su formación como contable llevó a Denoga a detectar señales de alarma en las declaraciones públicas de Duterte, lo que la impulsó a comprobar si los fondos públicos se habían gastado en beneficio del pueblo.
La religiosa citó la declaración de activos, pasivos y patrimonio neto (SALN) de Duterte —una declaración obligatoria para los cargos públicos filipinos— que mostraba un saldo de efectivo en caja o en cuentas bancarias de cero entre 2019 y 2024.
El equipo de la vicepresidenta alegó que su efectivo se había agrupado en la categoría "otros" de su SALN.
"Soy contable, así que realmente no puedo aceptar que no haya efectivo y que, simplemente, lo incluyan en la categoría de 'otros'", declaró la monja a Global Sisters’ Report.
Denoga afirmó que, al hacerlo, el equipo de Duterte o bien era "muy descuidado" o bien había "impunidad" de por medio.
"¿Acaso se creen intocables?", preguntó Denoga.
Un carisma de servicio
Para Denoga, firmar la denuncia de destitución fue una forma de cumplir con el carisma de su congregación. Ella y otras monjas lo hicieron como una responsabilidad moral arraigada en su vocación en vez de como un acto político.
La religiosa lleva 35 años como miembro de las Hijas de la Caridad en Filipinas y actualmente es vicepresidenta de servicios administrativos y finanzas en el Santa Isabel College de Manila.
Esta congregación se centra en "servir a los pobres" y la lucha contra la corrupción forma parte de ese carisma, ya que esta devora fondos públicos que podrían "servir al pueblo, especialmente a quienes se encuentran en los márgenes de la sociedad", afirmó Denoga.
Para la hermana Violeta Cecilio, de 79 años, esta convicción surgió de su experiencia personal tras pasar más de cinco décadas como monja, unos 30 en Tailandia y Camboya.
Su trayectoria misionera le permitió ser testigo de cómo la mala gobernanza y la corrupción arraigada empujan a los pobres a situaciones cada vez más desesperadas.
"Porque pase lo que pase, las primeras víctimas son los pobres. En la actualidad, podemos ver cómo los pobres se empobrecen aún más debido al sistema de gobierno que tenemos", afirmó Cecilio.
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"¿Acaso se creen intocables". La Hna. Geraldine Denoga, contable de profesión, detectó que el efectivo de la vicepresidenta Sara Duterte figuraba en cero en sus declaraciones de bienes. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #Filipinas
Cuando la fe exige actuar
Cecilio también se dirigió a quienes critican que las monjas no deberían involucrarse en cuestiones políticamente delicadas.
La religiosa señaló que los cristianos deben distinguir entre defender la verdad y a los pobres, y participar en la política en busca del poder.
"Cuando firmé la demanda de destitución, no pensaba en Sara Duterte. Pensaba en la verdad por la que debía luchar", afirmó, y añadió: "Dios es la verdad".
Además de Denoga y Cecilio, la hermana María Liza Ruedas, de las Hijas de la Caridad, también firmó la denuncia de destitución contra Duterte.
En una entrevista con Global Sisters Report, Ruedas afirmó que parte de su misión durante sus 38 años como monja consistió en formar la conciencia de los votantes y "empoderar a los pobres para que reclamen sus derechos" ante las acusaciones generalizadas de corrupción.
"Los grupos religiosos y las comunidades cristianas deben demostrar que no se les puede silenciar en sus esfuerzos por defender a los pobres perseguidos. Nos solidarizamos con los pobres y las víctimas, y empoderamos a las comunidades para que hagan lo mismo", afirmó Ruedas.
En todo este país de mayoría católica, cientos de clérigos y religiosos han rechazado abiertamente la perspectiva de otro mandato presidencial de Duterte.
A menudo citan la cultura de la violencia bajo el mandato del padre de Duterte, quien actualmente está siendo juzgado ante la Corte Penal Internacional por su sangrienta guerra contra las drogas.
Para las monjas, el juicio político se reduce, en última instancia, a en qué tipo de nación se convertirá Filipinas. Depende de las personas "que se levanten y defiendan la verdad, la transparencia y la justicia", afirmó Denoga.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 21 de agosto de 2026.
