Hna. Ruby Lemus Salguero, de las Carmelitas Misioneras de Santa Teresa, coloca velas frente a un altar con una reliquia de san Juan de la Cruz en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, el 8 de septiembre de 2026, en San Salvador, El Salvador. El altar se encuentra cerca de una reliquia de san Óscar Romero, arzobispo salvadoreño que vivía cerca de las hermanas cuando fue asesinado en 1980 mientras celebraba misa en la capilla. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
El fragmento de hueso es tan pequeño que la Hna. Tránsito de la Cruz Valdez Crespín admitió que le costó verlo.
"Realmente es una micra… es tan chiquito, pero mi corazón dice que está ahí", dijo ante un grupo de médicos, enfermeras y pacientes reunidos el 8 de septiembre para una charla sobre san Juan de la Cruz. La charla coincidió con la visita de una reliquia del místico y poeta español del siglo XVI a la capilla del Hospital Divina Providencia, donde san Óscar Romero fue martirizado en El Salvador en 1980.
Valdez explicó que su comunidad de Carmelitas Misioneras de Santa Teresa, administradoras del hospital, pudo acoger la visita de dos días de la reliquia gracias a su afiliación a la orden, ya que carmelitas por todo el mundo celebran el Año Jubilar de San Juan de la Cruz para conmemorar el 300.º aniversario de su canonización y el 100.º aniversario de su proclamación como doctor de la Iglesia. Reliquias del místico están visitando comunidades carmelitas por todo el mundo durante el año jubilar, que comenzó en diciembre de 2025, y una de ellas inició su peregrinación por El Salvador en agosto.
"Donde hay una carmelita o un carmelita [en el mundo], ahí está Juan de la Cruz" de paso, afirmó Valdez.
Para su comunidad, la visita de la reliquia fue especialmente significativa porque hizo posible un acontecimiento sin precedentes: su colocación cerca de una reliquia de Romero, que permanece de forma permanente en la capilla, a pocos pies del altar donde fue asesinado mientras celebraba misa. Dos hermanas llevaron la reliquia hacia la capilla en procesión, pasando por el lugar donde el asesino disparó el tiro mortal a Romero.
"Ayer comentábamos qué significa tenerlo [la reliquia de Juan de la Cruz] en el Hospital Divina Providencia: el encuentro entre dos santos: un místico y un profeta", explicó Valdez a Global Sisters Report.
Advertisement
Ambos dieron su vida por los demás, señaló, al igual que los médicos, enfermeras, enfermeros, hermanas y voluntarios que ayudan a los enfermos en el Hospital Divina Providencia, que fue el hogar de Romero en sus últimos días. Romero, como arzobispo de San Salvador, vivió en la sacristía de la capilla del hospital hasta que las hermanas le construyeron una pequeña casa en el recinto. Todavía cuidan de la casa, a la que llaman un santuario, donde exponen algunas de sus pertenencias.
"Quiso estar aquí, junto a los pacientes, por eso él decía: 'Yo quiero estar cerca de los que más sufren'", afirmó Valdez, quien añadió que Romero ejemplificaba lo que Juan de la Cruz explicaba sobre la importancia de vaciarse de todo para llegar a lo más profundo del ser y dar lo más importante: el amor de Cristo por los demás.
"Los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí”" dijo citando la Oración del Alma Enamorada de Juan de la Cruz.
Juan de la Cruz, gran amigo de religiosas, acompañaba a las hermanas como compañero espiritual y creía que los hombres y las mujeres de la Iglesia debían ayudarse mutuamente a madurar en la fe. Santa Teresa de Ávila contó con su ayuda mientras lideraba las reformas que condujeron a la fundación de congregaciones femeninas y masculinas de Carmelitas Descalzas y Descalzos en el siglo XVI.
Valdez, que atribuye a Juan de la Cruz haberla ayudado a discernir su vocación, afirmó que la Iglesia tiene mucho que aprender de Teresa y de Juan como líderes religiosos y como colaboradores de la Iglesia en una misión sagrada.
"Como religiosas tenemos una palabra que debe de ser escuchada, que no vamos a arrebatar, sino un lugar que nos corresponde como mujeres consagradas", afirmó.
Carmelitas Misioneras de Santa Teresa llevan las reliquias de san Juan de la Cruz en una procesión el 8 de septiembre hacia la capilla donde fue martirizado san Óscar Romero en El Salvador. La comunidad acogió las reliquias en el recinto del Hospital Divina Providencia, administrado por las hermanas, y donde atienden a pacientes con cáncer de bajos ingresos. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
