La vida consagrada resiste en medio de los clamores de Nicaragua

El suave resplandor de una vela y una mariposa sobre una Biblia,  símbolos del espíritu persistente de la vida consagrada, en las sombras, representan la esperanza del pueblo nicaragüense. (Foto: Vuelo en V)

El suave resplandor de una vela y una mariposa sobre una Biblia,  símbolos del espíritu persistente de la vida consagrada, en las sombras, representan la esperanza del pueblo nicaragüense. (Foto: Vuelo en V)

 

"Ya se te ha dicho, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: tan solo que practiques la justicia, que ames con ternura y que camines humildemente con tu Dios": Miqueas 6, 8.

A lo largo de la historia, la vida consagrada ha sido considerada luz y fermento en medio de las realidades que vive la humanidad. Para muchos pueblos, contar con su presencia es un signo de sentirse acompañados en sus alegrías, luchas y esperanzas.

En la actualidad, la vida consagrada continúa estando presente en lugares donde la vida sigue clamando justicia, dignidad y respeto. 

Las palabras del profeta Miqueas, "tan sólo que practiques la justicia, que  ames con ternura y que camines humildemente con tu Dios”, resuenan de manera particular en el corazón de cada consagrado y consagrada que, desde su opción de seguimiento a Jesús, opta por continuar haciendo presencia en lugares donde existen guerras, conflictos, dictaduras y situaciones extremas. 

"Resistimos porque, como vida consagrada en Nicaragua, sentimos que Dios continúa llamándonos a servirle en cada hermano y hermana que necesita de nuestra compañía y aliento en momentos de dificultad": Vuelo en V

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"Resistimos porque unidos somos un volcán que no se apaga, aunque a veces sentimos que el fuego de la esperanza se envuelve en las cenizas frías de sueños sin cumplir": Vuelo en V. [Isla Ometepe en Nicaragua; al fondo el volcán Concepción]. (Foto: Pixabay)

"Resistimos porque unidos somos un volcán que no se apaga, aunque a veces sentimos que el fuego de la esperanza se envuelve en las cenizas frías de sueños sin cumplir": Vuelo en V. [Isla Ometepe en Nicaragua; al fondo el volcán Concepción]. (Foto: Pixabay)

De esta manera, desde su presencia, se convierten en portavoces de las realidades vividas, y luchan junto a los pueblos por su propia liberación. 

Este 2023, recientemente finalizado, ha sido difícil para las familias nicaragüenses, que han tenido problemas para poder contemplar con alegría la llegada de la luz que nos trae Jesús. 

Llevamos más de cinco años en la oscuridad, suplicando vivir en paz, justicia y libertad, soñando y luchando porque esta realidad de persecución y opresión termine. Nos duele ver cómo las fuerzas físicas y mentales de nuestras gentes se van desgastando. 

Desde nuestra condición de persona, las fuerzas físicas disminuyen, mientras que la frustración, el sufrimiento y el constante asedio a todos los niveles por parte de la dictadura desesperan y agotan.  A veces, incluso nos llena de desesperanza. Es humano sentirlo y nombrarlo nos permite reconocer que, desde nuestra vulnerabilidad, Dios actúa. 

"Resistimos [en Nicaragua] porque no es posible construir una nueva sociedad si nos dejamos robar la esperanza, la alegría y los valores que a lo largo de la historia hemos fraguado”: Vuelo en V

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Más aún, reconocer nuestra fragilidad no significa que nos demos por vencidas. Continuamos con la esperanza puesta en el Dios de Jesús que sigue plantando su tienda en la consciencia y el corazón de muchos hombres y mujeres de buena voluntad y comunidades que no son indiferentes a nuestra realidad y nos llaman a resistir con valentía. 

Resistimos porque seguimos creyendo que no es posible ceder nuestro poder como pueblo a gobernantes deshumanizados, con complejo de dios y salvador, que nos siguen masacrando. 

Resistimos porque, como vida consagrada en Nicaragua, sentimos que Dios continúa llamándonos a servirle en cada hermano y hermana que necesita de nuestra compañía y aliento en momentos de dificultad. Como consagrados y consagradas, no podemos abandonar al pueblo en circunstancias de tanto sufrimiento.

Resistimos porque merecemos vivir con dignidad y deseamos manifestar nuestra fe sin represalias ni persecución. 

"Llevamos más de cinco años [en Nicaragua] en la oscuridad, suplicando vivir en paz, justicia y libertad, soñando y luchando porque esta realidad de persecución y opresión termine": Vuelo en V

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Resistimos porque no es posible construir una nueva sociedad si nos dejamos robar la esperanza, la alegría y los valores que a lo largo de la historia hemos fraguado a base de esfuerzo, dedicación, educación y sentirnos hermanos.  

Resistimos porque sentimos que nos pertenece el lugar donde hemos nacido, la identidad y nuestra cultura.

Resistimos porque estamos convencidas de que no estamos solos ni solas y que la fuerza del Dios de la vida, en la que continuamos poniendo nuestras fuerzas, sigue actuando. 

Resistimos porque cada hermano y hermana que está encarcelado injustamente, cada exiliado, cada persona que ha tenido que forzosamente salir de la patria para resguardar su vida —y los que aún continuamos en estas tierras— merecemos vivir en libertad.

Resistimos porque unidos somos un volcán que no se apaga, aunque a veces sentimos que el fuego de la esperanza se envuelve en las cenizas frías de sueños sin cumplir. Continuamos soñando por vivir en paz, democracia y libertad.

Resistimos porque en las Sagradas Escrituras, oradas y meditadas desde la comunidad, encontramos el alimento que refresca, renueva el caminar y la confianza en el Dios de Jesús que no nos abandona.

Resistimos porque en la comunidad encontramos la fuerza que nos une como pueblo para reivindicar nuestros derechos, y el deseo profundo de construir una nueva sociedad, donde no reine el poder despiadado de unos pocos.

Resistimos porque nos sentimos enviados y enviadas a compartir la vida desde la incondicionalidad, desde la profecía generada muchas veces en el silencio, la discreción, la prudencia, el acompañamiento personalizado y la práctica de la pastoral de escucha empática.

Resistimos porque la misma realidad nos empuja a gestar la misión, dejando fuera el ego y el protagonismo individual para que realce el verdadero protagonista que es el Jesús del Evangelio. Reconocemos que estamos aquí, no a título personal, sino porque es el mismo Jesús quien nos convoca y envía a estas presencias.

Resistimos porque cada día hay que encontrarle sentido a lo pequeño que vamos haciendo en favor de cada persona que la vida nos permite acompañar, en muchas ocasiones en condiciones hostiles y de constante asedio.

Continuamos siendo invitadas e invitados a saber resistir con cordura, pero con una fuerte convicción en nuestra misión de acompañar y ser vida consagrada junto al pueblo.