En un antiguo mosaico cristiano que se puede ver en el Museo Pío Cristiano del Vaticano aparece representada una mujer rezando. (Foto: Wikimedia Commons/Miguel Hermoso Cuesta)
Jayne Prior dejó de asistir a misa en la Iglesia católica después de que la fase de octubre de 2023 del Sínodo sobre la Sinodalidad del Vaticano concluyera sin una respuesta definitiva acerca de la ordenación de mujeres diaconisas.
“No voy a seguir apoyando a una institución que no trata a las mujeres de manera justa”, dijo Prior a Global Sisters Report el 10 de marzo. “Sentí que no había esperanza de que esto ocurriera durante mi vida y decidí dejarlo. No existe ninguna razón en el mundo para que las mujeres no puedan ser diaconisas… así que sí, creo que esa fue la gota que colmó el vaso”, apuntó.
Prior, católica de toda la vida, se unió a la Iglesia Episcopal en 2024, pero reconoce que "la Iglesia católica es una parte muy importante" de su identidad, al punto que sigue vinculada al Centro de Espiritualidad Ignaciana en Kansas City y valora profundamente su cercanía con los círculos misioneros de Maryknoll. Pero ante la falta de respuestas favorables al diaconado femenino tras el proceso de consulta sinodal del Vaticano de 2021-2024, sintió como "si de pronto algo hiciera clic" en ella.
La reacción de Prior fue muy similar a la de otros católicos, como Jane Cavanaug, de Discerning Deacons —organización internacional que trabaja por la ordenación de mujeres como diaconisas—, quien el 8 de marzo de 2026, en el Día Internacional de la Mujer, leyó en la iglesia católica Holy Trinity de Washington las reacciones de la parroquia a un informe del Vaticano publicado en diciembre de 2025 —por una comisión papal— que no recomendó la ordenación de mujeres como diaconisas, algo que el Sínodo no había podido resolver en su momento.
Religiosas, religiosos y organizaciones que apoyan el diaconado femenino perciben signos de esperanza en la Amazonía, donde las mujeres ya ejercen este ministerio "como servicio cotidiano y vocación bautismal".
“Tuvieron la impresión de que [el informe] era ‘despectivo, irracional, impráctico, ofensivo, deprimente, desalentador, decepcionante y vergonzoso’. Y se sintieron ‘frustrados, heridos, consternados, estancados, enojados, angustiados, confundidos y molestos’”, dijo Cavanaugh mientras leía páginas con los comentarios de la parroquia. “Compartimos sus preocupaciones”, apuntó.
Pero, añadió, también hay motivos para la esperanza, que en gran parte proviene de la vida consagrada en América del Sur. Ante las críticas que califican el apoyo al diaconado femenino de "obsesión occidental" o afirman que "solo a las mujeres blancas de Estados Unidos les interesa ser diaconisas", Cavanaugh invitó a mirar la región amazónica.
“La Amazonía está liderando el movimiento del diaconado [femenino] en todo el mundo, porque allí hay mujeres que han recibido de su cardenal el permiso para ir a lugares donde no hay sacerdotes y, en esos espacios, están realizando verdaderamente un servicio diaconal con la bendición de su cardenal”, dijo Cavanaugh y añadió: “Esto es una excepción, pero queremos que crezca. Nosotros las apoyamos. Ellas son las líderes en este proceso”.
Jane Cavanaugh, de Discerning Deacons, habló el 8 de marzo de 2026 en la parroquia Holy Trinity de Washington sobre las novedades en torno a la ordenación de mujeres al diaconado. Aunque muchos se han desanimado por el informe de la comisión papal de diciembre de 2025, que no recomendó la ordenación de mujeres al diaconado, hay esperanza en América Latina, dijo Cavanaugh. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
El padre José Luis Loyola, presidente de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos (CLAR) —la mayor organización de vida consagrada de América Latina—, coincide en esa visión. "La diaconía femenina ya existe como servicio cotidiano y como vocación bautismal", afirmó. Sin embargo, no se trata de un estatus oficial ni estas mujeres han sido ordenadas.
En un video presentado a principios de marzo de 2026 para introducir la edición especial de la revista de la CLAR dedicada a las mujeres en el ministerio, Loyola señaló que aunque el discernimiento de la Iglesia sobre el diaconado femenino sigue siendo un tema abierto, el debate ha generado una convicción profunda en la región.
“Sin la participación plena de las mujeres, la Iglesia no puede reflejar plenamente el rostro de Cristo”, afirmó.
Algunas personas que apoyan el diaconado femenino se alarmaron ante el anuncio de diciembre de 2025 de la Comisión Petrocchi —el grupo de diez personas que desde 2021 estudia esa posibilidad—, pero Cavanaugh aclaró que su recomendación no es la palabra final.
“Esto desanimó a muchas personas”, dijo y agregó: “Pero la Comisión Petrocchi ha completado su trabajo y no se reunirá de nuevo. Se trata de una comisión consultiva, no de una comisión que tome decisiones, y [Discerning Deacons] decidió no darle demasiado peso”.
Lo que sí toma en cuenta Discerning Deacons, dijo, es el párrafo 60 del documento final del Sínodo sobre la Sinodalidad, publicado en octubre de 2024.
En él se afirma que “no existe ninguna razón ni impedimento que deba impedir que las mujeres ejerzan roles de liderazgo en la Iglesia: lo que proviene del Espíritu Santo no puede ser detenido. Además, la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal sigue abierta. Este discernimiento debe continuar”.
Lo que sí toma en cuenta Discerning Deacons —señaló Cavanaugh— es el párrafo 60 del documento final —publicado en octubre de 2024— del Sínodo sobre la Sinodalidad, en el que se afirma que "no hay nada que impida que las mujeres desempeñen funciones de liderazgo en la Iglesia: lo que viene del Espíritu Santo no puede detenerse" y añade que "también sigue abierta la cuestión del acceso de las mujeres al ministerio diaconal y es necesario proseguir con el discernimiento a este respecto".
“Eso sí es magisterio papal… la Comisión Petrocchi no lo es”, señaló Cavanaugh.
La hermana María Luisa Berzosa, religiosa católica y consultora del Sínodo sobre la Sinodalidad, escribió en la revista de la CLAR que el diaconado femenino podría no ser solo un tema eclesial, sino también cultural.
“En el Sínodo encontramos que existen unas iglesias [particulares] más maduras para avanzar en la petición del diaconado para las mujeres, así como otras que aún no lo están”, dijo Berzosa, de las Hijas de Jesús en España.
En Sudamérica, el apoyo al diaconado femenino ha venido desde lo más alto. Prelados como el cardenal brasileño Cláudio Hummes, fallecido en 2022, impulsaron roles de liderazgo más amplios para las mujeres. En 2019, Hummes dijo a Catholic News Service que las mujeres desempeñan —particularmente en la región amazónica— un papel especial en las comunidades de fe.
“Muchas están al frente de sus comunidades (eclesiales) en ausencia de sacerdotes”, afirmó Hummes.
Ese protagonismo amazónico también lo impulsa el cardenal peruano Pedro Barreto, jesuita y presidente de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama), quien igualmente aboga por el diaconado femenino en la región.
Allison Beyer, de South Bend, Indiana, dirige a un grupo de peregrinos mientras cantan un salmo el 6 de octubre de 2024 en la Basílica de Santa María in Cosmedin, durante una peregrinación a Roma de grupos de la Conferencia Eclesial de la Amazonía (Ceama) y de Discerning Deacons. Ambos grupos abogan por la ordenación de diaconisas. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
Igualmente, la hermana brasileña Laura Vicuña Pereira Manso, vicepresidenta de Ceama, pidió el 8 de marzo de 2026, Día Internacional de la Mujer, una inclusión significativa y real de las mujeres en las decisiones de la Iglesia, así como la "restauración del diaconado femenino", recordando que santa Febe es mencionada por san Pablo como diakonos en su Carta a los Romanos.
“La inclusión de las mujeres en todos los espacios eclesiales es clave para la transformación de la Iglesia”, señaló Pereira Manso en un comunicado de prensa. “Esto requiere una verdadera conversión pastoral y sinodal que reconozca los carismas y ministerios que muchas mujeres ya ejercen, desde la misma dignidad bautismal”, explicó.
Pero no todos lo ven de esa manera.
“En algunos ámbitos parecería que las mujeres somos una amenaza”, dijo la Hna. Berzosa, de España. Por eso, añadió, es importante que la Iglesia continúe el diálogo y evite usar etiquetas como “progresista” o “conservador”, teniendo en cuenta la diversidad de realidades y contextos en los que está presente la Iglesia católica.
Joanna Arellano-González dijo durante un panel sobre liderazgo celebrado el 9 de marzo de 2026 en la Universidad de Georgetown, en Washington, que cada vez más mujeres ocupan puestos de liderazgo en estructuras eclesiales y que cree que la ordenación de mujeres ocurrirá en el transcurso de su vida. (Foto GSR/Rhina Guidos)
En un evento celebrado el 9 de marzo de 2026 en la Universidad Georgetown de Washington sobre liderazgo de mujeres católicas, la panelista Joanna Arellano-González, de la Coalition for Spiritual and Public Leadership de Chicago, advierte que cada vez más mujeres ocupan puestos de liderazgo en estructuras eclesiales. Para ella, la ordenación de mujeres como diaconisas terminará siendo una realidad; lo que queda por ver es cuándo.
“Creo que en el transcurso de mi vida veremos mujeres diaconisas”, afirmó y añadió: “Estoy profundamente convencida”.
Prior ya no presta atención —al igual que otras personas— a lo que la Iglesia decida sobre este tema. Aunque por dentro se siente católica, está tranquila siendo miembro practicante de la Iglesia Episcopal y ya no lucha contra una estructura eclesial católica a la que considera renuente a aceptar la igualdad de las mujeres en su seno.
"No hay nada intrínseco en la capacidad de las mujeres para liderar, predicar o comprender a Dios que las diferencie de los hombres", afirmó
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