La Hna. Jomol Kreupasanam, miembro de la Orden de Vírgenes Consagradas, posa para una foto con el obispo James Raphael Anaparambil (centro) y el padre Joseph Valiyaveettil (centro derecha), fundador del centro Kreupasanam en la diócesis de Alleppey, en el estado de Kerala, al suroeste de la India. También aparece la formadora canosiana, Hna. Margaret Peter, durante la consagración de la Hna. Jomol a la virginidad perpetua el 21 de noviembre de 2025. (Foto: Kreupasanam Media Vision)
Cuando la hermana Jomol Kreupasanam se presentó ante el altar el 21 de noviembre de 2025 para consagrar su vida a Dios, puso fin a sus años de estudio, trabajo y búsqueda.
"Quería responder solo cuando estuviera segura de que era realmente la llamada de Dios", dijo la primera miembro de la Orden de Vírgenes Consagradas, una piadosa comunidad fundada por el director de un centro de retiros mariano dependiente de la diócesis de Alleppey, en el estado de Kerala, al suroeste de la India.
Nacida como Eliswa Mariyam, tomó 'Kreupasanam' como apellido en reconocimiento a Kreupasanam (Sede de la Misericordia), el centro religioso, social y cultural que, según ella, había moldeado su camino espiritual.
Esta mujer de 37 años, antigua enfermera convertida en trabajadora social y licenciada en Teología, es una de las muchas profesionales que han elegido la vida religiosa en el último año.
"Lo que vemos es un cambio real en el patrón de las vocaciones religiosas. Hace unas décadas, la mayoría de las adolescentes de décimo curso se unían al convento, ahora son mujeres que han sido enfermeras, médicas o técnicas las que responden a la llamada de Dios»", dijo la hermana Ardra Kuzhinapurathu, la primera mujer al frente de la Conferencia de Superioras Mayores de Kerala, que incluye 267 congregaciones religiosas femeninas con más de 34 000 miembros.
Kuzhinapurathu dijo que su congregación siro-malankara también ha acogido a profesionales, entre ellas una doctora que ahora presta servicio en el ministerio de salud de la congregación.
"Cuando alguien responde a la vida religiosa tarde en la vida, lo llamamos vocaciones tardías. Estas mujeres han experimentado la libertad personal y tienen más claridad sobre la vida", declaró una religiosa de las Hermanas de la Imitación de Cristo a Global Sisters Report (GSR), en diciembre.
Del mismo modo, la hermana Blessy James, directora de novicias de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada, considera que las vocaciones tardías aportan experiencia, madurez emocional y habilidades prácticas a las congregaciones.
"Esta es la época de las profesionales. Saben lo que quieren. Es una bendición", declaró a GSR.
Como han trabajado en oficinas, hospitales, escuelas o empresas, las nuevas hermanas están familiarizadas con la responsabilidad, el trabajo en equipo y el liderazgo, explicó la directora de novicias.
Las vocaciones tardías se sienten especialmente atraídas por las congregaciones más nuevas, muchas de ellas fundadas a través de movimientos de renovación carismática y ministerios de evangelización como Jesus Youth, dijo la hermana Christy Babu, que ejerce de promotora vocacional de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada y participa en la pastoral juvenil.
Babu, antigua miembro de Jesús Youth, dijo que el movimiento ha dado lugar a muchas vocaciones tardías.
El movimiento ayuda a sus miembros a desarrollar "una profunda vida de oración personal, la participación regular en los sacramentos y un fuerte sentido de comunidad", dijo.
La Hna. Christy Babu Cherpanath, miembro de las Hermanas Misioneras de María Inmaculada, predica durante un programa juvenil en Kerala, un estado del suroeste de la India. (Foto: cortesía Christy Babu Cherpanath)
Esta experiencia les proporciona una base espiritual sólida y claridad en la fe, lo que ayuda a las personas a discernir más tarde la vida religiosa como un camino para acercarse más a Cristo, añadió Babu.
La hermana Liza Puthenveedu, consejera de la provincia de Pala de las Hermanas de la Adoración del Santísimo Sacramento, también ha visto más vocaciones tardías en las congregaciones fundadas por los predicadores del Evangelio.
Una de estas comunidades es la de las Hijas de la Divina Gracia, una orden contemplativa siro-malabar fundada bajo la guía espiritual del padre Dominic Valanmanal, director de un centro de retiros en Kanjirapally, una ciudad del distrito de Kottayam, en Kerala.
La hermana Anie Bencita, superiora de la comunidad, dijo que sus primeras hermanas fueron siete mujeres con títulos profesionales de la India y del extranjero. Hicieron sus primeros votos en octubre de 2025. La superiora se negó a compartir los detalles personales o profesionales de sus miembros, ya que durante el período de formación se centran en el crecimiento espiritual y la vida comunitaria.
Sus miembros hacen hincapié en la oración, la sencillez, la vida comunitaria y la proclamación del Evangelio. Además de los tres votos de pobreza, castidad y obediencia, hacen un cuarto voto de predicar el Evangelio.
Otra comunidad contemplativa de la Iglesia siro-malabar es la de las Hermanas de Jesús y María Abhishekagni (Fuego Ungidor), fundada por el padre Xavier Khan Vattayil en 2014 en la diócesis de Palghat. Convertida en monasterio autónomo en 2017, cuenta con unas 30 miembros, todas ellas antiguas profesionales.
Una de las religiosas de las Hermanas Abhishekagni en el día de su profesión en el monasterio Abhishekagni Mount, en la diócesis de Palghat, Kerala, suroeste de la India. (Foto: cortesía Hermanas Abhishekagni)
Arraigadas en las oraciones carismáticas, las hermanas llevan una vida ascética realizando oraciones de intercesión, retiros espirituales, ministerios de sanación interior y liberación. La comunidad también se abstiene de destacar los antecedentes individuales y se centra en su misión compartida, explicó Puthenveedu.
Incluso las congregaciones más antiguas atraen vocaciones tardías, como la de Babu, que había trabajado como ingeniera de software en Infosys, una de las mayores empresas de tecnología de la información de la India, antes de unirse a la congregación de 63 años a la edad de 33.
"Las vocaciones no están disminuyendo en Kerala, sino que están madurando", declaró a GSR. En los últimos tres años, ha acompañado a más de 20 mujeres en el discernimiento de su vocación religiosa. "Muchas tienen títulos universitarios o son profesionales", añadió.
Sobre su vocación, Babu dijo que sentía que le faltaba algo cuando lo tenía todo: un buen trabajo, un buen sueldo y seguridad laboral.
"A través de la oración y un discernimiento serio, comprendí que Dios me llamaba a algo más", expresó.
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Babu comentó a GSR que las vocaciones tardías tienden a ser más estables en la vida religiosa. "Las que llegan más tarde toman una decisión muy libre y consciente», afirmó y agregó: "Una vez que entran, son menos las que se marchan. Su compromiso es firme".
Puthenveedu dijo que su congregación, con 117 años de antigüedad, también cuenta entre sus miembros con especialistas en informática y expertas en gestión empresarial.
"La vocación tardía no es una tendencia muy extendida, pero sin duda está creciendo", afirmó.
James, la directora de novicias, considera que formar a las vocaciones tardías no siempre es fácil.
"Adaptarse a la vida en comunidad, la obediencia y la disciplina religiosa estructurada les supone un reto, ya que han vivido de forma independiente durante muchos años", afirmó.
La provincial de Babu, la hermana Soja John, dijo que su provincia tiene siete nuevos miembros, entre ellas dos ingenieras y una médico.
"La obediencia después de años de tomar decisiones de forma independiente requiere un ajuste para las que llegan tarde. Pero su convicción es muy fuerte. Su tasa de abandono es casi nula", manifestó.
La Hna. Ardra Kuzhinapurathu, de las Hermanas de la Imitación de Cristo, inaugura un curso de formación en liderazgo para los miembros de la Conferencia de Superiores Mayores de Kerala en 2023. (Foto: cortesía Ardra Kuzhinapurathu)
Kuzhinapurathu dijo que las vocaciones tardías necesitan formación emocional y espiritual, pero que esos retos se desvanecen ante las fortalezas que las vocaciones tardías aportan a la vida religiosa.
"Su fe es profunda y su sentido de la misión más fuerte. Piensan con cuidado y actúan de forma consciente, por lo que sus ministerios son más maduros y fructíferos", afirmó.
John, que ingresó en el convento tras obtener una licenciatura, dice que quienes se unen a la vida religiosa, incluso en una etapa tardía de la vida, son un signo de esperanza para el futuro.
Sin embargo, algunas congregaciones más antiguas de Kerala se enfrentan a una grave escasez de vocaciones.
La hermana Arpita Joseph, de la Congregación de la Madre del Carmelo, fundada hace 159 años, dijo que su provincia de Thamarassery no ha tenido ninguna candidata en los últimos seis años.
La hermana Jomol Kreupasanam, que también ha trabajado con jóvenes como responsable de relaciones públicas en el centro de retiros, afirma que la vocación ya no es una decisión temprana moldeada por las expectativas sociales.
"En cambio, es una respuesta madura moldeada por la educación, el trabajo, la oración y la experiencia vivida", afirmó.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 15 de enero de 2026.
