Hna. Leticia Salazar, derecha, delegada de EE .UU. al Sínodo sobre la Sinodalidad, escucha preguntas de la prensa a la par del cardenal Fridolin Ambongo, de Kinshasa, Congo, durante una rueda de prensa en el Vaticano el 7 de octubre de 2023. El Sínodo nos invita a escucharnos los unos a los otros, pero también acompañarnos durante momentos difíciles, dijo Salazar. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
La hermana Leticia Salazar pasó a formar parte de la historia de la Iglesia católica en 2023 al participar en el Sínodo sobre la Sinodalidad. Desde entonces, esa experiencia de escucha y acompañamiento que vivió en el Vaticano la conecta con una realidad urgente: la crisis que atraviesan los inmigrantes latinos en su diócesis en California, Estados Unidos.
Salazar, de la Compañía de María Nuestra Señora, afirmó que, aunque el Sínodo ha resultado difícil de entender para algunos, la sinodalidad simplemente se trata de escuchar y sentirse incluido. "El Sínodo nos invita a escuchar las historias, pero también a acompañarnos. Y sí, podemos hacer algo concreto: abrir las puertas de nuestra casa, nuestras escuelas y hospitales a las personas que necesitan en este momento más ayuda", dijo.
La religiosa, que fue una de las primeras mujeres en participar en ese proceso de consulta al que anteriormente solo habían asistido hombres, tiene un máster en Bioética y Espiritualidad de la Universidad Loyola Marymount de Los Ángeles, es canciller de la Diócesis de San Bernardino, en California, y cuenta con amplia experiencia en el ministerio latino en Estados Unidos.
En un encuentro de liderazgo para mujeres católicas y el bien común en la Universidad de Georgetown de Washington en marzo de 2025, Salazar habló con Global Sisters Report en español sobre las dificultades que enfrentan los latinos en su diócesis por el trato de los agentes de inmigración.
Uno de los casos más notables fue el de Martin Rascon, un joven de San Bernardino y ciudadano estadounidense que logró escapar en agosto de 2025 de los disparos de agentes de la patrulla fronteriza que atacaron el vehículo en el que viajaba. Rascon testificó ante el Congreso de EE. UU. en febrero de 2026 sobre ese ataque. En julio de 2025, agentes de inmigración también arrestaron a algunos miembros de dos parroquias en los alrededores de iglesias en su diócesis.
"Hay muchos desaparecidos, hay muchas muertes": Hna. Leticia Salazar sobre redadas de la policía migratoria en California, EE. UU.
Hna. Leticia Salazar sonríe tras un encuentro de liderazgo para mujeres católicas y el bien común en la Universidad de Georgetown en Washington el 9 de marzo de 2026. Salazar, de la Compañia de Maria Nuestra Señora, habló con Global Sisters Report en español sobre las dificultades que enfrentan los latinos por el trato de agentes de inmigración y la patrulla fronteriza en su diócesis en California, Estados Unidos. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
Global Sisters Report en español: ¿Cómo está el ambiente de su región en California?
Salazar: Es un trato tan inhumano y tan deshumanizante [lo que se vive]. Es intolerable. Un grupo pequeño de religiosas comenzó a convocar a otras congregaciones para que directamente ayudemos a todos aquellos que están siendo victimizados por este trato. Entonces hay muchos desaparecidos, hay muchas muertes; y digo muchísimas muertes porque los desaparecidos suman en las muertes, ¿no? Pero también hay un grupo y una pasión que se ha desatado en la comunidad: de misericordia, de encuentro, de ayuda y [reconocimiento] de que somos hermanos. Esta situación crítica nos afecta a todos.
¿Cómo se ve ahora el panorama para ustedes?
En nuestra diócesis, la diócesis San Bernardino, existe un gran miedo y el obispo ha dado un permiso para que las familias que tienen muchísimo miedo de ir a la misa no vayan, [sino] que lo hagan por Facebook o por YouTube, para que puedan celebrar su fe online, a través de [internet].
¿Ve usted eso como algún tipo de persecución?
Sí. Eso es una persecución al ser humano, ¿no? Porque no es solamente a una sola cultura: es una guerra declarada contra la humanidad y contra lo que nos hace humanos. Es una falta a la dignidad humana, es una falta al poder sobre los demás, al dominio sobre los demás. Y es toda una tristeza, porque es la deshumanización ante nuestros ojos.
"Sí, podemos hacer algo concreto: abrir las puertas de nuestra casa, nuestras escuelas y hospitales a las personas que necesitan en este momento más ayuda": Hna. Leticia Salazar ante endurecimiento de política migratoria en EE. UU.
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Usted que ha estado en el Sínodo, ¿cómo ve el trabajo del Sínodo en todo lo que está pasando en este momento?
Nuestro trabajo es humanizar y colaborar en todo aquello que humanice. Es nuestra misión [y la] de la Iglesia en la sociedad: curar, acompañar, perdonar, y estar presente con los hermanos que más sufren. La gente y las familias tienen que sentirse acompañadas y sentir que la Iglesia no es [solo] una institución: son hermanos y hermanas que caminan con ellos. El Sínodo nos invita a escuchar las historias, pero también a acompañarnos. Y sí, podemos hacer algo concreto, [como] abrir las puertas de nuestra casa, nuestras escuelas y hospitales a las personas que necesitan en este momento más ayuda. He estado en diálogo con personas que realmente han sido separadas: al papá se lo han llevado y la familia no tiene para pagar la renta. La Iglesia siempre ha dicho que la familia es el fundamento de la sociedad.
Cuando este tipo de cosas pasan, ¿qué significa eso?
Significa que la sociedad no está apoyando a la familia, que la sociedad es una sociedad individualista con intereses muy personalizados, intereses económicos. No intereses que favorecen la comunidad, sino intereses personalizados para enriquecer al más poderoso. Entonces eso es algo que no es cristiano. No es humano que personas tengan interés en destruir para aumentar su capital.
Si usted le pudiera decir algo al presidente Trump de todo lo que usted está viendo, ha visto y sus miedos, ¿qué le diría?
Que se tiente el corazón y que se pregunte, y que todos nos preguntemos: ¿Qué legado queremos dejar en esta tierra? Porque sabemos que nuestra vida aquí no lo es todo, es pasajera. Y si no la pasamos haciendo el bien, entonces no hemos vivido la vida para el don que Dios nos la dio: para los demás. La vida no es para uno. [Nuestra] vida llegó al mundo para ser un don para los demás. El regalo de la vida no me pertenece, no nos pertenece. El regalo de la vida es un don para ser entregado a los demás.
