(Fotocomposición: GSR/Olivia Bardo, a partir de foto de OSV News)
A finales de junio, una publicación en Instagram de la revista Cosmopolitan bautizó la tendencia que parecía estar arrasando en las redes sociales como "Nun Girl Summer", es decir, el "Verano de las Monjas". "Hermana, es el Verano de las Monjas", proclamaba la publicación en mayúsculas sobre una imagen de una religiosa sonriente sentada frente a un micrófono de pódcast.
Al echar un vistazo a mis propias redes sociales, la tendencia era innegable: las monjas estaban apareciendo por todas partes. Estaban las Hermanas Salesianas animando a los San Antonio Spurs [equipo de baloncesto de Texas, EE. UU.] en su lucha por el campeonato de la NBA, [la liga profesional norteamericana]. En respuesta, un grupo de Hermanas de San José llevó su propio entusiasmo a las páginas del New York Post para una competición entre hermanas, mientras bendecían el Madison Square Garden y animaban a sus queridos New York Knicks [otro equipo de esa liga].
Había hermanas en las páginas del New York Times y del Washington Post, en secciones como las de noticias locales y deportes, con titulares como "Las monjas que se hicieron cargo de una residencia de mayores", "Estas monjas se levantan a medianoche para rezar por las nuevas mamás" y "El alquiler es tan alto que los neoyorquinos viven con monjas". Con cada nueva historia, se prestaba más atención a la labor discreta de las hermanas en el mundo.
Luego llegó Dominican Sisters Open Mic, el pódcast que generó vídeos virales en TikTok y reels de Instagram que dieron a conocer un estilo particular de expresión y una forma de relacionarse entre las religiosas. Con frases salpicadas del cariñoso tratamiento 'hermana', estas religiosas enternecieron los corazones y abrieron los ojos de los comentaristas de Internet a un cierto tipo de 'cultura de las monjas'. El atractivo de esa cultura era (y es) la sencillez y la libertad que se desprenden con creces de las conversaciones sobre virtudes y aficiones que llenan Open Mic.
¿Puede #NunGirlSummer abrir una temporada de escucha sinodal? En #UnaMiradaJoven, la Hna. Colleen Gibson imagina a las #HermanasCatólicas dialogando sobre la #VidaReligiosa, mujeres en la Iglesia y el #DiaconadoFemenino. #GSRenEspañol
En el fondo, el "Verano de las Monjas" se alimentó de estos aspectos de la 'esencia monástica'. Más allá de las bromas juguetonas y de las imágenes fácilmente identificables de 'monjas' (ya fueran velos o pelo corto canoso y zapatos cómodos), algo más capturó el espíritu de la época. En una cultura de división y drama, estas hermanas proyectaban una alegría interior a la que personas de todas las edades querían acceder. La gente quería reírse libremente, liberarse de las cosas habituales que acaparan nuestra atención y prestar atención a los deseos más profundos de su corazón.
En resumen, estas hermanas tenían algo de lo que la cultura en general, especialmente los consumidores de la generación Z y los mileniales querían más. En lugar de abrazar los "Veranos de Chicas Sexys" de antaño, la idea de ser un poco más 'hermanas', con su libertad y sencillez, parecía una respuesta adecuada a las presiones del verano de 2026.
Ahora que el verano da paso al otoño, surge la pregunta: ¿qué temporada de hermanas podría estar en el horizonte?
Sentada entre el público en la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas (LCWR) en agosto, no pude evitar intuir que tal vez se avecina una temporada sinodal. El mero hecho de que la LCWR dedicara la mayor parte de la celebración de su 70.º aniversario y de su asamblea a fomentar y facilitar los procesos sinodales es una señal clara de este cambio de temporada.
Al mirar a mi alrededor en los salones de baile llenos de religiosas de todo el mundo y de múltiples grupos representativos, no pude sino maravillarme ante el hecho de que la diversidad de la vida consagrada es mucho más amplia de lo que la imagen del "Verano de las Monjas" querría hacerte creer. Sí, algunas de nosotras llevamos hábito. Y sí, el calzado cómodo y una población de mayor edad son sin duda parte de la realidad de la vida religiosa actual. Y, sin embargo, estos atributos identificativos están lejos de ser la historia completa de lo que es la vida religiosa hoy en día.
Si "Nun Girl Summer" puso de relieve algo más allá de esos tópicos, fue el poder transformador del discernimiento comunitario y la escucha profunda que las religiosas han fomentado durante siglos. Dada la escasez de este tipo de escucha en la actualidad, la perspectiva de escuchar profundamente y ser escuchadas plenamente resulta aún más atractiva.
Imaginemos el modelo de escucha sinodal que podría surgir si las hermanas del Consejo de Superioras Mayores de Religiosas y de las congregaciones miembros de la LCWR se reunieran para compartir una conversación sinodal sobre el futuro de la vida religiosa y el fundamento de nuestras vidas en la Iglesia y el Evangelio.
Imagina si el debate sobre el papel de la mujer en la Iglesia y el discernimiento en curso sobre las diaconisas no se limitara a una conversación pasiva, sino que se abordara a todos los niveles de manera sinodal; y si el ministerio diaconal se reabriera a las mujeres y, en el centro de esa reinstauración, estuvieran la experiencia y el diálogo de innumerables religiosas.
¿Y si #LCWR y el Consejo de Superioras Mayores de Religiosas iniciaran una conversación sinodal sobre la #VidaReligiosa?, propone la Hna. Colleen Gibson en columna para serie #UnaMiradaJoven. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #NunGirlSummer
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Imaginemos que la risa y la gracia que cautivaron a tantos este verano pudieran aprovecharse para mucho más que historias que nos hacen sentir bien o planes de superación personal egoístas. Imaginemos que la alegría de una vida vivida en busca de la bondad de Dios pudiera revelar el don de hacernos responsables mutuamente en comunidad. Ojalá pudiéramos mostrar al mundo —y seguir mostrándonos a nosotros mismos— el valor de escuchar la risa y el dolor de los demás sin juicios ni reservas.
Para estar atentas a los movimientos del Espíritu Santo, es esencial que continuemos la labor de poner en práctica la sinodalidad. Confiando en la guía del Espíritu y en la buena voluntad de aquellas con quienes compartimos, estamos trazando un camino hacia algo más grande que cualquiera de nosotras… un camino que, inevitablemente, abrirá nuestros corazones y nuestras mentes y nos impulsará a pasar del "Verano de las Monjas" a una etapa de sinodalidad con la mirada puesta en la labor de edificar el Reino de Dios.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 18 de septiembre de 2026.
