Maruja (Marla) Milagros B. Asis es una socióloga con más de 30 años de experiencia en investigación sobre migración internacional y transformación social, con especial atención en Asia. (Foto: cortesía de Maruja M.B. Asis)
Maruja (Marla) Milagros B. Asis es socióloga y cuenta con más de 30 años de experiencia en investigación sobre migración internacional y transformación social, con especial enfoque en Asia. Tiene una amplia experiencia en la dirección de proyectos de investigación transnacionales y participa activamente en numerosos organismos científicos y consultivos.
Asis ha colaborado en la elaboración de materiales de apoyo para los agentes de pastoral que trabajan en la pastoral de los migrantes en Asia, ejerce como consultora del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano y anteriormente fue directora del Centro Scalabrini para la Migración en Manila (Filipinas). Entre 1997 y 2023, también desempeñó diversas funciones en la revista Asian and Pacific Migration Journal.
En esta conversación con Bryan Goh, de la Universidad de Míchigan, Asis analiza el informe Migrant Ministry by Catholic Sisters in Asia, elaborado por el Centro Scalabrini para la Migración en colaboración con las Hermanas Misioneras de San Carlos Borromeo —las Scalabrinianas— para el Vaticano.
El informe, que forma parte de una serie sobre buenas prácticas en la pastoral con migrantes publicada desde 2021, recoge 23 casos prácticos [de los 30 previstos inicialmente] de religiosas católicas de varios países de Asia que trabajan directamente con migrantes y refugiados.
Asis, que participó como comentarista y moderadora de paneles en la conferencia "Framing Migration" celebrada en enero de 2025 y organizada por la Iniciativa para el Estudio de los Católicos Asiáticos, compartió su perspectiva sobre las conclusiones del informe. A continuación se incluyen extractos de la conversación.
Maruja Milagros B. Asis, investigadora laica del Centro Scalabrini para la Migración, analiza 23 iniciativas de religiosas que acompañan a #migrantes y #refugiados en #Asia. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #migración
¿Cuál es su relación actual con el Centro Scalabrini para la Migración? ¿Podría explicarnos con más detalle cuáles son sus intereses de investigación?
He estado vinculada al centro durante la mayor parte de mi vida laboral. En 2024, pasé de trabajar a tiempo completo a convertirme en investigadora sénior, centrándome en proyectos seleccionados. Actualmente, estoy tratando de completar dos proyectos financiados por la Unión Europea (UE): uno sobre la toma de decisiones de los migrantes asiáticos que se desplazan por Europa, y otro sobre cómo la migración puede utilizarse como estrategia para hacer frente a la escasez de mano de obra en los países más desarrollados de la UE.
¿Podría contarnos un poco más sobre este informe?
Todo comenzó en 2023, cuando el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral nos preguntó si estaríamos interesadas en documentar el papel de las religiosas en la pastoral de los migrantes en Asia. Respondimos que sí, por supuesto, ya que el enfoque en Asia era notable. El dicasterio ya había elaborado varios informes, pero no había muchos que se centraran específicamente en Asia.
A nivel muy personal, pensé que destacar estas iniciativas relacionadas con la migración sería una forma concreta de reconocer las contribuciones multifacéticas que las hermanas han realizado en nuestra parte del mundo. El dicasterio encargó el informe al Centro Scalabrini para la Migración y lo publicó a finales de 2024.
[El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral es un departamento de la curia romana —la administración central del Vaticano— responsable de cuestiones relacionadas con la justicia, la paz, el desarrollo humano, la migración y la ayuda humanitaria.]
¿Es cierto que el informe abarca diferentes lugares, cada uno de los cuales está a cargo de una orden religiosa distinta, y que da cuenta de cómo se encuentran los migrantes en cada uno de ellos?
El Centro Scalabrini para la Migración lleva mucho tiempo impartiendo programas de formación para capacitar a personas en el ministerio pastoral. A lo largo de los años, he tenido la suerte de conocer a muchos trabajadores pastorales, entre ellos hermanas. Por eso, ya tenía una idea muy clara del papel fundamental que desempeñan en toda Asia, tanto a nivel de apoyo como en liderazgo.
Este informe es, sin duda, fruto de un esfuerzo colectivo. Partimos de una lista de congregaciones femeninas facilitada por el dicasterio y nos pusimos en contacto con ellas. También llevamos a cabo nuestra propia labor de divulgación, solicitando recomendaciones a diversas redes. Las hermanas scalabrinianas de Manila, en particular la hermana Beth Pedernal, colaboraron dando a conocer el proyecto en Radio Veritas Asia y en diversas reuniones.
Asia es un continente inmenso y nos hubiera gustado abarcar más, pero el tiempo y los recursos eran limitados. Lo que aparece en el informe es, en realidad, solo la punta del iceberg. En definitiva, hemos recogido 23 iniciativas. A excepción del perfil de Talitha Kum a nivel asiático —que se basó en informes ya existentes—, los otros 22 perfiles se elaboraron a partir de entrevistas e intercambios de correos electrónicos. Posteriormente, compartimos cada perfil con las hermanas para que lo aprobaran. Fue una auténtica coproducción con las hermanas, el dicasterio y nuestros asistentes de investigación.
[Talitha Kum es la red mundial de congregaciones católicas que coordina la lucha contra la trata de personas, creada por la Unión Internacional de Superioras Generales.]
¿Podría compartir algunas de las principales conclusiones? ¿Cómo resumiría el papel de las religiosas católicas en Asia y la importancia de este informe?
Es importante destacar la labor de las religiosas porque supone una fuente de inspiración para otros. Muchas de sus iniciativas son ejemplos de buenas prácticas que podrían tenerse en cuenta a nivel mundial.
Para resumir lo más destacado: las hermanas se dedican a una gran variedad de tareas. En los países de destino, esto suele traducirse en servicios directos —clases de idiomas, asesoramiento, apoyo jurídico y formación continua sobre los derechos de los migrantes—. En un plano más distendido, organizan actividades recreativas y culturales. Esto es importante porque no se trata solo de los aspectos serios de la vida, sino también de hacerla más divertida y fomentar el diálogo cultural con las comunidades de acogida.
En cuanto a los países de origen, los ejemplos de Filipinas muestran iniciativas interesantes para apoyar a las 'familias que se quedan atrás'. En la migración laboral temporal, la mayoría de los trabajadores dejan atrás a sus familias. Esta separación a largo plazo suscita una preocupación real. En respuesta a ello, las iniciativas filipinas incluyen programas escolares dirigidos tanto a los hijos como a los padres de los migrantes.
En Nepal, Cáritas Nepal, dirigida por la hermana Cecilia [Shrestha], [de las Hermanas de San José de Cluny] promueve la reintegración sostenible para que las personas tengan un motivo para quedarse. También documentamos programas de medios de vida —especialmente para mujeres jóvenes y niñas— que ofrecen a las personas la opción de quedarse en lugar de verse obligadas a emigrar. Ofrecer oportunidades educativas es una forma importante de mejorar la situación de las mujeres dentro de sus familias y de la comunidad en general.
El informe refleja el ingenio, la generosidad, la dedicación y la competencia de las hermanas. Lo que hace que estos programas sean claramente católicos es el papel central que se otorga a la persona humana. Adoptan una visión integral de los migrantes, teniendo en cuenta sus múltiples necesidades, y hacen hincapié en la dimensión de fe a la hora de acompañarlos. Espero que este informe sirva de ventana a estas iniciativas; estoy segura de que hay muchas más que no hemos podido incluir.
[Cáritas es la confederación mundial de organizaciones caritativas y de desarrollo de la Iglesia católica; Cáritas Nepal es su organización miembro nacional.]
"Los migrantes pueden convertirse en agentes de cambio y también en nuestros aliados", afirma la investigadora laica Maruja B. Asis, al analizar el compromiso de las #HermanasCatólicas con los #migrantes en #Asia. #GSRenEspañol
Según el informe, parece que las religiosas católicas ya están haciendo mucho para influir en la migración en Asia. ¿Tiene esta influencia que ver con las propias órdenes religiosas? Y, en relación con esto: ¿qué más cree que podrían hacer la Iglesia católica y sus órdenes religiosas para facilitar y mejorar las condiciones de los migrantes?
Hemos constatado que la implicación de las religiosas se da a distintos niveles. Tomemos como ejemplo Talitha Kum, un proyecto intercongregacional global cuyos esfuerzos concertados contra la trata de personas son bien conocidos. Su actuación abarca desde el ámbito global hasta las bases.
Otras iniciativas las lleva a cabo una sola congregación. Por ejemplo, los centros scalabrinianos acompañan a estudiantes filipinos a Taiwán, y las Hijas de la Caridad de Filipinas ampliaron su ministerio para centrarse en las familias refugiadas.
No hay muchos refugiados en Filipinas, pero esto cubre una carencia en los servicios. Otros ejemplos a nivel de congregación son el apoyo que prestan las Hermanas de Notre Dame a familias multiculturales en Corea del Sur, y la labor de las Hermanas del Buen Pastor en Tailandia, ayudando a las víctimas de la trata a reconstruir sus vidas.
En otros casos, las hermanas forman parte del ministerio para migrantes de una iglesia local, enviadas por sus congregaciones para colaborar. Aunque pueda parecer una iniciativa individual, cuenta con el apoyo de la congregación. Algunos programas llegan a una amplia población, mientras que otros son a pequeña escala y se centran en unas pocas familias.
¿Qué más cree que pueden hacer estas congregaciones, las órdenes religiosas y la Iglesia para facilitar o mejorar las condiciones de los migrantes en Asia?
Se trata de qué más podemos hacer como comunidad y como Iglesia. Es importante compartir experiencias y aprender de lo que ha funcionado —y de lo que no—.
Podría haber una mayor coordinación entre las Iglesias de los países de origen y de destino. En toda Asia, nos enfrentamos a diversos perfiles migratorios: países de origen, de tránsito y de destino. Nuestra labor no consiste solo en acoger a los migrantes con auténtica hospitalidad, sino también en abordar el impacto de la migración en los países de origen, concretamente en las familias que se quedan atrás.
Es importante destacar que esta coordinación debe ir más allá de la Iglesia. Necesitamos tender puentes con otras partes interesadas, incluidas las instituciones gubernamentales, para ampliar el alcance de las iniciativas y lograr soluciones sostenibles y duraderas . Esto no debería ser tarea exclusiva de la Iglesia; es una labor de la sociedad en su conjunto. Es necesario que haya mucha más cooperación y sinergia.
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¿La diferencia entre las órdenes religiosas se traduce en una diferencia en su forma de relacionarse con los migrantes? ¿Los distintos grupos de hermanas actúan de manera diferente, o hay unidad dentro de esa diversidad?
La familia de misioneros scalabrinianos se distingue por tener como carisma específico la atención a los migrantes. Su fundador, san Juan Bautista Scalabrini, fue canonizado en 2022, y las hermanas scalabrinianas también cuentan con cofundadores: el venerable padre José Marchetti y la beata Assunta Marchetti. En cierto sentido, la atención a los migrantes forma parte de su ADN.
Esto surgió de un contexto histórico: Italia era un importante país de emigración hacia 1895, cuando Scalabrini era obispo de Piacenza durante la gran ola de emigración italiana hacia las Américas.
Lo que me parece interesante es que incluso las congregaciones que no tienen un carisma específico para los migrantes son capaces de leer los signos de los tiempos. Responden y acompañan a nuestros hermanos y hermanas migrantes, lo cual atribuyo a la forma en que actúa el Espíritu Santo. Si se tratara únicamente de una cuestión de carisma, solo los scalabrinianos estarían involucrados. Pero hay muchos otros que prestan asistencia a migrantes y refugiados, sobre todo teniendo en cuenta el carácter forzoso de la salida de los refugiados de sus países de origen.
Teniendo en cuenta los 23 casos que recoge el informe Ministerio con los Migrantes a cargo de las Hermanas Católicas en Asia [Migrant Ministry by Catholic Sisters in Asia], y su propia implicación con el Centro Scalabrini para la Migración, ¿cuál cree que es el papel del catolicismo, de la fe católica, a la hora de abordar la migración?
Creo que es fundacional. Se ajusta al mandamiento de Jesús de amarnos los unos a los otros, de ser un buen samaritano y de acoger al extranjero. La Iglesia católica ha ampliado este mensaje a través de su doctrina social sobre la migración.
Muchos no se dan cuenta de que la Iglesia cuenta con un rico acervo de reflexión sobre la migración que se remonta a la época del papa León XIII. No solo tenemos la dimensión de la fe, sino también la doctrina social, que reflexiona continuamente sobre lo que significa para nosotros el movimiento de personas y cómo debemos responder.
Otra ventaja es la forma en que están organizadas nuestras instituciones. Además de la doctrina social, que nos sirve de guía, contamos con estructuras flexibles que abarcan desde el ámbito universal hasta el de base, lo que nos ayuda a mantenernos organizados.
Pero lo más importante es el Espíritu que nos impulsa a actuar y a interpretar los signos de los tiempos. Nuestro mundo está en constante cambio, y hay quienes se encuentran en circunstancias más difíciles que otros.
Una lección que personalmente he extraído de este informe es que, aunque los migrantes puedan encontrarse en una situación de necesidad en algún momento, no permanecen en esa situación para siempre. Los migrantes pueden convertirse en agentes de cambio, y también en nuestros aliados a la hora de empoderar a otros.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 18 de septiembre de 2026.
