El Bridge Café de San Luis Obispo (California, Estados Unidos), que forma y da empleo a exreclusos, abrió sus puertas en febrero de 2023. Es un programa de Restorative Partners, fundado en 2011 por la hermana de San José de Carondelet Theresa Harpin. (Foto: cortesía de Restorative Partners)
El menú de la granja a la mesa y la práctica ubicación de The Bridge Café en la calle Higuera, en el centro de San Luis Obispo (California, Estados Unidos), atraen a la hora del almuerzo a clientes como jueces y abogados del complejo judicial del condado, situado a una manzana de distancia.
Como la cafetería forma y emplea a personas de la zona que estuvieron encarceladas, no es raro que los trabajadores se encuentren atendiendo a clientes que habían conocido antes en circunstancias muy distintas, explica la hermana de San José de Carondelet Theresa Harpin, directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro Restorative Partners, que abrió la cafetería en 2023.
Harpin recuerda haber visto a un fiscal de distrito que se acercó al mostrador a tomar un café y se encontró cara a cara con una mujer a la que había procesado y condenado a prisión por delitos relacionados con su adicción. Ahora está limpia, sobria y trabaja como camarera.
"La miró y le dijo: 'Bueno, ¿no es este un lugar mucho mejor para conocerse?’, recordó Harpin, quien añadió: " Vi cómo se le llenaban los ojos de lágrimas; le corrían por la cara mientras el fiscal tomaba su pedido y se marchaba".
"Le pregunté cómo fue ese momento para ella, y me dijo: 'Me vio como un ser humano, no como era en mi peor día. Vio que soy más que eso'. Más tarde, le pregunté al abogado qué le había parecido el encuentro, y me dijo: "En mi trabajo, nunca vuelvo a ver a muchas de las personas [que enjuicio] en el tribunal. Esta vez, pude ver el fruto de mi trabajo'", relató la religiosa.
Cambiar la vida de quienes han pasado por el sistema de justicia penal —y modificar la percepción pública de la rehabilitación— es el objetivo de Restorative Partners, fundada en 2011 por Harpin, activista de larga trayectoria y miembro de su congregación desde hace más de 40 años.
En una cafetería de California, exreclusos preparan café y reconstruyen su vida. La hna. Theresa Harpin lidera Restorative Partners, un programa de segunda oportunidad tras la cárcel. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol #EEUU
Restorative Partners ofrece programas educativos y de intervención para reclusos adultos y menores de cárceles y prisiones. También proporciona ayuda práctica a hombres y mujeres recién liberados que intentan recorrer el camino de la reinserción en la sociedad.
"Una pena de prisión no debería ser un castigo para toda la vida", dijo Harpin, quien señaló que los antecedentes penales pueden afectar a alguien que intenta obtener una licencia profesional, un préstamo o un seguro, continuar sus estudios, adoptar un niño o inscribirse como voluntario. Aunque la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos señala que un patrón que tome decisiones de contratación basadas en los antecedentes penales de una persona puede, en algunos casos, infringir la ley federal, no suelen estar obligados a revelar los motivos por los que se ha rechazado a alguien para un puesto de trabajo.
Harpin afirma que muchos empresarios no pueden pasar por alto los antecedentes penales de un solicitante.
"[Los reclusos] que trabajaban en las cocinas de las cárceles, algunos de los cuales recibían formación o la certificación ServSafe (certificación de manipulador de alimentos a través de la Asociación Nacional de Restaurantes), eran puestos en libertad, pero no conseguían trabajo. ¡Qué desaprovechamiento!", dijo Harìn y agregó: "Descubrimos que una empresa social como The Bridge Café era otra forma de crear empleo y poner cara real a quienes habían trabajado tras los muros de la cárcel y las puertas de la prisión de cara al público".
Harpin localizó un edificio que podría utilizarse para la cafetería, solicitó financiación al condado y recurrió al Cuesta College local para diseñar un programa integral que permitiera a los delincuentes recién liberados que se matriculasen como alumnos acceder más rápidamente a la formación, a un certificado culinario y a un puesto de trabajo.
Jason Hunter, director general y chef de The Bridge Café en San Luis Obispo, California, Estados Unidos, pasó casi una década en el centro de justicia penal. (Foto: cortesía de Restorative Partners)
Del ejército a la cárcel, y de la cárcel a la cocina
Graham Yates, instructor culinario en Cuesta, dijo que el programa de capacitación de cinco meses cubre temas que incluyen seguridad en la cocina, habilidades con el manejo de cuchillos, horneado, métodos de cocción y técnicas de emplatado. Estimó que desde 2022 ha enseñado a 15 estudiantes de Restorative Partners (RP) que han recibido certificados.
"Los estudiantes de RP están agradecidos por la oportunidad, deseosos de aprender y entusiasmados con su futuro", dijo Yates.
El chef y director general de The Bridge Café Jason Hunter da su toque personal al menú, que incluye quiche [tortilla] casera y bollos recién horneados. También forma a los cocineros y panaderos del restaurante. Tras casi una década en el sistema de justicia penal, está aprovechando al máximo una segunda oportunidad.
A los 20 años, Hunter se alistó en el ejército. Fue destinado a Somalia e Irak, donde sufrió un atentado que le dejó secuelas físicas y emocionales. Una vez licenciado, se aficionó a las drogas y las vendía para mantener su adicción, según declaró.
En cinco años había sido detenido dos veces, y condenado primero a un año y luego a tres. En su tercera condena, se enfrentaba a una docena de delitos graves. La perspectiva de pasar más tiempo entre rejas le resultaba insoportable. Un encuentro casual con Harpin en un servicio religioso en prisión le hizo darse cuenta de que su adicción estaba coartando su libertad. Tras su puesta en libertad, Restorative Partners le ayudó a pagar su formación culinaria y le contrató en la cafetería.
Hunter, que dijo llevar 11 años 'limpio', consiguió que se borraran de su historial sus delitos graves y ha solicitado al tribunal el indulto del gobernador.
"Somos personas como ustedes", dijo, en referencia a los delincuentes excarcelados que intentan vivir y trabajar en la comunidad. "Simplemente hemos tomado algunas malas decisiones en la vida, pero las personas que sufren adicción se recuperan. Yo soy un ejemplo vivo", apuntó.
Más que una cafetería, una red de reinserción
Además de la cafetería, Restorative Partners también ofrece oportunidades laborales con un programa de formación en instalación solar a través de GRID Alternatives, una organización sin ánimo de lucro con sede en California. Desde su creación, Restorative Partners ha trabajado con grupos comunitarios, universidades, empresas, otros grupos religiosos y organizaciones gubernamentales, como la oficina del sheriff y el departamento de libertad condicional de San Luis Obispo.
Cindy Ayala, directora de la misión e implementación de justicia restaurativa de Restorative Partners, dijo que la colaboración con organismos gubernamentales locales, del condado y estatales permite el acceso a lugares como Juvenile Hall, un centro de detención del condado para jóvenes —donde Restorative Partners gestiona 18 programas— y la Men's Colony de California, una prisión estatal donde la organización trabaja con una organización sin ánimo de lucro con sede en Los Ángeles, Healing Dialogue and Action, para impartir un curso de 16 semanas que ayuda a los presos a analizar los motivos que les llevaron a la cárcel y el impacto de sus delitos en las víctimas.
La colaboración de Restorative Partners continúa durante la fase de reinserción de las personas, complementando o mejorando los servicios existentes en esos organismos y, a menudo, prestando servicios que no ofrecen los programas estatales o del condado, en los que los departamentos penitenciarios tienden a centrarse más en el castigo que en la rehabilitación.
"El comentario de un participante en RP fue que los programas dentro de la cárcel se detienen cuando alguien queda en libertad", dijo Harpin, "pero RP sigue acompañando a la persona después de esa liberación".
Además de la cafetería, Restorative Partners también ofrece oportunidades laborales con un programa de formación en instalación solar a través de GRID Alternatives, una organización sin ánimo de lucro con sede en California. Desde su creación, Restorative Partners ha trabajado con grupos comunitarios, universidades, empresas, otros grupos religiosos y organizaciones gubernamentales, como la oficina del sheriff y el departamento de libertad condicional de San Luis Obispo.
Cindy Ayala, directora de la misión e implementación de justicia restaurativa de Restorative Partners, dijo que la colaboración con organismos gubernamentales locales, del condado y estatales permite el acceso a lugares como Juvenile Hall, un centro de detención del condado para jóvenes —donde Restorative Partners gestiona 18 programas— y la Men's Colony de California, una prisión estatal donde la organización trabaja con una organización sin ánimo de lucro con sede en Los Ángeles, Healing Dialogue and Action, para impartir un curso de 16 semanas que ayuda a los presos a analizar los motivos que les llevaron a la cárcel y el impacto de sus delitos en las víctimas.
La hermana de San José de Carondelet Theresa Harpin habla en un acto de recaudación de fondos para Restorative Partners en agosto. Esta organización sin ánimo de lucro de California colabora con empresas, organismos públicos y otras organizaciones para cambiar la vida de quienes han pasado por el sistema de justicia penal de Estados Unidos. (Foto: cortesía de Restorative Partners)
La colaboración de Restorative Partners continúa durante la fase de reinserción de las personas, complementando o mejorando los servicios existentes en esos organismos y, a menudo, prestando servicios que no ofrecen los programas estatales o del condado, en los que los departamentos penitenciarios tienden a centrarse más en el castigo que en la rehabilitación.
"El comentario de un participante en RP fue que los programas dentro de la cárcel se detienen cuando alguien queda en libertad", dijo Harpin, "pero RP sigue acompañando a la persona después de esa liberación".
Los organismos estatales y del condado remiten los casos a Restorative Partners, y los clientes firman un formulario de autorización que permite al personal trabajar como "un equipo interdisciplinar" con agentes de libertad condicional, profesionales de la salud mental u otras personas relacionadas con su puesta en libertad, con el fin de elaborar planes de reinserción individualizados, explicó Ayala.
Los planes abordan en primer lugar necesidades básicas como un lugar donde vivir, un empleo y los documentos necesarios para trabajar, dijo. Los programas abordan cuestiones como el control de la ira, la prevención de la violencia doméstica y cursos sobre el abuso de sustancias. Un curso básico de finanzas ayuda a las personas a elaborar un presupuesto, abrir una cuenta bancaria, comprender el crédito o crear una pequeña empresa.
En el centro de acogida de Restorative Partners, cualquier persona que haya pasado por el sistema de justicia penal puede recibir ayuda para cosas como obtener un documento de identidad, preparar un currículum, hacer simulacros de entrevistas e incluso talleres para aprender habilidades sociales.
"Nos hemos dado cuenta de que a veces hace falta mucha tutoría y ayuda", explica Ayala. "Tuve un hombre que había estado encarcelado durante muchos años, fue puesto en libertad y fue a la tienda de comestibles a hacer la compra. Me dijo: 'Ya no hay cajeros. Ahora todo son máquinas'. Mi carro estaba lleno y vi que tendría que hacerlo yo mismo. Me dio un ataque de pánico. Dejé el carro y salí de la tiend'", agrega.
"Encarcelamos durante muchos, muchos años y luego esperamos que la gente tenga las habilidades necesarias cuando sale. Y si no invertimos en hacer esos esfuerzos, es cuando vemos que la tasa de reincidencia aumenta porque la gente se siente abrumada. Definitivamente se ve el impacto de un enfoque restaurativo frente a un enfoque tradicional, y las estadísticas lo demuestran", dijo.
En un informe anual de 2020, Restorative Partners señaló que, mientras que la tasa de reincidencia de California es del 50 %, según el sitio web del auditor del estado de California, la tasa de reincidencia de los delincuentes liberados que pasan por su propio programa es del 12 %.
El mismo informe también señalaba las estadísticas de la Oficina del Analista del Legislador de California, un asesor fiscal y político no partidista, que muestran que el coste de un año en una prisión de California es de 81 203 dólares. El coste de un año de participación en un programa de Socios Restaurativos es de 33 361 dólares.
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Los retos que quedan por delante
Ayala dijo que Restorative Partners, que obtiene financiación de una mezcla de contratos gubernamentales, subvenciones y recaudación de fondos, se enfrenta a retos futuros para la población a la que atiende.
"Hay más problemas de salud mental entre nuestros clientes, y no creemos que eso vaya a cambiar pronto", afirma y añade: "Yo diría que la vivienda asequible es casi un problema mayor que el empleo. Podemos conseguirles trabajo, pero si ganan el salario mínimo, no hay forma de que puedan vivir aquí en San Luis Obispo; cada vez es más difícil".
Cuando se trata de delincuentes en el sistema de justicia penal, la opinión pública puede ser contradictoria, o incluso inexistente.
La hermana de San José de Carondelet Suzanne Jabro trabajó con Harpin en 2006 en un programa que llevaba a los niños a ver a sus padres encarcelados. Jabro, fundadora de Border Compassion, un grupo de voluntarios que reúne a comunidades interreligiosas con solicitantes de asilo en la frontera de California, dijo que la indiferencia es la enfermedad de la sociedad.
"Mucha gente no quiere la carga de saber. No quieren acercarse demasiado a donde les afecta. Sin embargo, si lo haces, te cambia", afirmó.
Harpin dijo que muchos delincuentes que han causado daños han sido ellos mismos perjudicados por la indiferencia, la negligencia y los malos tratos.
"Prácticamente en el 99,9 % de estos casos, he conocido al niño traumatizado que hay dentro de estos adultos, y nadie se ocupaba de ello. El sistema de justicia penal busca agarrarlos, ficharlos y olvidarlos. Son seres humanos sin la preparación, la educación y la crianza que damos por sentadas en nuestras vidas porque somos privilegiados. Pero cuando ves a través de los ojos de otro hermano o hermana, eso para a la gente en seco", indicó.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 11 de noviembre de 2024.
