¿Cómo han pasado de ser figuras respetadas a sentirse relativamente insignificantes? Los desafíos del envejecimiento, la disminución de su número, la dificultad para atraer nuevas vocaciones y el cuestionamiento de su papel después del Concilio Vaticano II son algunas de las complejidades de la vida consagrada abordadas por la Hna. Judith Shaeffer, quien argumenta que las hermanas no solo deben afrontar la incertidumbre sobre su futuro, sino también 're-imaginar' su identidad en una Iglesia en donde lo normal es la transición en vez de la estabilidad.