Un nuevo paradigma llama a nuestra puerta

Todo este proceso de ir siendo bisagra ocurre  despacio, al ritmo de la Ruah.  Estamos inmersos en un kairós: tiempo de Dios, sin la urgencia del tiempo cronológico que nos empuja, nos apremia, exigiendo respuestas. (Foto: Pixabay/Manolo Franco)

(Pixabay/Manolo Franco)

por Magda Bennásar

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Nota de la editora: 'Vida Religiosa en Evolución', nueva serie de Global Sisters Report, explora cómo las hermanas católicas se están adaptando a las realidades de las congregaciones en transición y a las nuevas formas de vida religiosa. Aunque escribimos a menudo sobre estas tendencias, esta serie en particular se enfocará con más detalle en las esperanzas de las hermanas para el futuro.

"Mira que estoy a la puerta llamando: si una me oye y me abre, entraré en su casa y cenaremos juntas": (Apocalipsis 3, 20)

Todos los martes a las 8 p. m. ofrecemos una sesión de meditación en silencio seguida de una lectura orante de un texto bíblico (Lectio Divina) online. En las últimas semanas, orando la Palabra con la comunidad internacional, he recibido el regalo de una palabra y una sugerencia: "Sé bisagra".    

Al observar la realidad de la vida consagrada y escuchar a las personas y al Espíritu, escucho este ¡toc, toc! a la puerta de mi imaginación, de mi corazón, de mi creatividad, y de mi compromiso que me dice: "Es momento de facilitar y acompañar el resurgir de un nuevo modelo de vida consagrada".  

Pienso que es tiempo de evolucionar, de escuchar el suave golpe de la Ruah en la puerta deseando entrar y compartir la mesa de nuestros miedos, nuestras dudas y también nuestros sueños; ella desea compartir el pan ganado con nuestro trabajo, habitar un piso alquilado como toda persona normal u ordinaria y vivir sin privilegios.

"El modelo de vida consagrada ligada a una institución es obsoleto. El modelo de ministerios del pasado, que estuvo presente en la fundación de muchas congregaciones, necesita una actualización urgente": Hna. Magda Bennásar

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La Ruah nos sumerge en la realidad de las personas a las que somos enviadas, guiándonos en una travesía que nos lleva a dejar de 'hacer por ellas' a 'ser y vivir como ellas'. Durante esta transición, abandonamos los rasgos distintivos y abrazamos una vida evangélica inspirada por nuestra vocación original, ahora renovada.

¿Comprendo el momento histórico en el que vivo y los pasos necesarios para adaptarme  a la realidad actual?

Me siento como un gusano dentro del capullo. No  puedo poner nombre a lo que experimento, a esta sensación de vértigo por dentro. Al igual que el gusano, he dejado de ser lo que solía ser y ahora espero a oscuras y sola la lenta metamorfosis. Este proceso puede durar un tiempo largo hasta que despacio, muy despacio, empiece a vislumbrar algo de luz, algo de futuro, alguna indicación interior. Esta imagen me habla profundamente y expresa la situación en la que muchas religiosas nos encontramos.

Todo este proceso de ir siendo bisagra ocurre despacio, al ritmo de la Ruah. Estamos inmersos en un kairós: tiempo de Dios, sin la urgencia del tiempo cronológico que nos empuja y apremia exigiendo respuestas. 

"Al igual que el gusano, he dejado de ser lo que solía ser y ahora espero a oscuras y sola la lenta metamorfosis": Hna. Magda Bennásar sobre los cambios en la vida consagrada y sus desafíos. (Foto: Pixabay/Logga Wiggler)

(Pixabay/Logga Wiggler) 

Según el diccionario: "Se denomina bisagra a un objeto formado por dos piezas que tienen un eje común, el cual les permite moverse uniendo así a los dos elementos". 

Tú y yo somos bisagras conectando el pasado y el futuro en nuestras comunidades. Tal vez, para evolucionar hacia un modelo futuro que sea menos rígido y más relacional, menos estructurado y más profético, necesitemos reflexionar usando esta imagen y preguntarnos qué quiero rescatar del pasado y qué necesito incorporar urgentemente para poner el ladrillo del momento actual en nuestro proceso hacia una vida consagrada que tenga sentido hoy. 

Soy consciente de que hablo en singular, porque entiendo que esta transformación empieza en cada persona. Renovar nuestra mente y corazón no se logra en grupo; es la llamada a la puerta a cada una de nuestras vidas la que dará forma a un nuevo modelo de vida consagrada.

La bisagra está centrada en su eje, firmemente clavado, lo que permite un movimiento continuo de un lado a otro. 

No se trata de desechar el pasado sino de estar firmemente ancladas en el Espíritu de Jesús resucitado, en continua evolución, abriéndonos a rescatar lo fundacional y fundamental del pasado para así recrear nuestra historia.

Se dice fácil, pero hacerlo, es una tarea de gigantes de espíritu. Cuesta dejar lo de siempre, cuesta dar el primer paso, cuesta salir al encuentro de las personas cuando antes eran ellas las que nos buscaban a nosotras.

"Tú y yo somos bisagras conectando el pasado y el futuro en nuestras comunidades. Tal vez, para evolucionar hacia un modelo futuro que sea menos rígido y más relacional, menos estructurado y más profético (…)": Hna. Magda Bennásar

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Este es el camino de la evolución, del proceso gradual. Significa dejar atrás las redes del capullo de seda, en el que tal vez algunas estamos medio escondidas, para finalmente salir a la luz.

No olvidemos que el aceptar el proceso y mantenernos en el capullo —haciendo de bisagras, sin vislumbrar hacia dónde nos dirigimos— nos proporciona alas; alas preciosas de mariposa, capaces de volar en nuestros tiempos de silencio oracional, entrando y saliendo del corazón del Resucitado hacia aquellos que esperan ser levantados de su sinsentido.

Estoy convencida de que nos entregamos a fondo cuando conectamos con ese eje firme, la Ruah, que nos mantiene ancladas y nos permite la deconstrucción y la reconstrucción. En mi caso, me ha ayudado, en comunidad, utilizar las nuevas tecnologías para la evangelización desde mi carisma original: orar y predicar.

Compartimos la Palabra, estudiada y orada, utilizado plataformas como Zoom y WhatsApp; nos apoyamos en mensajes de audio. No solo compartimos la Palabra sino también el silencio, al ofrecer espacios de acompañamiento en el silencio online y presencial. Esta labor supone una preparación más intensa ya que todo queda grabado, pero el esfuerzo merece la pena. Es fascinante ver cómo a un Zoom se puede conectar cualquier persona de cualquier país en cualquier momento y los mensajes de audio los puede escuchar la hermana mayor en su lecho, la joven en misiones, la que conduce durante horas o la que pasea orando.

La primera vez que ofrecimos la Pascua online durante la pandemia de COVID, tuvo más de cinco mil participantes, en contraste con el pequeño grupo presencial de 20 personas. Esto nos cuestiona como comunidad y nos anima a replantearnos otro modo de trabajar; supone también emprender otros estudios y adaptarnos de maneras diferentes.  

"El ¡toc, toc! de la Ruah es suave y está ahí en la puerta, a la espera. ¿De qué? ¿A qué debo abrirme o a qué deberíamos abrirnos [las mujeres de la vida consagrada]?": Hna. Magda Bennásar 

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Podemos ofrecer cursos sobre los Evangelios de Marcos o Juan, enfocándonos en la práctica de la oración y en la integración de valores ecologistas y el amor por la Tierra. Este enfoque nos desafía a renovar tanto nuestra teología como nuestra eclesiología, día tras día. Ofrecer el curso online ha demostrado tener un mayor impacto, llegando incluso a lugares recónditos.

Además, mantener nuestro blog bien nutrido es crucial. Diariamente personas buscan sentido en él, lo que me indica la importancia de hacer el trabajo de bisagra al acercarnos a los textos sagrados y de conectamos con ellos con la mirada de hoy, escribiendo de manera que la Palabra pueda ser comprendida y aplicada en la vida cotidiana.

GSR me ha brindado el estímulo para escribir más y mejor, así como para fomentar entre nosotras, las religiosas, no solo el compartir lo que hacemos, sino también quiénes somos y cómo estamos viviendo el proceso de metamorfosis hacia la luz.

"Este es el camino de la evolución [de la vida consagrada], del proceso gradual. Significa dejar atrás las redes del capullo de seda en el que tal vez algunas estamos medio escondidas para finalmente salir a la luz": Hna. Magda Bennásar

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¡Qué distinto es hacer una traducción a orar con el texto que alguna de ustedes ha escrito, tratando de transmitir el espíritu del ministerio que nos cuenta! Muchas veces, después de traducir alguna columna, he quedado tan impactada que en mi oración no puedo encontrar más Palabra y la de ustedes se vuelve la Palabra hecha carne. Por todo ello les agradezco a las que se animan a escribir, porque transmiten vida.

La comunidad a la que pertenezco, Sisters For Christian Community (Hermanas Para la Comunidad Cristiana), surgió de un grupo de mujeres que tuvieron la valentía de escribir su propia historia.

Estas hermanas, religiosas de diferentes congregaciones, ante la enorme tarea encomendada por el Concilio Vaticano II de actualizar (aggiornamento) la vida consagrada al momento histórico, actuando como bisagras, iniciaron un nuevo modelo de congregación, libre de institucionalismos, propiedades y jerarquías. Al ser ecuménicas y no canónicas, pudieron así elegir el modelo de organización interna y estructura.  

Tal vez un modelo relacional e interpersonal, basado en la búsqueda conjunta de un camino, sea el primer paso hacia esa urgente evolución que nos viene empujando, como criatura que quiere nacer y necesita abrirse paso. Para lograrlo, tenemos que dilatar, abrir y luchar por la vida.