Cristo caminando sobre el agua, óleo de Julius Sergius von Klever, alrededor de 1880. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«En seguida, obligó a los discípulos que subieran a la barca y pasaran antes que él a la otra orilla, mientras él despedía a la multitud. Después, subió a la montaña para orar a solas. Y al atardecer, todavía estaba allí, solo. La barca ya estaba muy lejos de la costa, sacudida por las olas, porque tenían viento en contra. A la madrugada, Jesús fue hacia ellos, caminando sobre el mar. Los discípulos, al verlo caminar sobre el mar, se asustaron. "Es un fantasma", dijeron, y llenos de temor se pusieron a gritar. Pero Jesús les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman. Entonces Pedro le respondió: "Señor, si eres tú, mándame ir a tu encuentro sobre el agua". "Ven", le dijo Jesús. Y Pedro, bajando de la barca, comenzó a caminar sobre el agua en dirección a él. Pero, al ver la violencia del viento, tuvo miedo, y como empezaba a hundirse, gritó: "Señor, sálvame". En seguida, Jesús le tendió la mano y lo sostuvo, mientras le decía: "Hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?". En cuanto subieron a la barca, el viento se calmó. Los que estaban en ella se postraron ante él, diciendo: "Verdaderamente, tú eres el Hijo de Dios" » (Mateo 14, 22-33).
El Evangelio de hoy nos presenta a un Jesús que se retira a orar una vez terminado su encuentro con la multitud. Misión y diálogo con el Padre van de la mano en su vida. Posteriormente, retoma su tarea yendo al encuentro de los discípulos, quienes ya iban en la barca tal y como él les había ordenado.
La barca estaba siendo sacudida por la fuerza de las olas y los discípulos temían. En medio de esa angustia, Jesús fue hacia ellos caminando sobre las aguas, pero no lo reconocieron. Creyendo que era un fantasma, comenzaron a gritar.
La teóloga Consuelo Vélez reflexiona sobre el pasaje de Pedro caminando sobre las aguas y sostiene que hoy Jesús invita a superar la duda con fe y el miedo con confianza. #EvangelioDelDomingo #AlPartirElPan #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
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Entonces, Jesús les reveló su identidad, y Pedro tomó la palabra para pedirle que lo mande a ir hacia él. Así lo hizo Jesús y Pedro comenzó a caminar sobre las aguas al igual que Jesús. Sin embargo, el mismo Pedro, quién ya había confesado a Jesús como el Hijo de Dios en el texto en el que Jesús pregunta: “¿Quién dices que soy yo?”, en este momento duda y comienza a hundirse. De ahí el reproche de Jesús: “Hombre de poca fe, ¿por qué has dudado?”.
Esta escena nos muestra la fragilidad de Pedro, quien será protagonista de la Iglesia de los orígenes, mostrando que el valor no está en la perfección de su respuesta sino en la capacidad de levantarse siempre de nuevo. El texto no nos dice nada más sobre Pedro, pero conocemos que volverá a dudar en otros momentos, incluso a negarlo, pero, como ya dijimos, volverá a confiar y llegará a ser “piedra” de la Iglesia. Por su parte, los otros discípulos reconocerán a Jesús, confesándolo como Hijo de Dios.
El énfasis de este pasaje no está en el poder de Jesús de calmar las aguas sino en la llamada a superar la duda con la fe y el miedo con la confianza. Por lo tanto, este Evangelio nos invita a levantarnos todas las veces que sea necesario y a aumentar nuestra confianza, porque nuestro Dios nunca defrauda.
Finalmente, la actitud de oración de Jesús, como lo muestra este Evangelio, nos invita a fortalecer nuestra vida de encuentro con Dios, de donde brota la fe, el amor y la esperanza. Pidamos saber confesar a Jesús como Hijo de Dios de manera que muchos puedan confesarlo como lo hicieron los discípulos en este pasaje.
