![La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll encabezaron una procesión de migrantes por Nogales, Sonora, México, para celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado el 29 de septiembre de 2024. (Foto: cortesía Kino Border Initiative) La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll encabezaron una procesión de migrantes por Nogales, Sonora, México, para celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado el 29 de septiembre de 2024. (Foto: cortesía Kino Border Initiative)](/files/2025-06/De%20Bruin%20migrants%201b.jpg)
La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll encabezaron una procesión de migrantes por Nogales, Sonora, México, para celebrar la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado el 29 de septiembre de 2024. (Foto: cortesía Kino Border Initiative)
El 3 de marzo [de este año], el papa Francisco (†) declaró que los migrantes del mundo son "misioneros de la esperanza", un título empoderador y el tema de la 111.ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, que se celebrará los días 4 y 5 de octubre de 2025. Esto contrasta radicalmente con el discurso deshumanizador que encontramos en la actual administración Trump.
Como misioneros de la esperanza, los migrantes son reconocidos y celebrados por su resiliencia, su valentía y su fe. "Son testigos de la esperanza en el futuro a pesar de las dificultades. Es la esperanza de una felicidad más allá de las fronteras lo que les lleva a confiarse totalmente a Dios", afirmó el Dicasterio para el Servicio de la Pastoral de la Ciudadanía y los Migrantes en su boletín diario del 3 de marzo.
Fui testigo de esa esperanza cuando, en septiembre de 2024, viajé a Nogales, Sonora (México), para colaborar con Catholic Sisters Walking with Migrants, un programa financiado por la Fundación Conrad N. Hilton y administrado a través de la Kino Border Initiative [Iniciativa Fronteriza Kino]. (La Fundación Hilton es uno de los principales financiadores de Global Sisters Report y Global Sisters Report en español).
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Tras haber terminado cuatro mandatos como líder de mi congregación, las Hermanas de San Francisco de Asís, en Milwaukee, me enteré de la oportunidad de acompañar a familias que buscaban asilo en la frontera de Arizona, a una hora al sur de Tucson. Reflexioné y recé sobre esta singular llamada al servicio, ya que llevaba tiempo observando en las noticias lo que estaba sucediendo en la frontera y quería ayudar a las personas que habían tenido que huir de sus hogares con la esperanza de encontrar un lugar en Estados Unidos donde poder vivir en seguridad y criar a sus familias.
Entonces, una amiga me envió una cita de Lilla Watson, una mujer aborigen de Australia que explicaba [qué hacer] a las personas bienintencionadas que acudían allí para ayudar: "Si vienes aquí a ayudarme, estás perdiendo el tiempo. Pero si has venido porque tu liberación está ligada a la mía, entonces trabajemos juntas". Esta cita me conmovió profundamente, ya que yo también creía que mi liberación estaba ligada a la de los migrantes, y que mientras ellos no fueran libres, yo tampoco lo sería. Decidí solicitar el programa, no para servir, sino, como decía Lilla, "para trabajar juntas".
Al llegar me sentí abrumada al conocer el trauma que habían sufrido las personas migrantes, principalmente las solicitantes de asilo, antes de llegar a la Kino Border Initiative. Al mismo tiempo, me maravilló que su fe pudiera ser tan fuerte y resistente y que pudieran estar tan agradecidos por todo. Mi fe se profundizó gracias a su ejemplo.
![La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll con otras personas repartiendo agua y comida en el desierto de Sonora, cerca de Arivaca, Arizona. (Foto: cortesía Kino Border Initiative). La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll con otras personas repartiendo agua y comida en el desierto de Sonora, cerca de Arivaca, Arizona. (Foto: cortesía Kino Border Initiative).](/files/styles/article_one_third_width/public/2025-06/De%20Bruin%20migrants%202.jpg?itok=gzZhF4EW)
La Hna. Diana De Bruin, de la Congregación de San Francisco de Asís, Milwaukee [Estados Unidos], y la hermana dominica Gemma Doll con otras personas repartiendo agua y comida en el desierto de Sonora, cerca de Arivaca, Arizona. (Foto: cortesía Kino Border Initiative).
Un ejemplo que presencié en múltiples ocasiones fue la importancia de que las familias permanecieran juntas, un tema que preocupa mucho a la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y que se destaca en un informe conjunto publicado recientemente, en el que se señala que "uno de cada cinco católicos es vulnerable a la deportación o podría ver a un miembro de su familia deportado, a menos que se produzcan cambios en la legislación o en las políticas", según OSV News.
La primera semana que estuve en Kino Border Initiative conocí a dos gemelos de 16 años que llevaban 10 días viviendo en el centro. Me impresionó mucho su compromiso de permanecer juntos como familia, pasara lo que pasara. Formaban parte de una familia de cinco miembros y dijeron que, a pesar de todas las dificultades que había atravesado su familia, volverían a hacerlo para permanecer juntos.
Para mí era importante transmitir cariño y compasión mientras trabajaba en Kino Border Initiative. Intenté ser creativa para salvar la barrera del idioma y ser consciente de mi propia pobreza como hablante nativa de inglés en un entorno hispanohablante. Estudié español antes de mudarme a Nogales y enseguida tuve mi teléfono a mano, leyendo una aplicación que traducía en tiempo real lo que se decía en una conversación en la que solo se hablaba español. Sé lo importante que es que alguien los trate con dignidad y me esforcé por comunicárselo a las personas con las que me encontraba allí.
Recuerdo que, hacia el final de mi programa de un mes, solía decirles a los demás: "Tú vales", que significa: "Tú importas". También les decía: "Cuando tú no eres libre, una parte de mí tampoco lo es". Sé que les llegaba al corazón por la expresión de sus rostros. Esperaba que el cariño que les había mostrado y la compasión que sentía por ellos continuaran con estas familias cuando se marcharan de Kino Border Initiative.
Pude despedirme, recuerdo, de cuatro familias en diferentes momentos durante el mes que estuve allí. Con cada una de ellas recé, las bendije y las abracé. Ellas me abrazaron como si nunca fueran a soltarme. Todavía puedo ver sus caras antes de salir del centro. Llevo esa experiencia en mi corazón. Creo que lo haré para siempre. Viven dentro de cada migrante y refugiado que conozco en Milwaukee.

La Hna. Diana De Bruin, de las Hermanas de San Francisco de Asís, Milwaukee, y la hermana dominica Gemma Doll dejan agua y comida en el desierto de Sonora, junto a una ruta que sospechan es utilizada por migrantes. (Foto: cortesía Kino Border Initiative)
Actualmente acompaño a personas a través del Ministerio de Migrantes de la parroquia St. Elizabeth Ann Seton en New Berlin, Wisconsin, visitando el centro de detención del estado y apoyando a los migrantes en Catholic Charities de Milwaukee. Ayudo a rellenar documentos legales, a elaborar planes para padres que se enfrentan a una posible deportación y a garantizar que conocen sus derechos en Wisconsin. Hago lo que puedo para ayudar a las personas de esta ciudad a sentirse seguras, libres y en paz. Mi libertad sigue ligada a la suya. Probablemente nunca volveré a ver a los migrantes con los que estuve en Kino Border Initiative, pero siento que son mi familia de una manera muy especial.
Evangelizada por los misioneros de la esperanza que conocí en Kino Border Initiative, trato de continuar la misión del programa Catholic Sisters Walking with Migrants en Milwaukee. Mi esperanza es que los migrantes y refugiados sean tratados con dignidad, amabilidad y compasión, y que algún día vivan entre nosotros libremente como amigos, vecinos y conciudadanos sin temor a ser deportados. Espero que puedan criar a sus familias con paz, seguridad y felicidad.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 30 de enero de 2025.