Las lecturas del Miércoles de Ceniza parecen contradecirse: Joel llama al llanto y al ayuno, mientras Jesús invita a la discreción, la generosidad y hasta a perfumarse. ¿A quién escuchamos? La Hna. Carol Regan propone que no hay que elegir, sino aprender a vivir la Cuaresma escuchando ambas voces. "Como Joel, oremos por el pecado en el mundo (...). Y junto con Jesús, oremos agradeciendo el regalo de la vida", escribe.