El equipo de la Clínica Santa Teresita, administrada por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, en Creel, Chihuahua, México. El complejo asistencial del que forma parte benefició en 2025 a más de 48 mil personas en 13 municipios de la Sierra Tarahumara. (Foto: Eduardo Cordero)
Nota de la editora: Este reportaje es la tercera de tres entregas de la serie Tesoros de la Tarahumara, que versa sobre la vida y el legado de las congregaciones religiosas femeninas en la Sierra Tarahumara, México.
Una adulta mayor rarámuri con tuberculosis es trasladada en una ambulancia del Hospital de la Tarahumara de Sisoguichi al Hospital General Doctor Ramírez Topete, en Ciudad Cuauhtémoc, Chihuahua, México. La acompaña una menor de 16 años, su nieta, que usa un cubrebocas. La anciana debe permanecer en aislamiento debido al riesgo de transmisión aérea de la enfermedad.
"Aquí el rarámuri a esa edad ya es un adulto que tiene y debe hacerse responsable de alguien. Son mundos distintos [al de nosotros]; los rarámuris a temprana edad ya son responsables. Ella debe ser la encargada para el cuidado de la abuela", dice la hermana María de la Luz González Mejía, de las Hijas Mínimas de María Inmaculada.
La religiosa es enfermera y directora académica de la Escuela de Enfermería Pablo de Anda No. 3, adscrita al Hospital de la Tarahumara. También participa en los traslados nocturnos de pacientes y desempeña otras tareas dentro del hospital, mientras divide su tiempo con su vida como consagrada.
La paciente no responde al tratamiento; tiene problemas de coagulación. La tuberculosis es una enfermedad prevenible y tratable, pero difícil de contener en contextos de extrema pobreza. Hasta mayo de 2026, Chihuahua registró 408 casos: 53 de ellos terminaron en muertes, de acuerdo con medios locales.
En la Sierra Tarahumara, varias instituciones vinculadas a religiosas han sido parte de la atención médica de la población: el Hospital de la Tarahumara (fundado en 1947), en Sisoguichi, atendido por las Hijas Mínimas de María Inmaculada; la Clínica San Carlos, en Norogachi, fundada en 1961 por las Hermanas de la Caridad de San Carlos Borromeo; y la Clínica Santa Teresita, en Creel, fundada en 1964 por el jesuita Luis Verplancken. Estos centros integran una red de atención que combina servicios médicos, prevención y acompañamiento.
En la #SierraTarahumara, #HermanasCatólicas atienden hospitales y clínicas donde faltan médicos y agua: trasladan pacientes, dan medicinas gratis y impulsan la medicina tradicional rarámuri. #GSRenEspañol #México #TesorosDeLaTarahumara
Norogachi: medicinas gratuitas y un plato de comida
"Nos ha tocado gente que solo se le ven los ojos, por las llagas", dice Alejandra Alpuche, hermana de la Caridad de San Carlos Borromeo, superiora, enfermera y directora de la Clínica San Carlos, ubicada en Norogachi.
En esta población, las religiosas cuentan con una farmacia que ofrece tratamientos completos y gratuitos a los rarámuris. La clínica estatal más cercana, explica la hermana, no tiene médico desde hace cuatro años.
La falta de acceso a servicios básicos provoca que la población rarámuri no pueda realizar algunas actividades de higiene elementales. Sugerir el lavado del cuerpo, las manos o los dientes en un entorno donde el agua se consigue después de largas jornadas de camino es irreal: pueden recorrer hasta siete u ocho horas para llenar un garrafón de 20 litros.
"Una diarrea en la ciudad no es una urgencia, pero en Norogachi y en la sierra lo es porque la persona viene con cuatro días de diarrea con sangre. La desnutrición y la deshidratación son mortales", sentencia la Hna. Alpuche, quien coordina un equipo integrado por cuatro enfermeras, un doctor, una intendenta y una mujer que prepara tortillas para alimentar a los pacientes y a sus familiares acompañantes.
Todos los domingos, desde hace 65 años, las hermanas alimentan a las personas que llegan desde las comunidades a Norogachi para asistir a misa. La clínica realiza unas 700 consultas al mes y ofrece servicios de especialidad, como operaciones de cataratas y trasplantes de córnea, además de traslados en ambulancia.
Las religiosas también realizan jornadas en las comunidades más apartadas, donde llevan a cabo controles de peso y talla a menores de edad.
"Las obras que sostienen la vida religiosa en escuelas y hospitales son posibles porque se asumen varios puestos. Autosustentables no son. Se ponen en riesgo cuando no somos suficientes hermanas para cubrir los cargos", le dice la Hna. González Mejía a la Hna. Alpuche durante una charla en los pasillos de la clínica. Afuera, los rámporas, tambores de piel, suenan incesantemente, día y noche.
En Norogachi, la Clínica San Carlos, dirigida por #HermanasCatólicas, hace unas 700 consultas al mes y da tratamientos gratis a rarámuris. La clínica estatal más cercana lleva 4 años sin médico. #GSRenEspañol #México #TesorosDeLaTarahumara
La atención llega hasta Creel
A tres horas en automóvil de Norogachi se encuentra la Clínica Santa Teresita, en Creel, municipio de Bocoyna, administrada por las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl.
La clínica está organizada alrededor de cuatro hermanas: Guadalupe Mendoza, de 66 años; Guadalupe Luna, de 81; Josefa Reyes, de 41; y Marta Rangel, de 59, quien actualmente la dirige. Este centro de salud forma parte de un complejo asistencial que reúne proyectos culturales, de salud y de reconstrucción del tejido social. Este último surgió a raíz del asesinato, ocurrido en Cerocahui en 2022, de los jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora, conocidos como Padre Gallo y Padre Morita.
De acuerdo con el informe anual de 2025 del Complejo Asistencial Santa Teresita A. C., ese año la organización benefició a más de 48 mil personas en 13 municipios de la Sierra Tarahumara y trabajó directamente con una población de 412 comunidades.
Cuidar el cuerpo y el alma
La salud en la cultura rarámuri está relacionada con el equilibrio y con la restauración de la armonía perdida.
"La preparación [universitaria] no sirve, sino tu capacidad de curar, de aliviar, de sanar. Vales en la medida en que eres capaz de restaurar la armonía", puede leerse en una reflexión recogida en la reunión de Profectar —Proyecto Fe Compartida en Tarahumara—, celebrada en Sisoguichi en 2015 y disponible en el libro Aproximaciones a la teología india.
Podría decirse que, esquemáticamente, coexisten tres dimensiones de la salud en la Tarahumara: la visión del Estado, representada por las secretarías de Salud estatal y federal; las curaciones y rituales propios de la cultura rarámuri, con todas sus variantes; y la atención ofrecida por las religiosas.
En el municipio de San Juanito, María del Socorro Jáuregui y Conchita Antúnez, religiosas de la congregación de Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado, comprenden que cada pueblo tiene sus maneras de curar y ofrecen una alternativa basada en las hierbas medicinales de la región.
La congregación llegó a San Juanito, municipio de Bocoyna, en 2002 y desde entonces acompaña a las comunidades durante el proceso de mestizaje que viven en la región.
Actualmente atienden 13 comunidades mediante talleres de medicina tradicional iniciados en 2003.
"Cada pueblo tiene sus maneras de curar. Cada clima y ecosistema tiene sus propias hierbas medicinales. Yo no conocía ninguna de aquí, ninguna", mencionan las religiosas en entrevista para Global Sisters Report en español.
En México se conocen alrededor de 3 mil especies de plantas con usos medicinales, y Chihuahua concentra alrededor del 20 % de las reconocidas en el país. Un estudio publicado en la Revista Mexicana de Ciencias Forestales, documentó 605 especies de plantas medicinales en el estado. El trabajo también recoge investigaciones previas sobre los rarámuris: 288 plantas útiles, 77 de ellas con uso medicinal, y estudios posteriores señalan que el 63 % de estas son empleadas por este pueblo.
La convivencia entre las religiosas y los rarámuris se basa en la escucha y el acompañamiento, no en la imposición.
"No dejes que te digan curandera, porque no lo eres. Aquí un curandero recibe una misión en sueños y es elegido por la comunidad. El Onorúame [Dios] le da la vocación al curandero; tú vienes de otra cultura", aconsejó el padre Ricardo Robles, S. J., conocido como Ronco (†), cuando empezaron a insertarse en las comunidades.
Ahora, los frutos de ese trabajo son palpables: cuentan que existen 160 promotores de salud trabajando en las comunidades rarámuris y, además, crearon la marca Corazón Saludable, que se dedica a transformar las hierbas medicinales en presentaciones accesibles para rarámuris y mestizos que optan por esta alternativa de salud.
En San Juanito, las Hermanas del Corazón de Jesús Sacramentado ofrecen talleres de medicina tradicional desde 2003: hoy hay 160 promotores de salud en comunidades rarámuris. #GSRenEspañol #México #TesorosDeLaTarahumara #HermanasCatólicas
La coexistencia entre el servicio público de salud, las grandes cadenas de medicamentos genéricos y las dinámicas comunitarias de los rarámuris vuelve el tema de la salud un asunto complejo. Las religiosas de estas congregaciones lo abordan no solo desde una perspectiva científica o cultural, sino también desde su dimensión espiritual.
Lo señala la Hna. González Mejía en su trabajo terminal de maestría:
"La vida es la mejor maestra (…), el acompañar es hacer caminos juntos, promover la vida de la comunidad, desde el reconocimiento de la historia y la realidad, con respeto y diálogo. Es compartir la experiencia de vida en la salud, enfermedad, gozo, sufrimiento y la experiencia de Dios".
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