Un grupo de religiosas sigue la eucaristía papal a través de un teléfono móvil en la puerta de la Sagrada Familia de Barcelona. (Foto: Miguel Ángel Malavia)
El eco de la primera visita del papa León XIV a España sigue resonando entre las religiosas del país, muchas de las cuales encontraron en las palabras y gestos del pontífice agustino una renovada fuente de esperanza para su misión.
Durante su viaje de junio, el primero que realizó como papa tras años de recorrer España como prior general de los agustinos, León XIV volvió a encontrarse con comunidades que conocía desde hacía tiempo, entre ellas numerosas congregaciones femeninas que viven el carisma de san Agustín de Hipona.
Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Tenerife fueron los escenarios de ese reencuentro. En cada uno de ellos, de un modo u otro, recibió el cariño de comunidades de vida consagrada femenina que salieron a su encuentro para recibir su bendición y una palabra de aliento para continuar su labor apostólica.
"Es un signo de esperanza muy grande": religiosas españolas de Madrid, Barcelona y Canarias cuentan cómo la visita de León XIV les dejó una huella que sigue resonando. #VisitaDeLeónXIVaEspaña #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Decenas de religiosas contemplativas esperan la llegada del Papa a la catedral madrileña de La Almudena. (Foto: Miguel Ángel Malavia)
Tres religiosas relatan su experiencia con la visita papal
Uno de los gestos más simbólicos tuvo lugar la tarde del 8 de junio, en Madrid, cuando el pontífice visitó la catedral de la Almudena. En un momento dado, justo cuando hizo una ofrenda floral ante la imagen de la patrona, regresó al altar y fue consciente de que todo el lado derecho estaba lleno con decenas de representantes de la vida religiosa contemplativa femenina. Los diferentes colores de sus hábitos contrastaban con la luz tenue del atardecer que se filtraba por una de las vidrieras. Con una sonrisa, León XIV saludó a las consagradas y estas estallaron de alegría levantando las palmas de sus manos.
Otro momento significativo se dio al día siguiente en el Estadio Olímpico de Barcelona, donde León XIV participó en una vigilia de oración en la que se intercalaron los momentos de belleza (música y tradiciones populares, como los icónicos 'castells', torres humanas levantadas al cielo) con testimonios que hicieron presentes temas como la depresión, el suicidio o la violencia machista.
Ahí nos encontramos con el testimonio emocionado de María Ángeles y María Dolores, dos josefinas de la Caridad que comparten comunidad junto a 34 hermanas en Vic. La primera de ellas hizo retroceder su memoria con gran viveza y nos contó cómo "aquí mismo, en el Estadio Olímpico de Montjuic", participó "en la primera visita de Juan Pablo II a España".
Entonces, en 1982, este era un país muy diferente, con una democracia aún naciente (Francisco Franco había muerto en 1975 y la Constitución se había aprobado en 1978, pero solo hacía un año del intento de golpe de Estado de un grupo de militares) y con un catolicismo todavía pujante y auténtica referencia para la inmensa mayoría de los ciudadanos.
El hecho de que Juan Pablo II, el primer papa polaco de la historia y el primero no italiano en cinco siglos, visitara su tierra, "fue un regalo muy grande", dijo María Ángeles, quien recordó que tuvieron "la suerte de cantar en el coro". Luego, en 1993, cuando Juan Pablo II visitó de nuevo España, inauguró una residencia de las josefinas en Sevilla, donde este par de religiosas también pudieron acompañarle.
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María Ángeles y María Dolores, josefinas de la Caridad, en el Estadio Olímpico de Montjuic, en Barcelona. (Foto: Miguel Ángel Malavia)
Más de tres décadas después, León XIV ha seguido los pasos de Juan Pablo II, ahora en una sociedad plural y con una democracia asentada, aunque azuzada por la polarización política y el auge de diversos populismos. De ahí que María Ángeles valorara que con su presencia allí, el papa está mostrando cómo es un hombre de Dios. "Hemos seguido con mucha intensidad estos días suyos en Madrid y está dejando un testimonio de fe maravilloso. Ojalá la gente participe con el corazón y aproveche la santidad que transmite", manifestó.
Tras reiterar que "es evidente que hay una sed de Dios en nuestro tiempo y esto puede ser un espaldarazo para que muchos vuelvan a la fe", su compañera María Dolores aprecia que el papa estadounidense viene a verles "en un momento clave para la sociedad, que está muy removida" y estima que él puede ofrecerles "esa chispa" que les hace falta para "volver a vibrar" y dejar de estar "apagados".
María Dolores también pudo estar en el viaje de Juan Pablo II en 1982: "En mi caso, pude acudir a Montserrat. Y en un momento muy especial para mí, pues justo era el año en el que tomaba mis primeros votos, por lo que siempre he dicho que Wojtyla ha sido mi papa".
María Ángeles y María Dolores se sienten muy cercanas al pontífice agustino, por ser quien guía la nave de la Iglesia desde el discernimiento y las constantes llamadas a la unidad, pero también, para María Ángeles, por un motivo personal: "Las josefinas de la Caridad tenemos comunidad en Chiclayo, en Perú, donde él era obispo. Cuando le eligieron papa, nuestras hermanas estaban felicísimas. Siempre han dicho que es un hombre muy bueno, sencillo, cercano y que transmite paz", algo clave "en un tiempo como este, de tanto ruido".
Sobre ese tiempo en Perú, donde Robert Prevost había pasado antes dos décadas como misionero en la sierra, acompañando a las comunidades locales, María Dolores tenía un recuerdo muy nítido: "Cuando hubo un huracán y se inundó Chiclayo, esa imagen que ha dado la vuelta al mundo, con él con unas botas de agua en medio del agua, que le llega por las rodillas, se dio precisamente al visitar nuestra comunidad. Allí tenemos un hogar para niños y se vio muy afectado, aunque aguantaron los muros y lo hemos podido recuperar".
La comboniana Expedita Pérez, en la eucaristía en el Estadio de Las Palmas de Gran Canaria. (Foto: Miguel Ángel Malavia)
Otro ejemplo vivo de la relación de León XIV con la vida religiosa española en su viaje se dio el 11 de junio en Las Palmas de Gran Canaria, donde presidió una misa en el estadio municipal, donde juega la Unión Deportiva Las Palmas.
Allí, sobre el césped, varias horas antes de la llegada del papamóvil, tuvimos la suerte de encontrarnos con Expedita Pérez, religiosa comboniana que lleva 30 años como misionera, habiendo pasado por Sudán, Egipto, Turquía e Israel-Palestina.
Natural de Maspalomas, esta hermana comentó que adelantó sus vacaciones para poder estar presente en la visita del Papa a "su casa" [España]. Venía desde Londres, donde ha pasado los últimos tiempos. Todo después de tener que dejar Tierra Santa en diciembre de 2023, tras estallar el conflicto en Gaza.
Aunque pueda parecer llamativo, Pérez ve coherente con su trayectoria misionera este tiempo en tierras inglesas, pues "ya Europa también es tierra de misión". Además, allí ha acompañado "la animación misionera" y el "cuidado a las hermanas más ancianas" de su comunidad.
Ahora, eso sí, estaba feliz, pues va a volver a los orígenes: "Tras llegar allí hace tres décadas, en 1996, regreso a Sudán". Algo que ni mucho menos es fácil, pues "el país vive un momento de fuerte devastación por la guerra civil".
En los años anteriores, las combonianas tenían varias escuelas y todas tuvieron que cerrar por la violencia generalizada. Pero, recientemente, varios laicos de sus comunidad "han podido reabrir uno de los centros escolares" y les piden a las hermanas que los acompañen."¡Así que allá voy!", dijo
Sobre la visita de León XIV, la primera de un pontífice a Canarias, Pérez estaba exultante: "Es un signo de esperanza muy grande para la comunidad local y para toda la región. La nuestra es una Iglesia del sur del mundo, y a veces está dejada de lado… Por eso me alegra mucho que se haya cumplido lo que soñó su predecesor, Francisco, que era visitarnos y situar la mirada en los migrantes".
"En sí misma, estamos ante una personalidad que encuentro muy sugerente. Algunos no comprenden la pasión del papa por la liturgia, pero yo la entiendo como un amor por la belleza, siendo él alguien sencillo y austero", afirmó la hermana Pérez y agregó: "Dicen que se han gastado mucho dinero en una cruz que le van a regalar. Estoy segura de que, si le preguntaran, diría que se lo dieran mejor a los más pobres".
