La cosecha, Pieter Bruegel el Viejo, óleo sobre tabla, 1565. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Al ver a la multitud, tuvo compasión, porque estaban fatigados y abatidos, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los campos que envíe trabajadores para la cosecha". Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Los nombres de los doce apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó. A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente. No lleven encima oro ni plata, ni monedas ni provisiones para el camino, ni dos túnicas ni calzado ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento"» (Mateo 9, 36-10, 8).
Hemos tenido muchas fiestas litúrgicas desde la Pascua. En este domingo retomamos el Tiempo Ordinario y el Evangelio de Mateo nos va a permitir confrontarnos con el discipulado al que nos llama Jesús, mostrándonos qué implica y la misión que se espera realicemos.
El seguimiento consiste en hacer lo que Jesús hizo. De hecho, el Evangelio de Mateo nos presentó, en los capítulos anteriores, las palabras y las obras de Jesús. Por eso, resulta ‘relativamente fácil’ entender que ahora somos nosotros los encargados de realizar esas mismas obras.
Justamente el Evangelio comienza dando las razones por las que Jesús llama a los discípulos: la multitud está fatigada y agobiada, de ahí la necesidad de pastores que respondan a sus situaciones de la misma manera que Jesús: "Curen enfermos, resuciten muertos, purifiquen leprosos, expulsen demonios".
"Pidamos más confianza y generosidad, más audacia y riesgo": teóloga Consuelo Vélez sobre la llamada de Jesús y la cosecha abundante en tiempos de escasez de vocaciones, comentario al Evangelio del domingo para serie #AlPartirElPan
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La indicación que hace Jesús de "rogar al dueño de los campos que envíe trabajadores para la cosecha" no es una simple oración de petición, sino una toma de conciencia del llamado que nos hace el mismo Jesús. Ojalá que esa petición nos implique a nosotros e implique a todos los que la escuchan para responder con generosidad y prontitud.
Un dato importante a tener en cuenta de este texto es que Jesús elige a doce porque representan las doce tribus de Israel. El énfasis no está tanto en la llamada individual como en la constitución como pueblo. De esta manera, se nos insiste en la perspectiva comunitaria propia del Reino de Dios anunciado por Jesús.
En todos los evangelistas Simón, llamado Pedro, aparece de primeras por la importancia que va a tener en la comunidad de discípulos, y Judas Iscariote de últimas, por ser el traidor.
Finalmente, Jesús invita a sus discípulos a dar gratis lo que recibieron gratis y a vivir la misión sin oro, ni plata ni monedas ni provisiones para el camino, ni dos túnicas ni calzado ni bastón, porque nada les faltará. El Señor que los llama, sustenta su misión y la lleva a buen término.
En tiempos en los que se experimenta escasez de vocaciones a la vida religiosa y presbiteral hemos de redescubrir la llamada al seguimiento, más allá de las estructuras establecidas, aventurándonos a recorrer nuevos caminos con la confianza en que el Señor no ha dejado de llamar, pero tal vez nosotros no hemos sabido descubrir los caminos por donde hoy necesita que estemos. Pidamos más confianza y generosidad, más audacia y riesgo.
