La Hna. Maribel Marquina, secretaria ejecutiva de la Confederación Venezolana de Religiosos y Religiosas, posa para una foto en la sede de la Conferencia Episcopal Venezolana, en Caracas, Venezuela, el 10 de julio de 2026. (Foto: Graciela Portillo)
Después de que el doble terremoto sacudiera a Venezuela, la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos (Conver) se convirtió en el canal que articuló la respuesta intercongregacional del país. Sobre ese despliegue, y sobre cómo las mujeres consagradas se han organizado para abrazar a las comunidades más vulnerables, conversó con Global Sisters Report (GSR) en español su secretaria ejecutiva, la hermana Maribel Marquina.
Marquina describió ese trabajo con una sola palabra: puentes. "Nosotros hemos sido esos puentes de esperanza", dijo, al explicar cómo desde la Conver han entrelazado las necesidades de las zonas afectadas con las comunidades y organizaciones dispuestas a apoyar.
La secretaria ejecutiva de la Conver sostuvo que el doble terremoto se ha convertido en una oportunidad para que la vida consagrada venezolana redescubra que la única manera de seguir siendo signo profético es unirse, y añadió, a modo de paradoja, que en un país donde cerca del 80 % de la vida religiosa es adulta mayor, son precisamente estas religiosas ancianas quienes, desafiando sus propias limitaciones físicas, han salido a las calles de las zonas más golpeadas, como La Guaira, para llevar alimento, refugio y esperanza.
"Hay mucha necesidad material, pero nos hemos dado cuenta de que es la hora de la escucha y de la ayuda psicoespiritual y psicoafectiva", dijo la religiosa, virgen consagrada de la arquidiócesis de Caracas, sobre las prioridades de la ayuda a los damnificados.
La Hna. Marquina también detalló el impacto físico de la tragedia para las comunidades de vida consagrada —al menos 50 hermanas mayores debieron ser reubicadas tras perder sus hogares— y el apoyo recibido desde fuera del país, a través de la CLAR, Cáritas Italia y la Unión Internacional de Superioras Generales.
La #Conver se ha convertido en un puente entre las comunidades golpeadas por el #DobleSismoEnVenezuela y quienes pueden apoyarlas, dice su secretaria ejecutiva, Hna. Maribel Marquina. #CLAR #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
GSR en español: Desde que ocurrió el doble terremoto que cambió la vida a todos los venezolanos, ¿cómo están las congregaciones femeninas?
Hna. Maribel Marquina: Hay dos líneas: al igual que todo el pueblo venezolano, consternadas, preocupadas, angustiadas, pero también muy esperanzadas. Cada vez que hay un momento, un rastro o un signo de vida [durante la búsqueda de sobrevivientes*], quiere decir que hay todavía oportunidades. Y ya en otro ámbito, desplegadas a nivel nacional, estamos haciendo presencia en aquellos lugares donde más se necesita. Estamos golpeadas —algunas congregaciones más que otras—, pero esperanzadas y, sobre todo, admiradas de ese don de la vida y de solidaridad que tiene el pueblo venezolano y la vida consagrada como tal, que nosotros acompañamos desde la Conferencia Venezolana de Religiosas y Religiosos [Conver].
Desde la Conver, ¿cómo se ha podido gestionar y coordinar esa primera respuesta intercongregacional para atender esta emergencia?
A nivel humanitario creo que lo llaman nodos, pero nosotros lo llamamos, a nivel de vida consagrada, puentes. Precisamente desde la secretaría hemos sido ese puente al manejar y conocer las realidades de nuestras congregaciones. Y desde fuera, hemos sido esos puentes de esperanza, donde llegan las necesidades a la secretaría de la Conver y desde aquí vamos entrelazando y haciendo unión entre los afectados y las otras comunidades que quieren apoyar y no sabían cómo. Ha sido, desde ese enfoque sinodal, un acompañamiento a todas las necesidades, pueblos y comunidades.
¿Ha marcado esta situación un hito o un nuevo modelo de sinodalidad y trabajo intercongregacional o puente, como usted decía, para la Iglesia venezolana?
No solo para la Iglesia venezolana, sino también para la latinoamericana. Ya veníamos caminando en una necesidad de intercongregacionalidad, porque la realidad de nuestra vida consagrada —y más la venezolana— es que cada vez somos mayores, cada vez disminuye el número. La única opción para poder seguir siendo signo profético de esperanza es unirnos. Es preferible que dos hermanas ancianas se unan, o que dos congregaciones que están conformadas por dos o tres hermanas lo hagan, a estar trabajando solas. El terremoto es una oportunidad de descubrirnos como vida consagrada hacia adentro y ver que sí es posible seguir siendo ese signo profético, y la única manera es unirnos.
"Esa es la vida consagrada, la que sale precisamente después de que termina el boom de las redes sociales": Hna. Maribel Marquina (#Conver), sobre la reconstrucción tras el #DobleSismoEnVenezuela. #CLAR #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Hermanas de la Congregación Siervas del Santísimo Sacramento se desplazan semanalmente a diversas comunidades afectadas por los terremotos en La Guaira, Venezuela, para entregar alimentos. (Foto: cortesía Congregación Siervas del Santísimo Sacramento)
Vemos que la mayoría son mayores. ¿Qué está pasando que no hay religiosas jóvenes?
Eso es algo que está en estudio. Yo creo que solamente el Espíritu Santo irá dando respuesta. Hablamos de un 80% de envejecimiento de nuestra vida religiosa. La mayoría de las congregaciones que antes estaban llenas de gente adulta y joven, hoy día las que tienen mayor cantidad de vocaciones son las de vida contemplativa, que es algo que no se explica, porque nuestros jóvenes son activos, de crear. Y, paradójicamente, las superioras muchas veces dicen: "¿Cómo paramos a esta hermana mayor de 70 u 80 años que se quiere ir [a ayudar]?". De hecho, están en La Guaira acompañando a la comunidad de sus colegios. No hay quien las pare. En cambio, las jóvenes, con más temor, están hacia adentro, replegadas. De hecho, ahorita veníamos preparando el primer Congreso de Vida Consagrada en Venezuela, para revitalizar y estudiar qué debe cambiar en nuestras estructuras.
Además del despliegue en las zonas más afectadas, como La Guaira, ¿cómo ha sido la respuesta en los estados del interior del país para sostener los centros de acopio y el envío de ayuda?
Desde el primer día me sorprendió cómo desde Maracaibo [a unos 697 km por carretera] —que es una zona bien compleja—, desde Falcón y desde Valencia me decían que iban saliendo camiones, estados que han sido zonas muy golpeadas. En Mérida, el lema era: "Nosotros, que recibimos ayuda, ahora vamos por ustedes, aunque no tengamos mucho". Ver a Barquisimeto, que mandó gente, mandó médicos... Ha sido un despliegue y una entrega de la vida consagrada y de los laicos desde los diferentes espacios de acompañamiento espiritual, psicoeducativo y humanitario. Por eso hablaba [anteriormente] de "sinodalidad", porque fueron con sus laicos, con sus docentes y con sus alumnos que se unieron para seguir ayudando.
¿Cuáles han sido las prioridades humanas y sanitarias más críticas que ustedes han identificado en estas zonas de desastre?
Hay mucha necesidad material, pero nos hemos dado cuenta de que es la hora de la escucha y de la ayuda psicoespiritual y psicoafectiva. En la primera etapa todos nos desbordamos, todos queríamos ayudar. Pero ya cuando va pasando esa efervescencia, van quedando las secuelas. Entonces, sin dejar de lado la parte humanitaria, estamos ahorita [en una segunda etapa] abocados a ese acompañamiento psicoespiritual, psicoafectivo y educativo; [y además] viene un inicio de año escolar y no podemos seguir siendo los mismos. Nuestras comunidades educativas también deben tener algo distinto para poder acompañar a esos niños y a esas familias, [porque] varias obras sociales y residencias de las propias congregaciones sufrieron daños severos, como Osman o la Casa de las Hermanas Mayores de Santo Ángel.
"Todos estamos golpeados y todos heridos": la Hna. Maribel Marquina (#Conver) habla de la herida espiritual que dejó el #DobleSismoEnVenezuela, y de cómo la oración ayuda a sanarla. #CLAR #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Las Hermanas Misioneras Médicas de Venezuela brindan apoyo psicoemocional a niños, niñas y jóvenes de La Guaira, Venezuela. (Foto: cortesía Hermanas Misioneras Médicas de Venezuela)
"Por eso hablaba de sinodalidad": la Hna. Maribel Marquina (#Conver) destaca cómo laicos, docentes y alumnos se unieron a las religiosas en la respuesta al terremoto en Venezuela. #CLAR #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
¿Cuál es la situación actual de estas infraestructuras y cómo afecta esto la capacidad para seguir prestando ayuda a largo plazo en estas comunidades que se veían beneficiadas de estas obras sociales?
Sí nos vemos afectadas porque, aunque en un gran número son daños leves, muchas de nuestras escuelas, por ser antiguas, sufrieron daños. En el caso de pérdidas totales, por ejemplo de casas, están las Hermanas del Santo Ángel, las Hermanas Terciarias Capuchinas —que eran la comunidad de hermanas mayores que atiende al colegio Sagrada Familia— y las Hermanas Misioneras de Cristo Jesús. Ya estamos organizándonos para formar grupos de acompañamiento. Y, con todo y todo, los colegios y las comunidades más dañadas son las que siguen albergando a sus familias: no hay una que no tenga a una o dos familias damnificadas entre su gente, desde las más jóvenes hasta las más ancianas.
¿Cuáles son sus canales con la vida religiosa internacional o qué agencias internacionales están empezando a activar?
Ya estamos activos gracias a la Unión Internacional de Superioras Generales y a la Confederación Latinoamericana de Religiosos y Religiosas (CLAR). El caso más evidente es el de las Hermanitas de los Pobres de Maiquetía, con la pérdida total del Hospital San José de Maiquetía, que era un referente nacional. Ya desde fuera se ha estado inyectando dinero, con apoyo de Cáritas de Italia, para reconstruir. Hemos recibido noticias de la Conferencia de Religiosos de Brasil, de Bolivia, de España, de Italia, y de la CLAR en Bogotá. Por ejemplo, se nos presentó una emergencia con dos hermanas enfermas y llamé al secretario de Colombia; ellos las acogieron y les dieron tratamiento.
Hna. Maribel Marquina de #Conver agradece apoyo exterior tras #DobleSismoEnVenezuela: #UISG, #CLAR, #CaritasItalia y conferencias religiosas de #CRB Brasil, #CBR Bolivia, #CONFER España y #USMI Italia. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Misioneras Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret preparan almuerzos desde su residencia para posteriormente distribuirlos en La Guaira, Venezuela. (Foto: Cortesía Hijas de la Sagrada Familia de Nazaret)
Al menos 50 hermanas mayores tuvieron que ser reubicadas tras el #DobleSismoEnVenezuela, y el Hospital San José de Maiquetía quedó completamente destruido, relata la Hna. Maribel Marquina (#Conver). #CLAR #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
¿Tiene cifras de cuántas hermanas están afectadas porque perdieron sus hogares?
Hasta ahora, con pérdida total, tenemos 50 religiosas que han tenido que ser reubicadas por ser hermanas mayores. No quisieron ir a comunidades que no fueran propias de su carisma, y lo que se hizo fue distribuirlas en aquellas casas que puedan albergarlas. Las Terciarias Capuchinas, que tenían cuatro en Caracas, mandaron dos para Upata y dos para Tucupita. En el caso del Ángel de la Guarda, las nueve hermanas mayores, con un promedio de 78 a 85 años, están en San Bernardino. Otras fundaciones que nos han estado apoyando son, por ejemplo, la Conrad N. Hilton.
Hablamos de un desastre que ha ocasionado pérdidas humanas, materiales… Pero está luego una herida espiritual profunda, donde empiezan los cuestionamientos y señalamientos, como: "¿Por qué Dios permitió esto?". ¿Cómo se están preparando para atender estas heridas espirituales?
Mira, eso es muy complejo. Todos estamos golpeados y todos heridos. ¿Desde dónde nos acompañamos? Primeramente, de esa fuente de la oración: una oración individual y una oración comunitaria a través de lo que nos pide la Iglesia, y el rezo del Santo Rosario en familia. Eso es, a mi juicio, la mejor preparación: ese vivir desde la sacramentalidad, la eucaristía y la oración. También nos preparamos desde las herramientas que nos dan la ciencia, la psicología y la psicopedagogía. Por ejemplo, los jesuitas, que están especializados en acompañamiento psicoespiritual. Vamos en dos líneas: la espiritual —porque sin eso no podemos hacer nada— y la humana.
De cara a los próximos meses, cuando el foco de la opinión pública empiece a disminuir con la emergencia y la gente continúe en los campamentos y los barrios afectados, ¿cuál crees que debe ser el rol profético y social de la vida consagrada en la reconstrucción del tejido social de Venezuela?
Permanecer y ser constantes, que es lo que nos caracteriza. Tenemos al menos tres grupos intercongregacionales con especialidades en las diferentes áreas que, aunque estuvieron en esta primera etapa, ya se retiraron para descansar y volver. Si te pones a ver, la vida consagrada en nuestras escuelas y en nuestros hospitales siempre ha estado: nos toca, entonces, capacitarnos y formarnos, permanecer en el silencio y seguir haciendo lo que hemos hecho siempre, buscando recursos con las uñas. La hermana María Maigualida Riera es un motor de esperanza que movió a todo Barquisimeto en las redes y, al día siguiente, estaban aquí con nueve superioras mayores de comunidades distintas, acompañando en los centros más neurálgicos. Esa es la vida consagrada, la que sale precisamente después de que termina el boom de las redes sociales.
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