El papa León XIV cierra la Puerta Santa de la basílica de San Pedro el 6 de enero de 2026, en el Vaticano, marcando así el final oficial del Año Jubilar. (Foto: CNS/Vatican Media)
Una cosa que debes saber sobre mí es que estoy ilusionada con el año 2033. Y no, no es porque ese año cumpliré 50. Estoy deseando que llegue el Gran Jubileo. Quizás pienses que estoy confundida, al referirme al Jubileo de la Esperanza que acaba de terminar. Pero tenemos un Gran Jubileo que esperar en 2033: es el 2000.º aniversario de la muerte y resurrección de Jesús.
El Vaticano publicó este logotipo para conmemorar el Gran Jubileo del Año 2000. Las palabras en latín dicen: "Año Jubilar 2000: Cristo ayer, hoy y siempre". (Foto: CNS/Vaticano)
En una página web dedicada a este evento se lee: "El año 2033 tendrá un significado excepcional para la comunidad cristiana y para el mundo entero. ...Será un jubileo único, caracterizado por profundas celebraciones espirituales y un compromiso renovado con los valores de la paz, la reconciliación y la solidaridad".
Quizás recuerdes el Gran Jubileo del nuevo milenio en el año 2000. Este fue el primer jubileo que viví. Recuerdo haber visto el logotipo del Jubileo en todo lo que había en la iglesia. Durante años, este fue el único jubileo del que tenía referencia. ¡Al fin y al cabo, tenía el rosario con el logotipo como prueba! Cuando ingresé en el convento en 2009, las hermanas que visitaron Roma durante ese año jubilar hablaban de su experiencia con profunda gratitud, como si hubiera ocurrido ayer mismo.
El papa Francisco anunció un Jubileo Extraordinario de la Misericordia en 2015, que se prolongó desde diciembre de 2015 hasta noviembre de 2016. Fue extraordinario porque se salió de la secuencia normal de jubileos que tienen lugar cada 25 años. Celebramos este Jubileo con puertas santas en todas las diócesis. En la arquidiócesis de San Luis, donde yo vivía en aquel momento, teníamos múltiples puertas santas, incluyendo nuestra catedral de San Luis Rey, el Santuario Nacional de Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa y puertas en conventos de comunidades religiosas contemplativas. A diferencia del Jubileo del 2000, este me tocó más de cerca. Aun así, no pensaba en el próximo jubileo previsto para 2025.
El papa Francisco abre la Puerta Santa de la basílica de San Juan de Letrán en Roma el 13 de diciembre de 2015. El 13 de diciembre se abrieron puertas santas en catedrales, iglesias importantes y santuarios de todo el mundo, como parte del Jubileo de la Misericordia. (Foto: CNS /Paul Haring)
Avancemos hasta 2023. Me encontraba reunida en una iglesia de Londres con cristianos de todo el mundo. Nos entregaron una postal en la que se leía: "La próxima década". Era una invitación a rezar de manera concertada e intencionada durante los próximos 10 años previos al gran Jubileo de 2033. Me impresionó mucho que mis hermanos y hermanas protestantes me invitaran a mí, una hermana católica, a pensar en un año jubilar.
Aunque han pasado tres años, sigo rezando con esa postal. Y también me pregunto si hay algo más que pueda hacer para prepararme para 2033. Quizás unas cuantas sugerencias sobre cómo podemos prepararnos para nuestro próximo jubileo extraordinario.
La autora aparece en la foto con la postal "La próxima década". (Foto: cortesía de Kathryn Press)
La primera sugerencia es totalmente práctica y proviene del movimiento ecuménico Global 2033. Su invitación es rezar todos los días a las 20:33. Continúan sugiriendo que pongamos una alarma y, cuando suene, simplemente recemos: "Padre, venga tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Ven, Espíritu Santo. Amén". ¡Qué petición tan práctica! Y, además de acostumbrarte al reloj de 24 horas, también puedes potenciar tu vida de oración.
Otra sugerencia práctica: habla con otros sobre el Jubileo de 2033. Aumentemos la concienciación. Pregunta a tu párroco qué podéis hacer como parroquia para prepararos. Luego, comparte tu fe. ¿Tenemos esperanza de que la gente se acerque a la fe gracias a este Jubileo? Cuando hablamos de nuestra fe, ¿estamos compartiendo a Jesús? ¿O nos quejamos y nos lamentamos de los aspectos de la Iglesia que no nos gustan?
La tercera sugerencia: reza. Intercede. Algunos investigadores estiman que más del 40 % de la población mundial ha tenido poco o ningún contacto con Jesús o con el Evangelio. La invitación de Jesús es predicar la Buena Nueva. ¿Y si las personas que liderarán la Iglesia en 2033 ni siquiera son cristianas hoy? Esta pregunta me vino a la mente después de escuchar a Shaila Visser en el pódcast Circles & Spaces de Alpha. Ella planteó dos preguntas provocativas para quienes trabajamos en el ámbito del ministerio de jóvenes y jóvenes adultos. Primero, ¿y si los futuros líderes de la Iglesia no están hoy en la Iglesia? Segundo, ¿y si los futuros líderes de la Iglesia no son cristianos hoy?
¿Creo que la cosecha es abundante? (Mateo 9, 37). Los próximos siete años ofrecen una oportunidad única para vivir la invitación de Jesús a hacer discípulos (Mateo 28, 18-20), de modo que para el gran Jubileo de 2033 haya aún más personas que hayan llegado a conocer y amar a Jesús, y que sus vidas hayan sido transformadas por su muerte y resurrección.
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Últimamente, he estado orando con el Evangelio de Juan:
[Jesús dijo:] No solo ruego por ellos
sino también por aquellos que a través de su mensaje
me den su adhesión.
Que todos sean uno en corazón y mente
tal como tú, Padre, estás en mí y yo en ti,
para que ellos sean uno en corazón y mente con nosotros.
Así el mundo creerá que tú, de hecho, me enviaste.
La misma gloria que me diste yo se la di,
para que sean uno como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí.
Entonces madurarán en esta unidad,
y darán al mundo la prueba
de que tú me enviaste y los amaste
de la misma manera que me has amado a mí.
Juan 17, 20-23
Si el Jubileo de la Esperanza (en 2025) me enseñó algo, es que puedo confiar en Jesús. Y que necesito orientarme intencionalmente hacia la esperanza que él me da. Quiero dar testimonio de Jesús. Quiero evangelizar; por eso soy Apóstol del Sagrado Corazón de Jesús. Y sé que debemos orar por la unidad y que podemos "madurar en esta unidad". Espero que te unas a mí.
Señor, rezo por aquellos que creerán en ti. Que demos al mundo testimonio de la misión de amor de Jesús. Amén.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 27 de febrero de 2026.
