La comunión de los apóstoles, óleo de Luca Giordano, antes de 1705. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano. Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo. También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos» (Mateo 18, 15-20)
Este evangelio de Mateo nos habla de algunas prácticas eclesiales de las primeras comunidades cristianas. En concreto, el perdón al hermano que peca y la oración en comunidad. Sobre el primer aspecto, Jesús les invita a corregirlo, primero en privado. Si no escucha, llamar a dos o tres personas y, en último caso, a toda la comunidad (a la Iglesia). Solo después de todos estos intentos se puede decir que el hermano queda fuera de la comunidad.
"Nuestra fe es personal, pero se vive en comunidad". La teóloga laica Consuelo Vélez reflexiona sobre una Iglesia que incluya, perdone y cuide. #EvangelioDelDomingo #serieAlPartirElPan #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
Como se puede ver, el esfuerzo radica en tratar de mantener al hermano con ellos y no excluirlo ante la caída. Más aún, las palabras que Jesús dice a continuación colocan en la misma comunidad la responsabilidad de las acciones contra el prójimo. Cuando Jesús dice: "Lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo y lo que desaten quedara desatado", está confiando absolutamente a nuestra libertad humana la corrección comunitaria. Esto supone mucha responsabilidad para llevar a la práctica la intencionalidad del Evangelio que siempre es de incluir y no excluir, de perdonar y no condenar.
Por otra parte, la segunda recomendación es sobre la presencia de Jesús cuando dos o tres se reúnen en su nombre. Es otra manera de decirnos que a Él se le encuentra en los demás, en la comunidad. Por lo tanto, el ser humano es la mediación privilegiada para encontrar al Señor porque, efectivamente, nuestra fe es personal, pero se vive en comunidad.
Cabe añadir que este capítulo de Mateo se reconoce como eclesiológico por estas recomendaciones que se hacen sobre las relaciones en la comunidad y porque la palabra ‘Iglesia’ solo se usa dos veces en los cuatro Evangelios y las dos corresponden a Mateo. La primera en el capítulo 16, cuando Jesús le dice a Pedro que sobre esa piedra edificará su Iglesia y la segunda en este pasaje, donde la Iglesia es la que tiene la última palabra frente a la suerte de los hermanos que pecan.
Pidamos al Señor saber revisar nuestras prácticas eclesiales para que ellas cada vez reflejen mejor la buena noticia del Reino, que no es otra cosa que la comunidad viva que acoge a todos y los cuida incansablemente.
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