Cristo y la mujer cananea, óleo de Annibale Carracci, década de 1590. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Jesús partió de allí y se retiró al país de Tiro y de Sidón. Entonces una mujer cananea, que procedía de esa región, comenzó a gritar: "Señor, Hijo de David, ¡ten piedad de mí! Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio". Pero él no le respondió nada. Sus discípulos se acercaron y le pidieron: "Señor, atiéndela, porque nos persigue con sus gritos". Jesús respondió: "Yo he sido enviado solamente a las ovejas perdidas del pueblo de Israel". Pero la mujer fue a postrarse ante él y le dijo: "¡Señor, socórreme!". Jesús le dijo: "No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros". Ella respondió: "Y sin embargo, Señor, ¡los cachorros comen las migas que caen de la mesa de sus dueños!". Entonces Jesús le dijo: "Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!". Y en ese momento su hija quedó curada» (Mateo 15, 21-28).
Este Evangelio es muy interesante porque vemos que una mujer cananea le pide a Jesús la curación para su hija y Jesús le dice que él no vino sino para las ovejas perdidas de la casa de Israel. En otras palabras, Jesús actúa en el horizonte del pueblo judío, para quienes el prójimo son solo los judíos, no los extranjeros. De hecho, a ellos, algunas veces, se les llamaba cachorros o perrillos. En el texto la mujer utiliza esta expresión para referirse a ella misma. Por su parte, los discípulos piden a Jesús que la atienda, pero solo para que les deje de importunar.
La cananea "consigue que Jesús cambie de postura hacia una verdadera universalidad de la salvación que trae", escribe la teóloga laica Consuelo Vélez en su comentario al #EvangelioDelDomingo —Mateo 15, 21-28— para la serie #AlPartirElPan. #GSRenEspañol #HermanasCatólicas
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Lo sorprendente del texto son las palabras de la mujer hacia Jesús. En lugar de quedarse en el rechazo, le insiste en la curación de su hija y, como vemos por el desenlace del texto, hace cambiar a Jesús de perspectiva. Ella, que desde el principio lo reconoce como hijo de David, consigue que la alabe por su fe y le diga que se cumpla lo que ella pide.
Este es uno de los textos que la teología feminista ha sabido reinterpretar, poniendo la fuerza en el papel que juegan las mujeres en los milagros. Esta cananea toma la palabra para dirigirse a Jesús en su condición de cananea, aunque no debería hacerlo por su condición de mujer y de extranjera. Además, ella consigue que Jesús cambie de postura hacia una verdadera universalidad de la salvación que trae.
Otro aspecto interesante son las palabras de Jesús hacia ella: “Que se cumpla según tu deseo”. Con ello muestra que quien consigue el milagro es la misma mujer y no el poder de Jesús. Este hecho es similar al texto de la hemorroísa en el que Jesús le dice: “Tu fe te ha salvado” (Mt 9, 22). Es el poder de la fe de estas mujeres lo que hace posible la transformación de la realidad y, en el caso de hoy, que Jesús replantee su postura.
Pidamos, en este día, ser capaces de tomar la palabra y abrir perspectivas de salvación en todos los lugares y para todas las personas. Hoy se presentan nuevos desafíos y la salvación de Dios ha de alcanzarlos. Que nuestra palabra profética contribuya a hacerlo posible.
