"A veces son las cosas más pequeñas de la naturaleza las que despiertan el asombro en nosotros. Estar abiertos y atentos a ese sentimiento de asombro podría transformar el mundo", escribe la Hna. Anne Henson. (Foto: NASA / Tripulación de Artemis II)
Hay palabras cuyo significado en inglés se ha erosionado con el uso. 'Awesome' ('asombroso'), por ejemplo, se emplea con frecuencia para referirse a algo agradable o placentero, y no a algo que realmente inspira asombro. 'Awestruck' ('sobrecogido'), en cambio, no es de uso cotidiano. Quizá sea porque expresa una experiencia intensa de asombro, una reacción emocional e incluso física en la que se mezclan la sorpresa, la contemplación, la alegría y una profunda sensación de plenitud.
Los cuatro astronautas que regresaron en abril de su misión espacial Artemis II quedaron sobrecogidos y esta experiencia les marcará para siempre, al igual que ocurrió con sus predecesores en misiones espaciales anteriores.
Los astronautas experimentan un profundo cambio cognitivo tras contemplar de cerca las maravillas de la Luna y las estrellas. Además, incluso a esa gran distancia, sintieron una profunda conexión con la Tierra. Uno de los astronautas de Artemis II, Víctor Glover, destacó la igualdad de los seres humanos desde la perspectiva espacial: "Créannos, se ven increíbles, se ven hermosos, y desde aquí se ven como una sola cosa. Somos todos Homo sapiens, sin importar de dónde vengas ni cómo te veas". Sus primeras palabras a los medios de comunicación tras el amerizaje fueron que quería dar las gracias a Dios en público, expresando su gratitud por lo que había visto y vivido, así como por la compañía de sus compañeros astronautas. Las imágenes de televisión mostraron sin duda que el equipo estaba muy unido.
Los astronautas de Artemis II volvieron sobrecogidos por la fragilidad de la Tierra. La Hna. Anne Henson nos invita a cultivar ese mismo asombro ante las pequeñas maravillas de la naturaleza. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
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Necesitamos ese mensaje en estos tiempos turbulentos, en los que hay más de 130 conflictos armados en todo el mundo. La tripulación de Artemis II describió la Tierra como un lugar especial, instándonos a tratar nuestro frágil planeta con cuidado y a vivir en unidad unos con otros.
Anteriormente, el astronauta estadounidense Alan Shepard habló de lo frágil que parece la Tierra en la oscuridad del espacio, y añadió que es duro que las personas luchen entre sí en lugar de intentar unirse para proteger nuestro vulnerable hogar. Esta experiencia fue tan abrumadora para Shepard que admitió: "Cuando miré por primera vez hacia la Tierra, desde la Luna, lloré".
Quizá lo más cerca que la mayoría de nosotros podemos estar de ese sentimiento de asombro es cuando vamos a un acantilado y contemplamos la vasta extensión del océano, dejándonos simplemente llevar por el asombro ante su inmensidad, su belleza y su misterio. Por la noche, basta con contemplar con asombro la luna y las estrellas para dejarnos llevar por la maravilla.
A veces pueden ser las cosas más pequeñas de la naturaleza las que despierten en nosotros la sensación de asombro. Piensa en la perfección y la delicadeza de una violeta o de una mariquita. ¿Y qué hay del espectáculo cotidiano de una puesta de sol, el soplo de una suave brisa o el perfume de una flor? En esos momentos, el espíritu humano experimenta una quietud interior. Ser receptivos y estar atentos a esa sensación de asombro podría transformar el mundo.
Sean cuales sean nuestras diferencias, todos compartimos este hermoso mundo. Es nuestro hogar. En Laudato Si', su mensaje al mundo sobre el cuidado del medio ambiente, el papa Francisco dijo: "La preocupación por el medio ambiente debe ir unida a un amor sincero por nuestros semejantes y a un compromiso inquebrantable con la resolución de los problemas de la sociedad".
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 27 de mayo de 2026.
