Paisaje con Satanás sembrando cizaña, óleo sobre tabla de Pieter Balten, 1570. (Foto: Wikimedia Commons/obra de dominio público)
Nota de la editora: Global Sisters Report en español presenta Al partir el pan, una serie de reflexiones dominicales que nos adentran al camino de Emaús.
«Y les propuso otra parábola: "El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: ‘Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él? Él les respondió: ‘Esto lo ha hecho algún enemigo’. Los peones replicaron: ‘¿Quieres que vayamos a arrancarla?’. "No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: ‘Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero’”» (Mateo 13, 24-30).
El Evangelio de hoy nos presenta otra de las parábolas que Jesús narra en el capítulo 13 de Mateo, en la que compara el Reino de Dios con un hombre que sembró semilla buena, pero por la noche llegó el maligno, sembró cizaña y, pasado el tiempo, se vio que en el campo había trigo y cizaña juntos.
Los peones que cuidaban el trigo le propusieron al dueño, arrancar la cizaña. Pero este les dijo que no lo hicieran porque en aras de arrancar la cizaña podían arrancar el trigo. Pide que lo dejen hasta la cosecha y será, en ese momento, cuando se les pueda distinguir para recoger el trigo y quemar la cizaña.
La parábola del trigo y la cizaña invita a confiar en la fuerza transformadora del bien sobre el mal, reflexiona la teóloga Consuelo en comentario al #EvangelioDelDomingo para la serie #AlPartirElPan. #GSREnEspañol #HermanasCatólicas
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Esta comparación nos permite reflexionar sobre la lógica del Reino, que cree en lo pequeño —como lo hemos explicado en domingos anteriores— y que este domingo nos invita a creer en la fuerza de lo bueno para destruir lo malo. Lo normal es que la cizaña ahogue la buena semilla, porque tiene más fuerza y rapidez para crecer. Pero en esta parábola el dueño invita a la paciencia, con la confianza de que el trigo siga creciendo, porque siempre hay una nueva posibilidad de transformar la realidad, hasta el final de los tiempos.
Según la parábola, cuando llegue la siega, la cizaña será arrojada al fuego. Conviene recordar que para los judíos se arrojaba al fuego todo lo que no servía. Es decir, el Reino de los cielos, representado en esta parábola en el trigo, dará su fruto, y lo que al final se arroje al fuego será aquello que, definitivamente, no sirva.
La lógica del Reino es apostarle al bien como posibilidad de transformar el mal, a diferencia de la lógica de guerra que muchos invocan, creyendo que, con la fuerza, la exclusión o la muerte, se puede lograr construir una sociedad en justicia y en paz.
Pidamos convertirnos a la lógica del Reino, tener la paciencia que este implica para ir transformando el mal en bien y no dejar de sembrar bien en el mundo, porque esta es la fuerza y la sabiduría de Dios, muy contraria a la lógica del mundo, como nos lo recuerda el apóstol Pablo en su carta a los Corintios (1 Cor 1, 24).
