La Hna. Joanna Okereke, subdirectora del Subcomité para la Atención Pastoral de Migrantes, Refugiados y Viajeros de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos, habla ante un grupo de obispos el 12 de noviembre de 2024 en Baltimore sobre las diferentes comunidades ocultas con las que trabaja el subcomité, aquellas que a menudo quedan fuera de la atención pastoral. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
La hermana Joanna Okereke, miembro de las Siervas del Santo Niño Jesús, cumplió el sueño que a su madre nunca se le permitió perseguir: hacerse monja.
Cautivada por las hermanas que vestían hábitos blancos en su Nigeria natal, la ambición de Okereke en la vida siempre estuvo clara, y de niña solía decirle a la gente: "Quiero ser monja".
Ahora, con más de 40 años de vida religiosa a sus espaldas, Okereke es subdirectora del Subcomité para la Atención Pastoral de Migrantes, Refugiados y Viajeros de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos.
"Dios ha sido muy bueno conmigo", declaró a Global Sisters Report (GSR).
Okereke pertenece a las Siervas del Santo Niño Jesús, una congregación internacional fundada en 1923 por una religiosa irlandesa de las Hermanas de la Caridad que partió de Inglaterra hacia Nigeria. Muchas de ellas son ahora misioneras, al igual que su fundadora, y prestan servicio en los ámbitos de la educación, la atención médica y el trabajo social y pastoral. En Estados Unidos, Okereke ha desempeñado los cargos de directora de misión y directora de educación religiosa en diversas diócesis.
"También soy capellana de formación. Pude dar un paso adelante y unirme a la Conferencia de Liderazgo de Mujeres Religiosas para viajar a diversas zonas con motivo de conferencias. Y gracias a ello, pude conocer a muchos sacerdotes y obispos que me decían: 'Oh, realmente necesitamos a su comunidad'", recordó.
Y durante una de esas reuniones, a Okerere le dijeron que buscaban una líder para trabajar con los migrantes.
Cuando no está atendiendo a personas en movimiento migratorio, Okereke —quien también es subdirectora del Secretariado de Diversidad Cultural en la Iglesia de la conferencia episcopal— desempeña un papel importante en la organización y el apoyo a encuentros para católicos negros y africanos en Estados Unidos. Además, educa a los católicos —incluidos los obispos— sobre algunas de las comunidades ocultas del país, aquellas que a menudo quedan fuera de la atención pastoral.
La Hna. Joanna Okereke atiende a migrantes, refugiados, trabajadores agrícolas y otros católicos que quedan fuera de la vida parroquial y sensibiliza a obispos de #EstadosUnidos sobre estos ministerios. #HermanasCatólicas #GSRenEspañol
"No tienen iglesias. No tienen la oportunidad de formar parte de una parroquia": Hna. Joanna Okereke, de las Siervas del Santo Niño Jesús, sobre las personas que a menudo quedan fuera de la atención pastoral. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
GSR: Cuénteme un poco sobre su trabajo.
Okereke: Muchos migrantes en este país no tienen a nadie que se ocupe de ellos en las parroquias, y luego están los refugiados. Dedico mucho esfuerzo a intentar llegar a estas personas, a acercarme a las parroquias para preguntar: "Por favor, ¿podemos ayudar a algunos refugiados aquí?", como los refugiados de Sudán, del Congo, de todas partes.
Y también tenemos a personas en tránsito. Mucha gente no entiende a qué nos referimos con 'personas en tránsito'. Tenemos muchos campesinos migrantes que viajan de aquí para allá, trabajadores de temporada, y nosotras vamos a su encuentro. No tienen iglesias. No tienen la oportunidad de formar parte de una parroquia. Ni siquiera tienen la oportunidad de cuidar de sus hijos en un hogar estable. Por eso, van de un sitio a otro. Nosotras vamos con ellos.
También tenemos personas que trabajan en los aeropuertos. Contamos además con ministerios en circos y espectáculos itinerantes, y la gente también se desplaza en esos ministerios. El papa Francisco llamó a estas personas "los de las periferias", y dijo a los pastores y líderes: "Huelan a oveja". Eso es lo que hago.
Como asistente pastoral, estoy comprometida con estos ministerios que los obispos me han asignado. Y eso es lo que nos ha llevado a organizar seminarios y talleres para obispos con el fin de informarles mejor sobre este ministerio. Muchos obispos no saben que este ministerio existe.
¿Cuál ha sido su reacción al respecto?
Fue toda una revelación cuando empezamos a organizar esta serie de talleres para los obispos. Lo he hecho para Stella Maris [un apostolado de la Iglesia católica dedicado a la gente del mar]. Se quedaron muy impresionados con la naturaleza del trabajo que realizamos. También lo hemos hecho para los campesinos migrantes. Fue igualmente estupendo y los obispos se mostraron muy entusiasmados.
Ahora hemos continuado con esta serie de talleres. Sensibilizamos a los obispos para que sepan que estos ministerios existen, que estas personas están en situación de necesidad.
La Hna. Joanna Okereke habla con una niña en los campos de chile de Hatch, Nuevo México, Estados Unidos, el 26 de septiembre de 2019, durante una visita de los obispos estadounidenses a los campesinos. (Foto: cortesía de Joanna Okereke)
¿Cómo pueden ayudar?
Si hay un sacerdote disponible, si hay un diácono disponible, pueden asignar a diáconos [para que visiten a los grupos itinerantes de sus comunidades y celebren la misa o la liturgia]. Pueden formar a líderes laicos e incorporarlos a estos ministerios para que nos ayuden de verdad a acompañar a estas personas tan invisibilizadas.
Hay un límite a lo que nuestra oficina puede hacer por sí sola, porque estas comunidades son muchas. Y no se trata solo de un lugar. Por eso, necesitamos líderes, necesitamos diáconos, necesitamos el apoyo de los obispos para que este ministerio pueda seguir adelante, porque estos son los hijos de Dios y tenemos que acercarnos a ellos y acercarlos a Dios.
Cuénteme sobre tu trabajo con el ministerio del mar y los circos.
Se trata de personas que están siempre en movimiento. Esa es la naturaleza de sus vidas. Veo a muchos marineros durante todo el año. Mi subcomité sale al mar, a los campos, a las granjas y a los ministerios en ámbitos como los grupos de entretenimiento para asegurarnos de que ayudamos a estos católicos a seguir siendo católicos. Les encanta vernos. Les encanta que vayamos y celebremos la misa. Les encanta que les llevemos rosarios y rezar con nosotros. Les encanta que les enviemos Biblias de todas partes del mundo, de diferentes países.
Disfruto con ello. Forma parte de la misión de mi congregación ser una referente pastoral para muchas personas.
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Su oficina también ayudó a algunas de las personas que se quedaron atrapadas [en barcos] durante la pandemia de COVID, ¿verdad?
Sí, durante la pandemia nuestra oficina movilizó a un gran número de equipos de enfermeras y médicos para ayudar a la gente. Muchos se quedaron varados en el mar sin vacunas, sin poder salir. Te puedes imaginar lo que vivieron, pero con nuestra ayuda y la movilización de este equipo de médicos y enfermeras se les pudo vacunar.
Muchos de los campesinos migrantes estaban en el campo. No pasamos hambre. No morimos de hambre gracias a ellos. Estaban allí, en la granja, trabajando. Muchos de ellos contraían el COVID y seguían trabajando, y nadie se ocupaba de ellos. Estaban ocupados día y noche mientras todos nosotros nos escondíamos en nuestras habitaciones y no salíamos, pero ellos estaban allí produciendo para nosotros.
¿Ha sido difícil llevar a cabo esta labor pastoral debido a los sentimientos y a lo que se dice ahí fuera sobre los migrantes, y en este momento que atraviesa el país?
Sí, ha sido muy difícil y ha habido muchos estereotipos, mucho racismo. Y a estas personas no se las acepta. Algunos les dicen: "¿Qué has venido a hacer a este país? Este no es tu país". Se olvidan de que este es un país de inmigrantes. Y todos nosotros vinimos a este país, excepto los nativos americanos. A veces bromeamos sobre ello, pero es un hecho.
Así pues, nos enfrentamos a muchos retos en este ámbito. Defendemos sus intereses y les hacemos saber que la Iglesia se preocupa por ellos.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 17 de julio de 2026.
