ENTREVISTA | Hna. Rosa María Trochez sobre participación de los votantes en las elecciones de Honduras

La hermana Trochez con camisa azul y al fondo un jardín.

Informar a los hondureños sobre los problemas y las elecciones de 2021 era una cuestión de responsabilidad y deber para la Hna. Rosa María Trochez, de las Hermanas Educadoras de Notre Dame. (Foto: Soli Salgado)

Traducido por Purificación Rodríguez Campaña

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Para la Hna. Rosa María Trochez, de las Hermanas  Educadoras de Notre Dame, involucrarse en las elecciones presidenciales de Honduras de 2021 “no fue una cuestión de inspiración”, sino que “se trataba de una cuestión de responsabilidad; era un deber”, dijo.

De hecho, era mucho lo que estaba en juego.

La demócrata-socialista Xiomara Castro (miembro del Partido Libre) se convertiría finalmente en la primera mujer presidenta del país, al proclamarse vencedora el 29 de noviembre de 2021 y devolver al poder a la izquierda hondureña tras doce años, por primera vez desde que su marido, Manuel Zelaya, fue presidente y lo depusieron en 2009 en un golpe militar. Se enfrentaba a Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional, cuyo líder, el presidente Juan Orlando Hernández, se había visto implicado en casos judiciales estadounidenses relacionados con el narcotráfico. (Él ha negado haber cometido cualquier delito).

Para Trochez, estas elecciones suponían recuperar la democracia de Honduras (ya que Hernández llegó al poder en 2009 mediante un golpe de Estado), así como un intento de estabilizar un país del que casi un millón de personas han emigrado a Estados Unidos desde 2019.

Trochez afirmó que su trabajo no tiene un carácter partidista, ya que nunca aboga por un candidato o partido concreto, sino que se dirige a personas que no suelen participar en las elecciones. Al hablar de los temas que ellos y sus familias consideran más importantes, Trochez pretende informarles de sus deberes cívicos y de lo que deben esperar de su Gobierno.

A lo largo de los años, Trochez ha participado en misiones a Estados Unidos para dar a conocer las condiciones de su país y animar a los legisladores estadounidenses a presionar al Gobierno hondureño para que se celebren nuevas elecciones después de descubrirse irregularidades en las elecciones presidenciales de 2017.

Desde 1975, Trochez ha dedicado su vida a trabajar por los derechos humanos tras presenciar el asesinato militar de dos sacerdotes activistas y posteriormente enterarse del asesinato de 14 personas que conocía o de las que sabía que habían estado trabajando por la reforma agraria.

En una conversación con Global Sisters Report, Trochez relató cómo fue el proceso de participación electoral previo a las elecciones presidenciales de Honduras de noviembre de 2021.

“Hoy tenemos más esperanza que ayer”, afirmó Trochez sobre la elección de Castro y añadió: “La gente podría decir: '¡Hemos ganado, se acabó!', pero ahora es cuando empieza realmente el trabajo, despertando al pueblo para que siga soñando con un futuro mejor”.

GSR: Cuénteme cómo se involucró en estas elecciones.

Trochez: Siempre he estado involucrada en los problemas sociales de este país, pero aquí en Honduras el punto de inflexión fue el golpe de Estado de 2009. Desde entonces, trabajamos con todas las organizaciones.

La hermana Trochez descansa, en cuclillas junto a un líder comunitario, y un activista ambiental (de pie) luego de un trabajo voluntario en una granja.

La Hna. Rosa María Trochez, a la derecha, trabaja en diciembre como voluntaria en una granja. A la izquierda, José Artiga, director ejecutivo de The Share Foundation; en el centro, un líder de la comunidad local. (Foto: Soli Salgado).

Una de las cosas que hicimos fue trabajar en red —en mi trabajo específicamente, no la congregación— para animar a las mujeres en las organizaciones y unirnos para ver cómo podíamos hacer que esto cambiara. Fueron 12 largos años de continua lucha diaria para motivar a las mujeres, trabajando en su formación, en su autoestima; informándoles sobre sus derechos como mujeres y como seres humanos, luchando por ellos, luchando contra los obstáculos impuestos por el Gobierno: por ejemplo, la implantación de tres o cuatro peajes para llegar a la capital.

Así que luchamos para eliminar esas barreras y El Progreso fue uno de los lugares que lo logró primero. [El Progreso está en el noroeste de Honduras, al sureste de San Pedro Sula]. Ese trabajo lo hicieron más o menos las mujeres, que es por lo que yo participé.

El carisma de las Hermanas Educadoras de Notre Dame se centra en la educación, dondequiera que estemos, ya sea en un aula o bajo un árbol o aquí contigo, donde estás. […] Me siento muy orgullosa de la congregación a la que pertenezco, porque me ha dado la oportunidad de ser quien soy, de estar presente en los lugares más pobres, pero en su totalidad: en lo político, en lo humano, en lo judicial, en el hambre. Y he tenido esta libertad, gracias a Dios.

¿Tenía en mente algún grupo específico de personas a la hora de trabajar para aumentar el censo electoral?

[Aquí en nuestro convento] creamos muchos espacios de reflexión para mujeres y hombres de cualquier corriente de pensamiento. Por lo tanto, mi trabajo no era: “Pertenezco al Partido Libre” o “Soy liberal” o “Soy nacionalista”. Era apartidista, pero la idea era fomentar el aprecio por la importancia de ejercer el voto soberano, la importancia de entender que es el pueblo el que decide y no cuatro representantes desde arriba.

Y ese fue nuestro trabajo durante 12 años. En cada reunión que teníamos, sacábamos a relucir ese pensamiento, no para llevar a la gente a un determinado partido político, sino para ayudarles a llegar a un voto bien meditado.

¿Tenía en mente cuestiones sociales concretas por las que luchaba, o se trataba más bien de defender la democracia?

Todo lo que tiene que ver con los derechos humanos. El derecho a vivir bien, el derecho a la educación, a la atención sanitaria... todo eso es una cuestión política, pero también es nuestro derecho.

Un hombre de espaldas con camisa roja en primer plano y al fondo la bandera de Honduras ondeada en el interior del Congreso.

Simpatizantes de Xiomara Castro rezan en el interior del Congreso Nacional tras la instauración del nuevo Congreso en Tegucigalpa el 25 de enero. Castro fue investida presidente el 27 de enero. (Foto: CNS/Reuters/Fredy Rodríguez)

Otro tema de reflexión para nosotros es la cuestión de la migración. ¿Por qué migra nuestra gente? Nuestra gente estaba huyendo para salvar su vida y la de sus familias. Así que todo este trabajo que hicimos fue para concienciar de que todos tus problemas no se solucionan huyendo de tu país, sino quedándote y luchando por el cambio. Esa ha sido parte de nuestra labor en las calles, aquí y en todos lados.

¿Cómo es una conversación típica entre usted y las personas con las que trabaja? ¿Qué preguntas suele hacer?

Hablamos de números. Por ejemplo, ¿cuántas personas hay en tu familia? Ocho. ¿Cuántas de esas ocho personas trabajan en casa? Una, dos. ¿Cuántas van a la escuela? Una. ¿Y eso está bien, es lo apropiado?; ese tipo de reflexiones. ¿Vives en tu propia casa? No. ¿Por qué no tienes casa? ¿Por qué nunca fuiste a la escuela? ¿Por qué tus hijos no van a la escuela? Cuando vas al hospital, ¿por qué no hay medicinas para ti? ¿Quién es responsable de que tengamos estas cosas [situaciones]?

A partir de ahí dicen: “Anda, es verdad, no debería tener que comprar mi propia medicina; tener acceso a ella es mi derecho”.

¿Les costó mucho establecer esa conexión, darse cuenta de las responsabilidades del Gobierno?

Es una mezcla. Tenemos más dificultades con las religiones que están fuera de la Iglesia católica, porque para ellos luchar por tus derechos es como algo del diablo: la política es mala, pensar es malo, el hombre tiene todos los derechos. Esas son las ideologías y espiritualidades que forman parte de sus religiones; la gente vive con los ojos cerrados, y está mal abrir la boca y hablar de esas cosas porque su religión lo prohíbe. [Es uno de] los mayores enemigos del proceso.

¿Cuáles son sus expectativas para la actual administración o los objetivos prioritarios que le gustaría que se pusieran en práctica?

El presidente de este Gobierno presentó 30 objetivos prioritarios, pero no nos hacemos ilusiones con que vaya a ser posible cumplirlos todos. Creo que va a luchar por conseguirlo, pero también somos muy conscientes de que no va a ser fácil y que posiblemente no lo cumpla.

El Gobierno [anterior] dejó un vacío en cuanto a dinero y además en este momento [diciembre de 2021], la administración anterior está asumiendo un compromiso con el pueblo, dando empleo a la gente y ofreciéndoles salarios muy altos, aun cuando no alcanza el presupuesto. Pero quiere dejarle esa carga a Xiomara. Y si esa gente se queja después, podrían demandar a Xiomara.

Por lo tanto, será muy difícil. No me hago muchas ilusiones, pero al menos ahora el pueblo sabe que tiene poder. Y ahora que nosotros, como pueblo, somos conscientes de que tenemos el poder, vamos a seguir luchando por lo que tenemos que luchar.

Detalle del rostro de la presidenta de Honduras frente al micrófono.

La presidente electa de Honduras Xiomara Castro habla durante la ceremonia para recibir sus credenciales presidenciales en el Hotel Plaza Juan Carlos en Tegucigalpa el 30 de diciembre de 2021. (Foto: CNS/Reuters/Fredy Rodriguez)

¿Cuál fue la reacción ante la elección de la primera mujer presidente? ¿Se consideró algo trascendental o quedó eclipsado por las grandes urgencias políticas y lo mucho que estaba en juego?

El hecho de que fuera una mujer, y en particular una mujer como Xiomara, tenía un valor único. Hay muchos críticos que dicen que su marido estuvo detrás de la mayor parte de su campaña. Ha tenido un papel activo en la lucha contra el golpe [de Estado] desde que se produjo. Siempre estuvo en la calle abanderando la lucha.

Es muy humilde en lo que se refiere al trabajo y la defensa: la tengo en un grupo de WhatsApp y cuando le escribo, me contesta. Es ese tipo de persona.

¿Cómo evoluciona su trabajo, ahora que las elecciones han quedado atrás?

Seguimos siendo los mismos como pueblo, como organizaciones comprometidas con las mismas causas, luchando por nuestros ríos, luchando por nuestra tierra, luchando para que nuestra gente no tenga que emigrar a Estados Unidos; concienciando, porque sabemos que es ahí donde está el poder. No lo tiene solamente Xiomara.

Por eso, vamos a seguir trabajando en estos mismos temas y con la ayuda de organizaciones en Estados Unidos (no es cuestión de dinero, es cuestión de sensibilizar a Estados Unidos, porque Estados Unidos, si me disculpan, nos ha hecho mucho daño como Gobierno). Por ejemplo, Estados Unidos en el pasado avaló una reelección que no era legal. (Hernández fue reelegido en 2017 a pesar de la polémica por irregularidades en la votación). Ahora Estados Unidos dice que apoya a Xiomara, veremos si es cierto.

Pero yo creo en la gente de Estados Unidos, así que necesitamos que tomen conciencia viniendo a Honduras, viendo la realidad y luego llevándose ese conocimiento de vuelta a Estados Unidos para interceder ante su Gobierno en nuestro nombre.