Miembros de la comunidad del Monasterio Dominico de Nuestra Señora del Rosario en Summit, Nueva Jersey, Estados Unidos. (Foto: RNS/cortesía de las Dominicas)
Portada del libro Joy Within His House [Alegría en la casa del Señor]. (Foto: cortesía RNS)
A la hermana Mary Magdalene of the Immaculate Conception Prewitt, una monja dominica de 38 años, a menudo le preguntan cómo pasó de crecer en Kansas [Estados Unidos] a vivir en un monasterio en Nueva Jersey.
En un nuevo libro Joy Within His House (Alegría en la casa del Señor), Prewitt responde a esa pregunta trazando su camino desde la universidad en Pittsburg, Kansas, hasta un monasterio de clausura en Summit, Nueva Jersey, donde pasa su tiempo en una comunidad de mujeres de entre 22 y 93 años, salvo por alguna visitante ocasional que explora su posible vocación a la vida contemplativa.
Este ambicioso libro sobre la oración, el discernimiento vocacional y la vida monástica es mucho más que una autobiografía. Prewitt ofrece una introducción a lo que significa llevar una vida contemplativa en la tradición de la orden dominica, desde los momentos de oración hasta el esparcimiento, pasando por lo que significa espiritualmente estar enclaustrada. El volumen incluye evocadoras instantáneas del monasterio tomadas por el fotógrafo Jeffrey Bruno.
Además, en Joy Within His House cita no solo diversas escrituras cristianas, sino también enseñanzas católicas y un sorprendente número de novelas. (Su lista de las 10 mejores incluye clásicos como Middlemarch, Los hermanos Karamázov y Anna Karenina, pero también Kristin Lavransdatter, de Sigrid Undset, ganadora del Premio Nobel, una trilogía histórica sobre una joven noruega poco convencional ambientada en el siglo XV).
Prewitt afirma que su esperanza al escribir el libro es hacer que los fundamentos de la vida monástica sean más accesibles para los laicos. La autora escribe sobre muchos momentos familiares con los que pueden identificarse incluso los lectores menos religiosos, como los chequeos médicos, la atención de urgencias y la compra de comestibles.
La siguiente conversación ha sido editada por motivos de extensión y claridad.
"Es bueno ser abierta y honesta" sobre las tensiones de la vida en comunidad, dice la Hna. Mary Magdalene Prewitt, quien aborda las ideas erróneas sobre la vida monástica en su libro Joy Within His House. #GSRenEspañol #HermanasCatólicas
Hna. Mary Magdalene of the Immaculate Conception Prewitt, hermana dominica. (Foto: RNS/cortesía de las Dominicas)
Religion News Service: ¿Qué te llevó a escribir Joy Within His House?
Prewitt: La gente tiene muchas ideas erróneas sobre la vida monástica. Parte de la razón por la que quise escribir el libro es realmente para ayudar a la gente a comprender algo que no entiende y sobre lo que a menudo tiene ideas erróneas, pero también para darles los principios para acercarse más al Señor, que el monasterio ha hecho tan accesibles.
¿Qué te llevó al monasterio?
En la universidad, empecé a pensar en lo que quería hacer con mi vida. A medida que pasaba más tiempo en oración, empecé a preguntarle al Señor qué quería que hiciera con mi vida. Empecé a ver las cosas que pensaba que eran lo que quería hacer, [pero] no creo que realmente me hicieran feliz. El desarrollo de mi vocación tuvo lugar al pasar tiempo en oración y preguntarle al Señor adónde me estaba llevando y ver cómo podía ser feliz en esta forma de vida, pero también crecer en santidad.
Eres muy sincera tanto sobre algunos de los ajustes necesarios para vivir en comunidad, como sobre el gozo que supone.
No fue un ajuste. En la vida familiar se da la misma dinámica. Yo tenía la misma realidad viviendo en una residencia universitaria. La diferencia es que en una residencia universitaria no se está unido por el único objetivo de la unión con Dios, como ocurre en la vida religiosa. En muchos sentidos, es más fácil tener esa base para la vida comunitaria.
Cada una tiene una personalidad diferente. Cada una hace las cosas de manera diferente. Es bueno ser abierta y honesta al respecto, reconocer la tensión que surge de forma natural a partir de eso, pero sin dejarse atrapar por ella. Antes de entrar, trabajé en un restaurante y era como el mismo tipo de situación, pero en una olla a presión. La gente se enfadaba muchísimo por la cosa más mínima. En la vida religiosa, es estupendo poder pasar por encima de eso. En ese sentido, no hay ese tipo de fluctuaciones.
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¿Qué diferencia hay entre su vida y la de un cristiano laico que ora?
Todos los cristianos están llamados a la unión con Dios. En muchos sentidos, los contemplativos, ya sean hombres o mujeres, son diferentes debido a la clausura: la separación intencionada del mundo para centrarse exclusivamente en ese objetivo. Hay oportunidades maravillosas y hermosas incorporadas intencionadamente en el día a día para dedicarlas a la oración, para trabajar para Dios, para acercarnos más unos a otros en la creación y para centrarnos en ese objetivo.
¿Cómo disciernes las situaciones o personas concretas que deberían estar presentes en tu oración?
Es cuestión de escuchar al Espíritu Santo. Una se siente inclinada a aferrarse a ciertas intenciones. A nivel práctico, no siempre se puede rezar por las intenciones de todo el mundo; las intenciones tienen que ser generales o específicas. Puedo rezar por todos los presos, pero también puedo pensar en esta mujer que es amiga de la comunidad y cuyo hijo está en la cárcel. También es bueno rezar por aquellos que necesitan oraciones. Creo que el Espíritu Santo realmente te guía en ese sentido. A veces puedes pasar 10 minutos leyendo el tablón de oraciones y solo hay una oración que realmente recuerdo y que se me queda grabada. Creo que el Señor se encarga de todo eso.
Me intrigaron las novelas clásicas y las grandes obras literarias que mencionas en tu libro. ¿Por qué las incluiste?
La literatura tiene la hermosa capacidad de hablar de las realidades de la naturaleza humana. Creo que es importante mantener esa capacidad en su lugar adecuado. Pero puede hablar de los puntos que tiene en común con nuestra experiencia humana, ¿no te parece?
Una de las obras literarias más famosas de la historia de la humanidad son las Confesiones, de san Agustín. En realidad, es la historia de su vida, pero su experiencia está presente en cada página. La belleza de esa obra radica en que es una oración escrita a Dios, pero nos permite adentrarnos en la crudeza de la experiencia de Agustín. Creo que la literatura, en particular, tiene una forma de plasmar en el arte lo que a veces no podemos explicar.
Nota: Este artículo fue publicado originalmente en inglés el 31 de diciembre de 2025.
