Hna. María Inés Castellaro habla con un grupo durante una reunión de la junta directiva de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) el 20 de marzo del 2026 en la República Dominicana. Castellaro, de la Congregación de las Hermanas de la Virgen Niña, asumió el puesto de secretaria general de la CLAR en mayo 2025. (Foto: GSR/Rhina Guidos)
En un contexto de cambios y desafíos en América Latina, la hermana María Inés Castellaro, de la Congregación de las Hermanas de la Virgen Niña, asumió en mayo de 2025 como secretaria general de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR), una organización que agrupa a cerca de 150 000 consagrados y consagradas.
Al comenzar este nuevo periodo de liderazgo, Castellaro subrayó —en una entrevista en marzo a Global Sisters Report (GSR) en español en la República Dominicana— la importancia de dar continuidad al trabajo de la CLAR, que incluye acompañar y animar a las conferencias de religiosas y religiosos en América Latina y el Caribe.
Un aspecto central es avanzar en la sinodalización de la vida religiosa, el proceso de "caminar juntos" impulsado por el papa Francisco, apunta Castellaro, para quien pueden percibirse los "distintos momentos” que atraviesan las conferencias y congregaciones: algunas "van dando los primeros pasos", mientras que otras "todavía se preguntan acerca de la sinodalización".
"A veces pensamos que la sinodalización es algo que tenemos que hacer todos juntos, pero es algo [que va] más allá, más trascendente. Así que también esto es ir acompañando a cada uno en sus procesos, es hacer proceso con las conferencias, es hacer proceso con las congregaciones", dijo.
Castellaro señaló que este acompañamiento a la vida religiosa debe hacer en un momento en que la región enfrenta desafíos socioculturales, políticos y económicos. Por ello, la CLAR busca animar este proceso a través del documento Horizonte Inspirador "Nacer de Nuevo", que invita a hombres y mujeres de la vida consagrada en la región a escuchar la llamada del Espíritu, buscar nuevos caminos eclesiales para “renacer” y dar esperanza en tiempos difíciles.
Antes de concluir la reunión de la junta directiva de la CLAR en marzo, Castellaro indicó que acompañar en momentos difíciles implica, para la vida religiosa, estar al lado de quienes sufren y preguntarse cómo pueden “ser luz” y sostener una profecía evangélica entre los pueblos. En algunos casos, esto supone permanecer durante largos periodos en situaciones complejas, ya que salir puede implicar no poder volver a ingresar al país.
"Es ser luz en medio de la oscuridad, ser centinelas de esperanza en el hoy de estas realidades": Hna. María Inés Castellaro, secretaria general de la CLAR sobre la profecía de la vida religiosa en América Latina
Hna. María Inés Castellaro, derecha, aparece en esta foto del 24 de marzo del 2026 durante una visita de la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosas y Religiosos (CLAR) a Haití. Castellaro, de la Congregación de las Hermanas de la Virgen Niña y secretaria general de la CLAR, dice que parte del papel de la CLAR es acompañar a la vida religiosa en situaciones difíciles. (Foto: GSR/cortesía CLAR)
GSR en español: Uno de los temas de los que hablaron es de acompañar con más cercanía a lugares como Haití y Nicaragua. Cuénteme un poco de los retos que ve para la vida religiosa en esos lugares.
Castellaro: Creo que el reto es estar y permanecer: que la vida religiosa esté presente no solo en estos países, sino en todos. Esto pasa por la solidaridad y la intercongregacionalidad, por acercarnos al sufrimiento del otro y, como el Buen Samaritano, tender esa mano para ayudar, pero también para dejarnos ayudar.
La credibilidad de la vida religiosa existe. Muchas veces las personas van a golpear a las casas religiosas para pedir ser escuchadas. A veces no buscan un alimento ni ayuda material, sino simplemente ser escuchadas y compartir el dolor y el sufrimiento.
¿Cómo afecta eso a miembros de la vida religiosa cuando se quedan en esos lugares por largo tiempo?
A veces no se puede sostener una permanencia en estas situaciones durante muchos años, porque afecta la salud de cada uno. Pero, para mí, es fuerte este verbo: 'permanecer', y permanecer ayudándonos entre nosotros, no solo como congregación, sino también con otros; es este caminar con otros en medio de las dificultades y del sufrimiento lo que nos permite sostenernos.
Ante situaciones así, los mensajes que llegan también te ayudan y te sostienen. Saber que otros están rezando, que te acompañan y que están a tu lado en este momento de dolor hace que puedas permanecer allí con fuerza.
GSR: A pesar de tantos problemas y desafíos ¿Cómo hace la vida religiosa para mantener la alegría?
Yo creo que la fuerza está en el encuentro con el Señor. Yo creo que ahí está el tema clave. Si uno viene a este encuentro con el Señor, él te reconforta, te da fuerza, te impulsa a salir y te anima. Creo que ahí está la fuerza y creo también que lo que sostiene a estos países es la fuerza de este encuentro con el Señor. A veces ni pueden celebrar [misa], pero sí se encuentran con la Palabra. Yo creo que también es importante el tema de volver a lo esencial del carisma [de la congregación]. No es repetir lo que [las y los fundadores] hicieron, pero sí tomar este valor, estos valores de ellos, la fuerza, la audacia. Ellos se lanzaban ante situaciones así, porque también vivieron las mismas situaciones que nosotros. Los tiempos habrán sido difíciles —dejar su país de origen, enfrentar la guerra, [atender] a niños huérfanos—y [aun así] se lanzaban sin miedo.
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La vida religiosa tiene credibilidad en muchos lugares porque escucha el sufrimiento de los pobres, afirma la Hna. María Inés Castellaro, secretaria general de la CLAR . (Foto GSR/Rhina Guidos)
La vida religiosa ha sufrido mucho en América Latina y ha tenido un profetismo que también ha producido muchos mártires. ¿Cuál es la profecía en estos días de la vida religiosa?
No es un martirio físico, pero a veces es ese desgastarse día a día, como la luz, como una vela que se va desgastando en el servicio a los demás. Es ser luz en medio de la oscuridad, ser centinelas de esperanza en el hoy de estas realidades. Pienso en la Amazonía: a veces tantas horas y horas, y a veces días, para ir de un lugar a otro. Es dar la vida, darla con alegría y con generosidad.
Quedarse no es fácil, pero es importante el cómo quedarme ahí, porque uno puede quedarse y estar amargado. Me parece que hay que ser sembradores de esperanza, sembradores de esta profecía evangélica en medio de las distintas realidades que nos toca vivir, sea al interior de la vida religiosa —por la disminución y el envejecimiento— como en los territorios donde estamos insertos.
Y hablando de eso, es interesante también los lazos que tienen con Estados Unidos ahora, de la presencia de América Latina allá en Estados Unidos.
[Sobre] la presencia de estas hermanas latinas en Estados Unidos y también esta integración o búsqueda de caminar juntos como América: hay un lindo intercambio y también un enriquecimiento en este acercamiento entre estas dos realidades, la de América Latina y el Caribe con la del norte del continente americano.
Aunque los temas y los territorios sean distintos, las problemáticas de la vida religiosa son las mismas en el fondo. ¿Y cómo ayudamos en esto? Compartiendo. A veces será compartir bienes, otras veces recursos humanos. Pero [sobre todo a través] de la solidaridad y de las alianzas.
La Hna. Carol Zinn, de LCWR [la conferencia de religiosas de EE. UU.], dijo en octubre en México que tal vez la próxima vez que se reúnan con la CLAR será como la "vida religiosa de las Américas". ¿Se sabe cuándo, si todavía va todo en ese camino?
Sí, va en ese camino. Creo que es posible, pero no sé cuándo.
