Una plaza, mate, ovillos y agujas de tejer. Con esos elementos, un grupo misionero propuso en Villa Ramallo, Argentina, una tarde distinta para construir la paz. La Hna. Susana Pasqualini relata cómo personas de todas las edades hicieron una pausa en sus vidas para tejer juntas prendas de lana y también para tejer vínculos. "Algunas no habían tejido nunca. Se rompieron barreras: Huguito, con sus 20 años, se dejó enseñar por Azucena, de 76", escribe.